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Laura González-Molero, presidenta de APD: "Un CEO tiene que ser humilde y saber escuchar"

  • Es la primera presidenta de la Asociación para el Progreso de la Dirección
  • La ejecutiva cuenta con una trayectoria laboral de más de 30 años
  • "La educación y la información veras son nuestros principales retos"
Laura González-Molero, presidenta de APD.
Madrid

Por primera vez en sus 63 años de historia, la Asociación para el Progreso de la Dirección (APD) ha nombrado a una mujer como presidenta: Laura González-Molero.

La ejecutiva, con más de 30 años activos en el mundo laboral a sus espaldas, es licenciada en Farmacia y especializada en Industrial por la Universidad Complutense de Madrid, además de contar con un Máster Executive MBA por IE Business School y estancias en prestigiosas instituciones, como Harvard, IMD o Insead. La actual presidenta, con una larga trayectoria como consejera y directiva en grandes empresas de diferentes sectores, se define a sí misma como una persona "vital", que se embarca en cada proyecto "en cuerpo y alma". Algo, a su juicio, que le ha ayudado a llegar siempre al lugar que se proponía.

Para usted, ¿qué es lo más importante a la hora de afrontar un trabajo?

Yo siempre digo que lo más importante del mundo es ser feliz. Todo lo demás, va y viene. Aquí entra la definición que tiene cada uno por felicidad. Esto me pasa desde que soy estudiante, cuando tenía que estudiar algo que era muy duro, me esforzaba el doble pensando en la recompensa. Siempre me he movido por objetivos que me he marcado y, así, las cosas más pesadas y difíciles las he afrontado con optimismo, porque el optimismo te hace sentirte más fuerte.

Y respecto al sector lujo, ¿qué cosas le hacen feliz?

Son muchas cosas, porque yo disfruto con cualquier cosa, pero sobre todo disfruto mucho comiendo. No solo con estrellas Michelin, que también porque me encanta experimentar, yo disfruto con cualquier platos de cuchara o unos huevos fritos con chorizo. Me gusta también el buen vino, pasear, la naturaleza y la montaña... me escapo siempre que puedo.

¿Existe alguna marca por la que tenga preferencia?

Me gusta mucho descubrir diseñadores locales. Tengo cosas de marca también, pero no siempre las llevo. Tengo cosas de mercadillos y de diferentes lugares artesanales que conozco en mis viajes. Para mí, el lujo es el diseño y la calidad, esa combinación que hace de esa pieza algo especial. Me gusta descubrir diseñadores noveles diferentes y me gusta mucho mezclar. Creo que poner cosas diferentes con tu propio criterio, te da un toque distinto.

Centrándonos ahora en su carrera profesional, lleva desde julio como presidenta de la APD. ¿Cuánto tiempo pertenece a esta asociación?

Entré como consejera hace muchos años, cuando era presidenta y CEO de Merck en España. Lo hice porque aquí los sectores son muy endogámicos y siempre somos los mismos, haciendo lo mismo. Yo siempre he sido una persona inquieta y quería ver cómo funcionaban otros sectores para aprender cosas nuevas. Entonces, APD fue el paraíso para mí, tuve la oportunidad de tener un entorno súper profesional, ya que facilita poder tener un networking y una formación continuada en cualquier aspecto, y al mismo tiempo tener foros de discusión de muy alto nivel. Con lo cual, yo conocí esta casa hace mucho tiempo y es un honor poder presidir una organización como es APD, con 63 años de historia, en la que todos los presidentes han sido personas con una generación de valor para esta sociedad. Es todo un reto el poder presidir una asociación independiente, que tiene una capacidad de hacer cosas increíbles.

Hubo un momento en el que a las asociaciones como APD se las consideraban 'lobbies' empresariales, que manejaban el tema político español junto con los políticos de aquel entonces. Ahora, esta concepción ha cambiado mucho. Se concibe más como un 'networking' y una forma de ayudar a varias empresas, donde todo se hace público.

Yo creo que en España APD tiene un posicionamiento distinto, y los posicionamientos no solo los logras con una declaración de intenciones, sino con una trayectoria que demuestra quién eres. Porque decir cosas es fácil, pero lo importante es la credibilidad que esta casa se ha ganado. Nosotros no somos un lobby, porque de una manera intencionada y consciente, el consejo de APD decidió de una manera acertada no ser un lobby. Lo que sí consideramos que es importante es convertirnos en esa comunidad global, con una capacidad de influencia y poder analizar con mucha profundidad y seriedad los asuntos que nos competen. Pero sin ningún tipo de sectarismo, porque nosotros no tenemos que defender a ningún sector, tenemos más de 3.400 asociados de todos los tamaños y sectores, por lo que no tenemos ningún interés de defender ninguna política del tipo que sea. Con lo cual, tenemos mucha independencia y ese es nuestro especial valor. Nosotros solo vivimos de las cuotas de nuestros asociados, no aceptamos ningún tipo de donaciones, ni públicas ni privadas, porque eso nos da libertad para poder decidir nuestra agenda, y ese nivel de independencia y responsabilidad nos está haciendo avanzar hacia delante.

Actualmente, vivimos unos momentos muy convulsos en España en cuanto a lo político. Existe una separación de poderes entre el empresario y el político, una situación muy parecida a la que se ha vivido en Italia.

El momento convulso es a nivel mundial. El equilibrio entre oriente y occidente ha cambiado, la tecnología ha hecho que esos poderes y esas geografías se estén tratando de manera distinta, y esto tiene consecuencias de todo tipo. Por un lado, la ciudadanía tiene un acceso a la información más fácil que nunca, pero por otro es difícil discernir si la información que leemos está manipulada o si realmente es adecuada para crear una opinión crítica. Yo creo que éste es uno de los problemas más importantes que nos encontramos a nivel mundial. Aquí la educación es muy importante. Todo hay que cuestionarlo e intentar entender cuál es la lógica que hay detrás. Todo eso ligado a la globalización, a la tecnología, al acceso de información, a los movimientos demográficos, hace que ahora mismo cualquier empresario de cualquier lugar del mundo tenga que tomar decisiones no solo basadas en su gobierno local, porque los gobiernos locales son inestables en todos los países, y en política los periodos son muy cortos, pero los empresarios debemos tomar decisiones a medio-largo plazo. Con lo cual, no sé si tenemos cosas parecidas con el modelo o comportamiento de los empresarios italianos, pero su base empresarial y política es distinta a la nuestra, por lo tanto es verdad que los empresarios tenemos que tomar decisiones, así como generar riqueza allá donde estemos presentes, y entender lo máximo posible el entorno donde estamos para hacer nuestro trabajo de una manera responsable. Entonces, yo creo que esto es fruto de la globalización, de la tecnología y la gran convulsión que existe desde el punto de vista geopolítico a nivel mundial, que ha venido para quedarse.

El tejido empresarial español está formado en un 99,02 por ciento por pymes y solo un 0,8 son grandes empresas. Aun así, políticamente se les apoya muy poco. En este sentido, usted hace poco acuñaba una frase que decía: "El crecimiento de las pymes es el que va a dar valor a las empresas del mañana".

En este momento en el que la tecnología está casi al acceso de absolutamente todo, ahora mismo el activo más importante son las personas, el talento y cómo eres capaz, con los modelos de negocio, de poder hacer la diferencia. La localizacion ya no es tan importante, lo importante es la idea, la capacidad de ejecución, el talento, el compromiso de las personas y esa pasión para que las cosas ocurran. Yo creo que donde surgen empresas es donde se genera valor. Si tu vas a cualquier provincia de España, ves mucha diferencia en donde está implantada una compañía, aunque sea un zapatero artesano, pero a través de él, se generan muchos trabajos directos e indirectos. Entonces, considero que un discurso importante para trasladar a la sociedad es que las empresas son las que generan valor, no otros tipos de política: generan trabajo, consumo y población.

El tema de la despoblación rural lo tratan muy bien en APD, con esos foros en pequeñas ciudades, que hace mucha falta. Yo creo que es necesaria una repoblación, pero para eso hace falta que se cree industria y empleo en esos pequeños pueblos, que antes lo tenían y se han localizado ya en grandes capitales. Es un gran error que hemos tenido en España. ¿Cómo cree que se puede cambiar?

Nosotros tenemos ocho zonas en España, porque consideramos que es importante estar pegado al terreno. Desde un principio lo entendimos así y nos permite conocer a los empresarios de diferentes regiones, porque su tejido industrial es muy diferente. Desde que me he incorporado, estoy conociendo todas las zonas para entender sus necesidades y problemas. Entonces, yo creo que ahora tenemos que alinear estas constelaciones. La tecnología se ha abaratado mucho, es accesible casi a cualquier sector. Por otro lado, las telecomunicaciones hacen que la localización no sea tan importante, lo importante es el concepto y valor de lo que estás generando. Y el tercer factor es que hay mucha liquidez en el mercado. Entonces, si somos capaces de conectar estos tres puntos, con los recursos y capacidades necesarias, podemos hacer cosas. Hoy en día, la localización no te da un valor diferencial. Lo importante ahora es tener la capacidad de generar esos proyectos y llevarlos a cabo.

En este sentido, uno de los problemas que tiene España es la falta de cultura financiera. Hay personas que cuentan con muy buenas ideas, pero que después no saben ponerlas en marcha a través de un 'business plan'.

Pero esto es un problema educativo. En Estados Unidos, desde el punto de vista académico, son peores que nosotros, pero ellos desarrollan desde la escuela una serie de habilidades que ni cuando acabamos la universidad tenemos. Entonces, el poder desde pequeños aprender a debatir, a trabajar en equipo, voluntariado (que en todos esos países es totalmente obligatorio, sea el sector que sea), etc, te hace adoptar unas habilidades muy importantes para desarrollar ideas. Yo creo que unos conocimientos básicos de economía y matemáticas son siempre necesarios, además de la comunicación, porque hay personas que les cuesta mucho expresar lo que piensan, porque tiene un léxico muy reducido, y esto es una parte muy importante a la hora de triunfar en el mundo laboral.

Los líderes de las empresas también tienen algo que hacer en este sentido, es importante escuchar y empaparte de la cultura de una compañía para hacer cambios. ¿Qué cualidades cree que son más importantes para gestionar y liderar una empresa?

En mi vida profesional me he encontrado a gente de todo tipo, hay gente que escucha y que no, y yo también he aprendido a escuchar mejor con el tiempo. Tenemos que tener un inteligencia emocional suficiente para trasladar a nuestros jefes lo que necesitamos decirles, hay que buscar la manera. Hay personas que necesitan referentes y liderazgos, y otras una serie de estímulos y motivaciones distintas. Esa es la habilidad que debemos tener los líderes: saber cómo sacar lo mejor del entorno, de los recursos y las personas, sabiendo que cada una es diferente. Entonces, desde nuestra arrogancia hay que ser lo más humilde posible y tener baños de realidad. Para ser CEO, hay que ser humilde y saber lo que necesita cada persona. Son cosas que vas aprendiendo con el tiempo y la experiencia, vas aprendiendo a gestionar recursos.

Tras 63 años de historia, es la primera vez que la APD tiene una presidenta.Esta asociación siempre ha sido muy masculina, y cada vez va ganando más terreno la mujer...

Todo en esta vida merece un esfuerzo, pero el resultado te compensa. Yo creo que criticar el pasado es muy fácil, porque ver las decisiones de hace 60 años con el conocimiento actual, es muy fácil. En este sentido, la sociedad evoluciona, y lo importante es la capacidad de las instituciones en evolucionar con ella, y creo que la Teoría de Darwin es más actual ahora que nunca. Si no eres capaz de evolucionar con el mundo, sucumbes. Entonces, yo creo que APD ha evolucionado acorde a los tiempos. La máxima que tengo es que lo mejor es lo que sucede. Yo estoy agradecida de que el consejo pensara en mí dentro de tantísimos candidatos. Creo que el lugar donde naces y tu género te viene dado, asi que hay que liderar acorde a tu personalidad y tu manera de hacer las cosas, no hacerte pasar por algo que no eres. Cuando a las personas nos dan la oportunidad de hacer cosas, tenemos que aprovecharlas. Hay una cosa imbatible, que son los resultados, si tú los tienes y haces ganar dinero a tu empresa, se te va a reconocer. Creo que la clave de mi éxito es rodearme siempre de los mejores, independientemente de su estado civil, escala social, de dónde ha nacido y si es hombre o mujer.

Y para finalizar, cuénteme cómo ve el futuro de la asociación que preside.

Estamos trabajando en un nuevo plan estratégico, que va de 2020 a 2022. Para éste, nos basamos en tres pilares fundamentales. Uno es que nosotros, como comunidad global, debemos trabajar la gestión efectiva del conocimiento para poder dar a todos nuestros asociados la posibilidad de tener acceso a las múltiples actividades que hacemos. En segundo lugar, apostamos por la digitalización, ya que es una forma de analizar cómo podemos hacer que los formatos sean los más adecuados para nuestros socios. Y para terminar, la expansión en otros países. En España tenemos un proyecto muy maduro, pero podemos compartir más con el mundo global. En definitiva, vamos a trabajar para identificar dónde y cómo podemos dar un mejor servicio a nuestros asociados y ser más relevantes.

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