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La fila de los milmillonarios hace gala a su nombre: se clasifica como la mejor calle de lujo del mundo

  • Esta calle está formada por rascacielos de más de 300 metros
  • Sus apartamentos tienen un precio medio de 38,5 millones de dólares
  • Los extranjeros es el tipo de cliente que más está comprando
Madrid

Billionaires Row, del inglés calle de los milmillonarios, es el conjunto de rascacielos residenciales que están creciendo en el extremo sur de Central Park, en Nueva York. Un nuevo tipo de edificios de categoría supertall - más de 300 metros- que están consiguiendo vender apartamentos a precios estratosféricos. De hecho, según un estudio de Knight Frank, esta calle superó a Mount Nicholson Road, en el distrito Peak de Hong Kong, en número de ventas de viviendas ultraprime, aunque su precio de venta medio de 38,5 millones de dólares fue superado por los 81,8 de la calle de Hong Kong.

Nueva York ha visto en los últimos años un exceso de promociones de viviendas de superlujo, gracias a las oportunidades que generan estos nuevos rascacielos superaltos: cuanta más elevada esté una vivienda, mejores vistas de las que presumir. Un hecho que vale su precio, que se va revalorizando a medida que se crece en centímetros.

Así, un apartamento en alguno de estos rascacielos ronda entre los 47 y 95 millones de dólares. Y son los clientes extranjeros los que más están comprando este tipo de viviendas, según confesó el arquitecto Robert AM Stern durante la segunda cumbre anual The Year Ahead: Luxury, de Bloomberg. Sin embargo este tipo de edificaciones están envueltas en una gran polémica.

La polémica

Este tipo de edificaciones está siendo objeto de polémica por la sombra que proyectan sobre Central Park, sobre lo poco sostenibles que son o por la forma en la que están construidas.

Una sombra alargada

Según apuntó la asociación The Municipal Art Society de Nueva York, en su documento Accidental Skyline, una de las consecuencia de estos nuevos edificios superaltos es la proyección de nuevas sombras sobre Central Park. Un efecto que no es baladí, pues entra de lleno en el origen de las restricciones a la construcción en altura que datan de 1915. En ese año, el Bajo Manhattan vio cómo se terminaba la construcción del Edificio Equitable, un rascacielos de 150 metros pero que generaba una sombra de dos hectáreas. Las protestas vecinales frente a esta pérdida de luz provocaron el nacimiento de la Ley de Zonificación de 1916 que, aunque no estableció límites de altura, regulaba la masificación de edificios de ciertos metros en una misma región y obligaba a que los rascacielos estableciesen una serie de retranqueos en su parte final. Estos nuevos rascacielos están consiguiendo mayores alturas porque están adquiriendo a los edificios de solares adyacentes su derecho de crecer en altura.

El truco de los pisos vacíos

Otra de las estrategias que utilizan los promotores para ganar en metros y vistas es llenar la estructura de vacíos mecánicos, elementos arquitectónicos de varios pisos que o bien están desocupados o se destinan a equipamientos para el mantenimiento del rascacielos. Este tipo de soluciones son una forma de bordear la capacidad de crecer en altura que establecen las leyes de zonifiación. En concreto, hace referencia a las regulaciones al tamaño de los edificios en función del índice Far (Floor Area Ratio), que es la división entre la superficie utilizable total de un edificio (sumatorio del suelo de todos los recintos del edificio, medido por las caras internas de las paredes) y el área total del solar en el que se ubica.

Así, cada zona de la ciudad tiene un determinado Far. Un índice bajo implica una mayor restricción al desarrollo, mientras que un Far más alto permite un área más utilizable y, por lo tanto, un mayor potencial de ventas. En cifras, un Far de 1.0 permite al promotor construir un edificio de una planta sobre la parcela, o un edificio de dos plantas sobre la mitad de la parcela, o un edificio de tres plantas sobre un tercio de parcela, y así sucesivamente. El truco que implica colocar estos pisos vacíos es que se consigue aumentar la altura de los rascacielos sin tener en cuenta el Far porque estos espacios no suman metros cuadrados a la hora de calcular la superficie total del edificio.

¿Edificios sostenibles?

La arquitectura moderna, basada en el acero, el vidrio y el hormigón y en una escala alejada de lo humano, entra en constante conflicto con el concepto de la sostenibilidad. El arquitecto Lon Krier es un firme defensor del concepto de Nuevo urbanismo y ciudades transitables, tendencia que busca recuperar las tesis de la arquitectura tradicional, levantar edificios propios a la escala humana y la utilización de materiales ecológicos como la piedra, la madera o los pigmentos naturales. Elementos que ofrece el planeta tierra y que no son fruto de la síntesis humana, como el cemento.

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