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Yanes, la firma joyera centenaria que ha sorteado todas las modas

  • Hablamos con Cristina Yanes, directora general de la firma joyera
  • La empresaria es la quinta generación del negocio familiar
  • "La crisis afectó mucho al sector de la joyería, las cifras lo demuestran"
Cristina Yanes, directora general de Joyería Yanes.
Madrid

El talento innato es tan caprichoso que se hace notar sin tener en cuenta clase, lugar o posición. Y Claudio Yanes, primera generación de la reconocida marca joyera española con el mismo nombre, es un perfecto ejemplo de ello.

El toledano, ávido de creación, comenzó su andadura diseñando sombreros en un pueblo de Toledo. Una actividad que más tarde combinó con un trabajo en una joyería de Madrid, donde, trabajando para terceros, empezó a darle vida a sus propios diseños. Un oficio que fue heredándose de padres a hijos de forma casi natural, ya que todas las generaciones tuvieron clara la idea de continuar con el negocio familiar y hacerse un nombre propio.

Cristina Yanes es hoy la quinta generación de una marca que ha conseguido posicionarse como una de las más reconocidas de su sector. Y es que, las joyas que adornaron a los invitados de la boda de Alfonso XIII y Victoria Eugenia, siguen siendo las favoritas de personalidades como la reina Letizia, que las luce en multitud de encuentros. Hoy, la actual directora general de Yanes es también la presidenta de la Asociación Española de Joyeros, Plateros y Relojeros (AEJPR), por lo que habla contundente y desde la más reposada experiencia de las entrañas de este sector.

"El mundo de la joyería, desde la última crisis, se ha visto tocado", indica la directora de la marca joyera. Una afirmación secundada por cifras evidentes, ya que la asociación que ella misma preside ha pasado de tener alrededor de 18.000 agregados en este país a 10.000. Una caída que se lleva por delante, en general, a pequeños artesanos, comercios modestos y profesionales independientes del sector.

Cierto es que el segmento del lujo parece ser impasible ante las recesiones, sin embargo, dentro de este mundo, hay agentes más vulnerables que sí que se ven afectados por la caída del consumo. "La clase media es la que mueve los negocios, y el producto medio es, al final, el que mantiene la empresa, porque una joya muy importante no se vende todos los días. Que otros consuman te lleva también a consumir a ti". Un hecho que confirma que solo las firmas que consiguen tener "una proyección internacional", son capaces de sortear con más sosiego la crisis, pues tanto su clientela como sus piezas están siempre un peldaño por encima.

La gran popularidad de la bisutería ha sido otra de las dificultades que ha tenido que enfrentar el sector de la joyería. De la mano de la moda, este segmento evoluciona a un ritmo que es muy difícil de alcanzar. A este respecto, Yanes indica que "ha habido un cambio en el sector joyero incentivado por la bisutería, pues ahora, éste tiene que actualizarse mucho más rápido. Lo que ocurre es que si antes te podías permitir hacer colecciones de piezas súper especiales, ahora todo es mucho más limitado, porque la gente compra joyería de moda más asequible, y la considerada como más tradicional, que es la más sencilla y para llevar a diario, se vende mucho menos", completa la directora. Una realidad que ha obligado al sector de la joyería a cambiar sus ritmos y adaptarse a las nuevas formas de consumir, aunque, advierte, "nunca perdemos nuestro tradicionalismo y lo que nos diferencia".

A este respecto, añade otro factor: el cambio a la hora de consumir ocio. La directora explica cómo los propios cambios sociológicos, devenidos en gran medida por la implantación de las nuevas tecnologías y la globalización, han propiciado que las personas destinen sus esfuerzos a otras cosas. "La gente gasta más dinero en viajes, experiencias o gastronomía en detrimento a la joyería", porque, en palabras de la empresaria: "Lo que no se cuenta, no cuenta", y es mucho más tentador subir a tu red social una foto acompañada de un paisaje paradisíaco que de un anillo o collar, por ejemplo.

Firma con 'alma'

Una de las cosas que le hacen a la firma de Cristina Yanes diferenciarse de sus competidores es su cadena de producción, absolutamente controlada y con la ventaja de la proximidad, ya que fabrica todas sus piezas desde una factoría ubicada en Madrid. "El hecho de que podamos controlar la producción desde principio a fin es una garantía del producto que estás vendiendo, y esto también nos permite tener un servicio totalmente personalizado de atención al cliente, porque no dependemos de terceros, y eso le aporta mucha seguraridad".

No obstante, el talento patrio es otro de sus puntos fuertes. Yanes está documentada y certificada con más de 130 años de historia como una firma 100 por cien española. "Lo que nos hace especiales es que, sin perder la esencia y nuestras raíces, nos hemos reinventado y adaptado a los nuevos tiempos", sentencia. Para concluir, nos habla de sus colecciones más icónicas: Malpica y Alhambra. Dos de sus señas más emblemáticas que, ahora, las han extendido a la línea Young, para ponerla al alcance de más mortales con un precio más asequible.

"El alma y el cuerpo de una firma han de estar equilibrados para triunfar", finaliza la directora . Una premisa que han respetado desde 1881

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