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Interiorismos de lujo, clave para conseguir más estrellas (Michelin o en hoteles)

  • Restaurantes y hoteles están apostando por grandes proyectos de decoración
  • Son estrategias interesantes para mejorar la experiencia de cliente
  • Sin embargo, no sirven para ocultar propuestas gastronómicas ligeras
Bodega del restaurante Coque
Madrid

La película El Capitán Alatriste, de Agustín Díaz Yanes, resultó (solo) un gran ejercicio de diseño de vestuario y dirección artística, de hecho, dos premios Goyas lo atestiguan. Las exposiciones de la Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia deben ser muy buenas si quieren competir con la presencia del edificio de Santiago Calatrava. Y mucho estilo tiene que tener un hombre para que un sombrero le sume y no le reste. Contenido y continente, siempre relacionados, se llevan mejor cuando están en equilibrio. De lo contrario, la experiencia puede quedarse coja y debilitar el mensaje. Esta idea queda muy clara en el campo de la restauración y sector hotelero. A ningún chef le gusta escuchar lo bonito que es su restaurante, si antes no ha sido felicitado por el menú. Y ningún director de hotel le gusta escuchar la habitación muy bonita, pero estaba sucia. Sin embargo, no hay que temer al interiorismo. Lo cierto, hay que ser arriesgado con él, porque bien hecho, lo único que hace es sumar, para conseguir la quinta estrella de un hotel o la tercera Michelin de un restaurante.

A Mario Sandoval no le tembló el pulso en el momento que decidió reformar su restaurante Coque (calle del Marqués del Riscal, 11, Madrid) el pasado año. Le confió el trabajo al diseñador Jean Porsche, que con millón y medio de euros transformó un local de unos 1.100 metros cuadrados en la perfecta excusa para una visita contemplativa, sobre todo la bodega. Sandoval, en su camino hacia las tres estrellas Michelin (este año las ha rozado), tiene claro que debe crear una experiencia en todos los sentidos. "Yo creo que todo suma. Yo entro en un restaurante y te das cuenta de cómo están montadas las mesas, la atención, como huele, todo ese clima suma. Además, la tercera estrella Michelin significa que se justifica un viaje para conocer el restaurante, como el que va a un museo a ver una obra de arte".

Este compromiso con la decoración no evitó a Sandoval escuchar algún comentario sobre la belleza del lugar, más que del menú. Y de hecho, se lo hizo saber al diseñador. Jean Porsche, cuenta a Status, que poco tiempo después de la inauguración del restaurante Coque, el chef le comentó que se lo "había puesto muy difícil porque la gente termina de cenar y dice qué maravilla de espacio, qué bonito, esto está maravilloso y no dicen nada de la comida". Sin embargo, Sandoval se lo ha tomado como un reto, el de hacer una oferta culinaria acorde al espacio. De hecho, el cocinero asegura que esta temporda espera que su restaurante consiga un buen equilibrio entre ambiente, sala, sumillería y cocina.

Chef Mario Sandoval

Jean Porche, que también es el diseñador del restaurante estrella Michelín Lú Cocina y Alma y Maison Lú, explica que ha notado en España un cambio importante en los últimos años en lo que a decoración se refiere porque "se han dado cuenta de que todo es una experiencia. Entonces, como tal, se preocupan por que el ambiente acompañe a la comida". Así, en la ciudad de Madrid, no solo los restaurantes de alta gastronomía son los que están apostando por una estética llamativa, sino también están creciendo importantes grupos empresariales de hostelería con una fórmula mágica: menú sofisticado, interiorismo llamativo, ticket medio de 35-40 euros y una clientela que se siente guapa nada más entrar. Es el caso de Grupo El Paraguas, con establecimiento como El Paraguas, Ten con Ten, Ultramarinos Quintín, Amazónico o Aarde; o el Grupo Larrumba, con locales como Portofino, Botania, la Chingona, Caramba o Perrachica.

El diseñador Jean Porsche

El Grupo Lalala es otro de las compañías hostelería que mantienen la misma estrategia. Miguel Nicolás y Luis Torremocha, CEO y director de operaciones de la empresa, explican que la decoración de sus diferentes locales –La Bientirada de Vergara, La Mamona de Canalejas o La Lianta de Salamanca– es clave en su concepto de negocio: "Nos basamos en las típicas tascas en las que prima la calidad, pero dando nuestro toque Lalala con una decoración moderna". Una seña de identidad que cuesta: Nicolás y Torremocha cuentan que el gasto en decoración de sus proyectos, sin contar obra, es de un 20 por ciento. "Es bastante importante generar espacios agradables para que nuestros clientes se sientan a gusto".

Así, el objetivo final es conseguir un ambiente cosmopolita y urbano que, sumado a la música ambiente, "conviertan una comida o una cena en un plan nocturno", otra de las claves del modelo de negocio de Grupo Lalala, que espera cerrar en 2020 con una facturación de 18 millones de euros. ¿Y dónde queda la oferta gastronómica? Miguel Nicolás y Luis Torremocha aseguran que, a pesar de la inversión en decoración y la importancia del negocio nocturno en la facturación del grupo, la carta es un pilar básico. "Para nosotros la gastronomía y la cocina es lo primero. No paramos de escuchar la palabra moda pero nosotros huimos de ella".

Kike Sarasola, presidente de Room Mate

El sector hotelero también está apostando por el interiorismo como elemento diferenciador. Jean Porsche entiende que a través de una decoración con carácter se puede caminar hacia una oferta más lujosa, exclusiva y de cinco estrellas que genere una grata experiencia en el huésped, que recuerde en el tiempo. "Los hoteles se preocupan mucho en generar un recuerdo, y que puedas decir qué bien estoy, qué bien me han atendido y que habitación más diferente", explica el diseñador. Un elemento diferenciador que, además, da carácter al hotel y lo distingue del típico hotel urbano de cualquier capital europea.

Esta idea la tuvo siempre clara el empresario Kike Sarasola, presidente de Room Mate, la cadena hotelera que ha implantado un modelo de negocio muy claro, con hoteles bonitos, cómodos, cosmopolitas y a un precio asequible. Sarasola, que cree que en cuatro años podría alcanzar su objetivo de lograr un porfolio de 100 hoteles, mantiene la misma estrategia que cuando vio nacer su primer hotel: "Hacer hoteles que me gusten a mí", explica en una entrevista a Status. Y eso implica posicionar al interiorismo como uno de los pilares de la estrategia empresarial. De hecho, antes de comenzar la entrevista, en una de las suites de su último hotel, el Room Mate Alba (calle de Las Huertas, Madrid), un enérgico Sarasola cambió la distribución del salón de la suite porque no estaba según su gusto. Un obseso de la perfección y la exigencia que trata de trasmitir a todo su equipo.

La Mamona de Chamberí, del Grupo Lalala

A pesar de este detalle, el empresario asume que ya no se encarga de tomar las decisiones del día a día de la cadena y del trabajo con los diferentes diseñadores. No obstante, sí que mantiene una tarea fundamental: "Yo ahora me encargo de buscar los edificios y elegir el diseñador que mejor le va a ese edificio". Para Room Mate Alba, escogió un palacete en el centro de Madrid y a Lorenzo Castillo como diseñador. "Lo escogí porque este edificio es un antiguo palacete, muy señorial y quería darle ese toque clásico pero moderno de Castillo". Así, este nuevo establecimiento cuenta con unas instalaciones cuidadas hasta el último detalle, pero que mantienen un riguroso respeto con el estilo aristocrático galdosiano del espacio. La cadena presenta a Alba como una joven bailarina de ballet clásico sofisticada, elegante y dulce. Una musa capaz de inspirar a cualquiera.

Barceló Torre de Madrid (Plaza de España, Madrid) es otro de los hoteles que ha hecho una inversión rotunda en su trabajo decorativo, lo que le valió el premio al Mejor Hotel de diseño en los World Luxury Hotel Awards 2019. Sara Ramis, CMO de Barcelo Hotel & Resorts, explica que decidieron apostar por el interiorismo para estar a la altura de la Torre de Madrid, uno de los emblemas del skyline madrileño y que hasta 1982 fue la construcción más alta de España. "Decidimos que el hotel tendría que estar a la altura y ser capaz de fusionar diseño y tendencias internacionales con influencias de la cultura, el arte y moda locales. A través de este proyecto apostamos por la innovación experiencial vinculada a los hoteles-concepto y a una personalidad 100 por cien diferencial", explica Sara.

Barcelo Torre Madrid

Esta inversión en diseño no solo responde a criterios estéticos. La CMO de Barcelo Hotels & Resort mantiene que buena parte del éxito de este establecimiento se debe su a su estilo, carácter y personalidad. Jaime Hayon, el diseñador, va más allá y asegura que un buen trabajo de interiorismo puede hacer triunfar a un hotel: "Me paso en hoteles la mayor parte de la vida y solo repito aquellos donde la comodidad, la cultura del lugar y el servicio han sido cuidados. La calidad de un diseño está presente en todos los sentidos: es visible, se siente con la piel, se respira...". Así, para este trabajo, el diseñador quiso reflejar una visión surrealista de Madrid como punto de fusión de España, donde explorar y jugar con distintas claves culturales: "El oso cebra con chistera, los arcos romanos, homenaje a la filigrana en las figuras de los ventanales, las boinas, una fallera... todos parte de una interpretación de algunas de nuestras influencias culturales".

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