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Así es el GT40, el bólido que venció a Ferrari

  • El 1 de abril de 1964 se presentaba el primer chasis del Ford GT40
  • GT son las singlas de Gran Turismo, y 40 es la altura del coche en pulgadas
  • El vehículo montaba un motor de 4,7 litros desarrollados también por Lola
GT40.
Madrid

El mundo del automovilismo clásico de competición vuelve a establecer una joint venture con Hollywood para volver a dejarnos pegados en nuestras butacas con el estreno en  noviembre de Le Mans'66.

La película nos narra una de las rivalidades más feroces de la historia del automovilismo: Ford versus Ferrari. Pero, antes de meternos en materia, hagamos un anti-spoiler: este reportaje habla de la historia real de aquella edición de las 24 Horas de Le Mans de 1966. No hemos visto aún la película, pero nos tememos que, como suele ser habitual en estas grandes superproducciones, los guionistas y los productores no dejan que la "verdad histórica" arruine un buen argumento.

El gran protagonista es un cupé biplaza azul celeste con una doble línea naranja, motor central longitudinal, tracción trasera, motor V8 entre 4,2 y 7 litros, potencia entre 306 y 425 caballos, transmisión manual de cinco velocidades y una velocidad máxima de 216 kilómetros por hora. Su nombre: Ford GT40. En aquella década de los sesenta, las carreras de resistencia, como las 500 Millas de Indianápolis y, sobre todo, las 24 Horas de Le Mans, eran mucho más populares que la Fórmula Uno. Henry Ford II, nieto del hombre que había fundado la compañía automovilística más grande de la historia, estaba muy picado con Enzo Ferrari, que dominaba la escena internacional del automovilismo deportivo. Ford, al intentar comprar Ferrari, había gastado millones de dólares en auditorías y planes de negocio que no sirvieron para nada, pues Enzo logró conservar la compañía que había fundado. Y Henry, furibundo, quiso vengarse donde más le podía doler a Ferrari: sobre el asfalto del circuito de Le Mans. Pues manos a la obra.

Ford GT 40.

Ferrari fue el dominador absoluto de las 24 Horas de Le Mans en la primera mitad de la década de los sesenta. Los deportivos rojos de Maranello ganaron seis ediciones seguidas, entre 1960 y 1965. Don Enzo presumía de que no había un coche en el mundo más rápido que el suyo. Y por ello Henry Ford abrió el grifo económico para cerrarle la bocaza al orgulloso italiano. Lo primero que había que hacer era encontrar un compañero de equipo, una marca con experiencia en este tipo de competiciones que aportara diseños, motores, incluso pilotos. Y tras tantear a Cooper y a Lotus, el partner elegido fue Lola Racing Cars, uno de los constructores más avanzados en diseño y motores de la época. El propietario de Lola, Eric Broadley, se comprometió a diseñar en un tiempo récord el coche que haría caer el imperio Ferrari.

Motor central Longitudinal, tracción trasera, motor v8 entre 4, 2 y 7 litros, potencia entre 306 y 425 caballos, transmisión manual de cinco velocidades y una velocidad máxima de 216 kilómetros por hora.

Y así, el 1 de abril de 1964 se presentaba el primer chasis de lo que desde el principio se denominó Ford GT40: GT son las siglas de Gran Turismo, y 40 es la altura del coche en pulgadas, como exigía la reglamentación, poco más de un metro. El vehículo montaba un motor de 4,7 litros desarrollado también por Lola. Pero una cosa es la teoría y otra la práctica. La premiere en Le Mans'64 fue un desastre, pues los tres GT40 que tomaron parte terminaron en boxes por problemas mecánicos.

Ante la pobreza de resultados, Ford no dejó heridos y puso el proyecto GT40 en manos de Carroll Shelby (interpretado en la película Le Mans'66 por Matt Damon), vencedor en Le Mans'59 pilotando para Aston Martin, y que tras retirarse se estaba forjando una gran fama como constructor. Bingo. El Ford GT40, en manos de Shelby, debutó y ganó en los 2.000 kilómetros de Daytona.

Al volante del vehículo se sentó el británico de nacimiento y norteamericano de nacionalidad, Ken Miles (interpretado en la película por Christian Bale). Tras repetir victoria en las 12 Horas de Sebring, en Le Mans ninguno de los seis GT40 que tomaron la salida pudo terminar la carrera. Mientras, en el podio: Ferrari, Ferrari y Ferrari, un triplete que suponía la sexta victoria consecutiva de los chicos de Don Enzo.

Ford GT40.

Pero todo cambió en 1966. El trabajo conjunto de Carroll Shelby en el diseño y Ken Miles como piloto de pruebas –ambos desarrollaron también los no menos famosos Shelby Cobra y Ford Mustang– dio como resultado el triplete en las 24 Horas de Daytona, en las 12 Horas de Sebring… y, por fin, en las 24 Horas de Le Mans. Henry Ford II podía por fin morirse tranquilo. ¡Y qué carrera fue "Le Mans'66"! Ante el absoluto dominio de los GT40, Ford decidió que los dos primeros coches (Ken Miles y el neozelandés Denny Hulme por un lado; y los australianos Bruce McLaren y Chris Amon por el otro) ¡entraran juntos en la meta tras 24 horas de carrera! Pero la organización dejó claro que, de darse dicho empate, los ganadores serían McLaren (el fundador años después de la mítica escudería homónima) y Amon, pues iban a recorrer unos 60 metros más de distancia en la carrera, al salir más atrás en la parrilla de salida. Miles, enfurecido por la decisión, desobedeció la orden de equipo y, en la última vuelta, levantó el pie del acelerador, impidiendo el postureo de la foto de los dos bólidos entrando a la vez. Ken Miles, sin embargo, murió tan solo dos meses después en el autódromo de Riverside (California), en unas pruebas al volante del prototipo Ford J-car, que estaba llamado a ser el sucesor del GT40. En el momento del accidente, circulaba a más de 300 kilómetros por hora.

En la película, Christian Bale interpreta al piloto británico Ken Miles, el hombre que consiguió con su Ford GT40 derrotar al fin a Ferrari.

Sin embargo, el bólido desarrollado por Shelby demostró que tenía vida para rato, no en vano ganó tres veces más consecutivas en Le Mans, en 1967, 1968 y 1969. Hoy, el Ford GT40 está considerado como uno de los mejores coches de carreras de la historia. En el año 2005, en plena celebración del centenario de la compañía norteamericana, vio la luz el Ford GT, un superdeportivo que homenajea a aquel GT40 que fue capaz de derrotar a los gladiadores de Ferrari.

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