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Marta Urtasun y Pedro Rica, los jóvenes arquitectos madrileños que convencen a la élite

  • El estudio de arquitectura firmado por Marta Urtasun y Pedro Rica
  • Una declaración de intenciones que defiende la intemporalidad
  • Fusiona lo orgánico y lo funcional en proyectos con sello propio
Escaleras por el estudio de arquitectura Mecanismo, de Marta Urtasun y Pedro Rica.
Madrid

"Preferimos a los ingeniosos que a los ingenieros", confiesa Pedro Rica tras unas gafas redondas que le confieren un aspecto más serio a sus 31 años. Este arquitecto y su colega, Marta Urtasun, 33, también madrileña, comentan divertidos algunas de las dificultades que les depara el día a día de su trabajo en Mecanismo, el estudio que fundaron en 2012.

¿Un ejemplo? Cómo trasladar una pesada escultura de Jaume Plensa a uno de los pasillos del hotel Akelarre que idearon para Pedro Subijana hace dos años. La solución pasó por inventarse un carrito para ello y poner la pieza en la ubicación adecuada. La ejecución es tan importante como la idea, sostienen ambos.

Marta Urtasun y Pedro Rica, fundadores de Mecanismo.

Pero antes conviene explicar algo ma?s de este du?o de arquitectos que se conocieron en la facultad y que hoy son un prometedor estudio de referencia gracias, entre otros proyectos, al fabuloso hotel Akelarre, un encargo del chef Pedro Subijana para complementar su restaurante donostiarra en 2017. Poco despue?s, Marti?n Berasategui les encargo? la ampliacio?n de la sala de su restaurante de Lasarte, otro tres estrellas Michelin para an?adir a su "carta gastrono?mica", ya que en Madrid tambie?n han firmado proyectos para el restaurante La Cabra de Javier Aranda, el bar Ardoka o Embolao. Aunque su porfolio abarca más, desde viviendas a instalaciones, como Forêt, con la que han ganado recientemente el primer premio para instalar un bosque en el entorno urbano de la ciudad francesa de Rouen. Sobre todos ellos planea su singular sello, resultado de una combinacio?n del intere?s por los materiales y el cuidado en la ejecucio?n, la investigacio?n y la innovacio?n conceptual. mecanismo (ellos lo prefieren con minúscula) surgió poco despue?s de que ambos acabaran la carrera, con un proyecto comu?n presentado a un concurso para la candidatura de Madrid a la sede de los Juegos Oli?mpicos de 2020 –idearon un pabello?n plegable que obtuvo el segundo premio– y para su primer cliente –una vivienda en Madrid– pusieron en marcha de manera natural esta especie de estudio-boutique de ideas arquitectónicas que ellos han defendido con coherencia y mucho esfuerzo.

Hotel Akelarre.

"Todo ha sido un proceso muy natural", cuenta Pedro, "y sigue siéndolo, solo que ahora con la responsabilidad de tener gente a nuestro cargo". ¿Cuánta? En torno a una decena de personas, que oscila en función de los proyectos. El que más repercusión ha tenido ha sido el hotel Akelarre, pero ellos aclaran que abordan igual todos y cada uno de sus proyectos. "Para nosotros no hay diferencia entre uno pequeño o de gran magnitud, con todos aplicamos la misma investigación y nos lo tomamos como parte de nuestra formación. Nos gusta ir aprendiendo cosas".

Exterior del hotel Akelarre, San Sebastián.

Pese a su edad, estos arquitectos tienen las miras puestas en un concepto atemporal que dista mucho de las etiquetas asociadas a la generación millennial. "Algo de lo que intentamos huir, aunque parezca una contradicción, es de la foto. Ahora mismo con Internet y las redes sociales, se generan intereses un poco superficiales", convienen ambos. Por entendernos, hacen alusión a algunos de esos espacios que se ponen de moda y donde va la gente a hacerse la foto. "Nosotros valoramos los procesos más que el resultado. Ojo, no lo desprestigiamos, sino que queremos que genere intereses por lo que hay detrás. Y convivir con eso ahora es complicado porque también queremos darnos a conocer", suspiran. "Pero procuramos ser consecuentes con nuestra manera de trabajar".

Interior del hotel Akelarre.

De su elección de trabajos, por ejemplo, Marta aclara algo que les resulta esencial: "Ante cada nuevo proyecto: entramos donde podamos aportar algo". Y Pedro continúa: "Antes de decidir si entramos, nos hacemos la misma pregunta: ¿Te apetece hacer esto? ¿Te va a divertir?". Ahí radica todo. Entienden que la carrera de un arquitecto es como la vida, un proceso continuo, una inspiración permanente. "Nuestros intereses son una mezcla muy variada de referencias y estímulos que no tienen que ver necesariamente con la arquitectura", confiesan. Sin embargo, ambos coinciden en que la gastronomía es uno de ellos, pero "no tanto por la comida en sí, sino por todo el proceso creativo que hay detrás y por la experiencia que generan, que va más allá del plato".

Piscina climatizada de dos de las habitaciones del hotel Akelarre, donde la madera y la piedra son protagonistas.

Para ellos la arquitectura es también un proceso de convivencia que requiere empatía. "Muchas veces la relación con el cliente se entiende como un intercambio de planos, pero nosotros queremos que de esa interacción surja una experiencia", aclaran. "Si haces que la gente se sienta parte de algo se involucran más y todo evoluciona mejor". De ese proceso surge una conexión que añade valor a la experiencia. El proceso tampoco se detiene una vez acabado el edificio en cuestión, sino que se extiende más allá. "Nos ha pasado en varios casos, como con Subijana o Berasategui, que hemos entrado por un motivo y les hemos acabado haciendo más cosas, desde las cartas a unas bandejas", cuenta Marta y Pedro subraya un aspecto inherente al éxito de un proyecto: "Generar una relación de confianza".

Sin embargo, no todo es fácil. Uno de los retos más difíciles es lograr que el cliente "sienta la misma emoción cuando le enseñas un plano a cuando el trabajo está terminado". Acortar la distancia entre la idea y el resultado. "El éxito de la arquitectura está en construir algo conforme a como tú lo has pensado".

Luego, el día a día arroja otra realidad. Los problemas y las soluciones. Y no todas tienen que ver con cuestiones técnicas, económicas o arquitectónicas, sino de otra índole: "Por nuestra experiencia sabemos de antemano que va a haber un par de puntos bajos en la relación con el cliente. Uno es cuando empieza a ver lo construido, ahí suelen entrar dudas. Y otro, al final, cuando parece que la obra está acabada y se aprecian detalles. Por eso, las obras también las entendemos como un proceso psicológico, con altos y bajos, así que solemos advertirlo previamente y de paso nos sirve a nosotros para prepararnos. Hay que saber gestionarlo". Pero aquí conviene volver a los ingenios del principio. "Un hormigón mal encofrado no se resuelve tirando la casa... por eso siempre buscamos soluciones", coinciden. A su agilidad para resolver problemas se suma su interés por la funcionalidad, como aquella máxima de Steve Jobs que decía que el diseño no es solo cómo luce, sino cómo funciona, que ellos suscriben con un interés por formalizar sus proyectos con una funcionalidad muy ligada a lo orgánico: "Al final la forma es el camino a la función. Como en la naturaleza, las cosas son bellas porque tienen una función, y porque funcionan son bellas".

Exterior hotel Akelarre, San Sebastián.

Su porfolio es una declaración de intenciones estéticas: depuradas, orgánicas, con curvas… Aun así, en ocasiones se encuentran con peticiones que les sorprenden: "Hay gente que quieren que hagas lo que ellos quieren o completamente opuesto a lo que hacemos. Por eso solemos poner un ejemplo del mundo de la moda. Si te gusta Delpozo no vas a Dolce&Gabbana, ¿verdad?". Y Pedro ultima: "Pero no es por vanidad, sino porque no sabemos hacerlo. Nosotros hacemos un tipo de arquitectura, no toda la arquitectura".

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Usuario validado en elEconomista.es
PauSegui
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Me gustó mucho la frase de "Preferimos a los ingeniosos que a los ingenieros". Un buen consejo para aquellas empresas que quieren destacar al sector de la Arquitectura, que desde luego, no es nada fácil y lo puedo rebatir con mi pequeña empresa de arquitectura OVACEN. Evidentemente no estamos a la altura de este estudio de arquitectura, pero, desde luego, intentaremos seguir sus pasos, ya no por crear edificios que sean un emblema o un icono, sino más bien por su forma de trabajar donde la coherencia y ejecución ante un proyecto, es muy convincente! Un saludo

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#1