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Dani García: "El abismo que se ha creado entre la alta cocina y la media es excesivo"

  • "Podría escribir un libro para explicar por qué he tomado esta decisión"
  • "Creo en el precio medio, en un restauración más casual"
  • "La presión de verdad es llevar una empresa con doscientas nóminas que pagar"
Dani García. Foto: Diego Martínez
Madrid

Pese a autodefinirse como "un tío normal" al que le gustan "las cosas más sencillas de la vida", el empresario y restaurador Dani García (Málaga, 1975) ha conseguido alcanzar la cima de la gastronomía más sofisticada a lo largo de su ya extensa carrera. Hace unos meses, sin embargo, sorprendía a propios y extraños al anunciar un cambio de rumbo en su trayectoria: cerrar su restaurante marbellí Dani García (y renunciar con ello a las tres estrellas Michelin que tanto esfuerzo le costó conseguir) para abrir una nueva vía hacia una cocina más fresca y desenfadada, la cual además pueda ser accesible a toda clase de bolsillos. "Podría escribir un libro para explicar por qué he tomado esta decisión", afirma el chef. "No hay una sola razón, sino más de cincuenta, y todas ellas sensatas y lógicas". Y es que el andaluz, que ha recibido reacciones de todo tipo desde que comunicó la noticia, tiene claro que una resolución así solo puede tomarse cuando no existe "exceso de ego" y cuando éste último "no supera a tu persona".

Se le nota convencido cuando razona la causa de esta revolución y la filosofía que representa: "Creo en el precio medio, en un restauración más casual. Pienso que todo lo que hacemos en un establecimiento de élite, y no sólo me refiero a la comida, sino al ambiente, el servicio o el cuidado de los detalles, tiene que trasladarse también al punto medio. El abismo que se ha creado entre la alta cocina y la media es excesivo". Y justo en esta dinámica se encuentra Lobito de Mar, el restaurante que acaba de abrir en una de las calles más cosmopolitas y gastronómicas de la capital madrileña (c/Jorge Juan, 10), continuando con su modus operandi de años atrás: traer a Madrid los negocios que ha testado primero en Málaga, su ciudad natal. Este local, que ha nacido "en medio de una tormenta perfecta", está pensado para agradar todos los paladares: "Cocina sabrosa, mediterránea y saludable. Un concepto fácil y apetecible, sin perder por ello nuestras principales señas de identidad. Aquí, uno puede gastarse desde 25 euros hasta todo lo que quiera". No obstante, para poder probar alguna de sus elaboraciones, el comensal tendrá que tener paciencia, ya que, desde la primera semana de apertura, Lobito de Mar ha tenido la agenda completa. Todo un éxito y una responsabilidad a la que él quiere responder con su talante habitual. Cuando le preguntamos por su estado de ánimo actual, nos revela que aún no ha podido "disfrutar de las novedades", ya que la vorágine de sus múltiples quehaceres (restaurantes en diferentes ciudades, más su colaboración en el programa Hacer de Comer de TVE) no le han permitido todavía "asentar los pies en el suelo". Sin embargo, confía en que ese momento llegará esta Navidad, "cuando el día 24 de diciembre cierre Dani García y me vaya de vacaciones sabiendo que ese capítulo de mi vida ha terminado", confiesa con una gran sonrisa.

Con todo, el cocinero, que además de ser un tío normal se caracteriza por perseguir con tesón sus sueños, tiene entre manos una expansión internacional en Doha (Qatar) y otra en Asia. Un reto que amplía aún más su agenda de responsabilidades. Pero como bien dice el refrán, sarna con gusto no pica, así que a esta aventura "le tiene muchas ganas". En definitiva, si hay algo que tiene claro es que "la presión de verdad es llevar una empresa con doscientas nóminas que pagar, no el tener que mantener dos o tres estrellas Michelin". Asegura que él, como el resto de mortales, está en este mundo "para ser feliz" y que no dudará en poner toda la carne en el asador (o el pescaíto en las brasas, como hacen en las playas de su Málaga) para conseguirlo.

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