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Cinco preguntas sobre María, el vino que sólo sale al mercado en años excepcionales

  • La historia de la bodega Alonso del Yerro arranca en 2002
  • Un proyecto asesorado por enólogo bordelés Stéphane Derenoncourt
  • 'María', la cuvée más excelsa de su porfolio, un vino excepcional
Botella de vino 'María'
Madrid

La historia de la bodega Alonso del Yerro arranca en 2002, cuando el matrimonio formado por María del Yerro y Javier Alonso deciden instalarse en la finca de Santa María, en la población burgalesa de Roa, con el objetivo de trabajar un pequeño conjunto de viñedos (apenas 22 hectáreas, meticulosamente seleccionadas) plantados con uvas de la variedad tempranillo, dentro de la denominación de origen Ribera del Duero. Un proyecto vital y profesional, al que posteriormente se ha añadido su hijo Miguel como director general, marcado por el respeto al entorno y el cuidado en los detalles.

Asesorados por el enólogo bordelés Stéphane Derenoncourt (máximo responsable de vinos tan emblemáticos como La Mondotte, Château Canon La Gaffelière o Domaine de L'A) y secundado por un equipo técnico muy joven comandado por el francés Lionel Gourgue, esta bodega familiar ha conseguido alcanzar en muy poco tiempo -apenas dos décadas- un prestigio ya consolidado y unas puntuaciones excelentes en las principales guías del sector.

María del Yerro, de la bodega Alonso del Yerro

Entre las características de su emplazamiento geográfico se encuentra un microclima continental puramente castellano; días cálidos y luminosos frente a noches frías y transparentes, un contraste magnífico para la calidad de la uva, el cual ayuda a conservar su frescura, aportando al mismo tiempo muchas horas de sol. Además, la composición de su suelo, arcilloso y calcáreo, conforma vinos complejos con ese punto mineral característico que aporta la finura necesaria para redondear un gran trago.

Su etiqueta más icónica, sin duda, es Alonso del Yerro, una perfecta combinación de carácter y complejidad; sin embargo, hoy entrevistamos a María del Yerro para hablar de María, la cuvée más excelsa de su porfolio, un vino excepcional que solamente tiene cabida en años excepcionales. Sepamos por qué:

¿En qué momento y por qué surgió la idea de hacer María?

Al comprar el viñedo y contratar a Stéphane Derenoncourt, lo primero que hicimos fue encargar a Claude Bourguignon el análisis de los suelos que teníamos en nuestras 22 hectáreas de tempranillo para comprender perfectamente nuestra uva y poder diseñar bien nuestro proyecto. Al ver que teníamos dos pequeñas parcelas únicas, muy diferentes del resto y entre ellas mismas, decidimos hacer un vino muy especial con esas uvas, sabiendo que sería de una calidad excepcional. Una de las parcelas se llama Violeta porque -al catar las uvas- se percibe ese aroma en el viñedo y los granos saben a violeta los años en que están en la máxima expresión. Es una parcela formada por gravas calcáreas, lo que le otorga toda la aromática a María. La otra parcela se llama El Circo, porque es un circo de arcilla calcárea que le otorga cuerpo y profundidad. Ambas son necesarias para el resultado de María, un territorio que, en total, no llega a las tres hectáreas.

¿Y el nombre?

Fue un regalo de mi marido, que quiso ponerle a nuestro vino top mi nombre por haberle acompañado en esta aventura… ¡y en todas!

Si la cosecha fuera un examen evaluable del 0 al 10, ¿qué nota tiene que sacar María para pasar el corte?

Tiene que ser de 9 o de 10.

¿A qué se achaca principalmente que algunos años no obtenga la calidad suficiente?

Solamente hacemos María en los años en que está demostrada la buena calidad y, afortunadamente, hasta ahora, hemos podido hacerla todos salvo en 2007 y 2017 (curiosamente, los dos acabados en 7, un número que en ese sentido no nos ha dado buena suerte). El primero fue por culpa de un granizo y el segundo por una helada generalizada en toda la Ribera del Duero que nos dejó sin posibilidad de hacer una cosecha adecuada. Normalmente, es el clima el que nos permite o no hacer María. Nuestros viñedos están siempre trabajados con cariño y los suelos bien nutridos, sin herbicidas ni pesticidas.

Este año (¡albricias!) sí que tenemos María 2014. ¿Cómo lo definiría?

La añada 2014 ha sido magnífica. Hubo lluvia en el invierno y altas temperaturas en verano, pero con noches frescas sin embargo. La viña pudo madurar lentamente y dar unos racimos fantásticos que a su vez aportaron unas uvas finas y elegantes. De esta María 2014 destaco sobre todo su frescura y la elegancia.

María 2014 (ficha técnica)

D.O.: Ribera del Duero Variedad: 100% Tempranillo Grado alcohólico: 15% Producción: 4.300 botellas de 75 cl y 150 Magnum Fecha de embotellado: julio de 2016.

PVP: 50 euros

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