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¿Por qué fue tan aplaudido el alegato por la igualdad de Ana Blanco? Hace feminismo con su imagen desde 1990

  • Ana Blanco, la mujer de mediana edad que sigue presentando informativos
  • Es un ejemplo de 'power dressing' y de no sexualización de la mujer
  • La americana y un corte de pelo impertérrito son sus señas de identidad
Ana Blanco junto a Pedro Sánchez y Pablo Casado. Foto: EFE
Madrid

Ana Blanco ha sido una de las protagonistas del debate a cinco que la Academia de la Televisión organizó este lunes. A pesar de que el formato no invitaba al protagonismo de los moderadores, ni del entretenimiento, la histórica de RTVE se llevó una gran ovación gracias a su alegato feminista en favor de la igualdad. "Me van a permitir que haga una referencia a la foto de este debate, con cinco candidatos y ninguna mujer presente... supongo que hablarán de paridad, pero, en este momento, no es una foto de igualdad". Una reivindicación que ha sorprendido en una periodista tan sobria pero que concuerda con la imagen que ha dado a lo largo de los casi 30 años que lleva presentado los informativos en TVE.

Las mujeres en televisión, en cine y en el mundo del espectáculo en general siempre critican que en la mediana edad desaparecen del mapa. Cuando la arruga, la cana y la flacidez toman presencia, un rostro más joven las sucede. Una realidad que también afecta a las periodistas, y más a las de televisión. Mientras Olga Viza, de 61 años, o Rosa María Mateos, de 77 años, pasaron a asumir papeles secundarios -o en radio- a medida que cumplían años. Pedro Piqueras, de 64 años, o Matías Prats, de 67 años, siguen al pie del cañón, presentando informativos en prime time. Ana Blanco, de 58 años, es la única mujer del panorama de cadenas de televisión generalistas privadas y RTVE que no se ha visto relegada con la edad.

Además, ha conseguido este hecho meritorio manteniendo una estética profesional, elegante y no sexualizada. Un claro referente actual del power dressing, la corriente de moda que nació a finales de los 70 para vestir a la mujer que comenzaba a trabajar en un ambiente dominado por los hombres. Las trabajadoras se sirvieron de la sastrería masculina para vestir trajes a medida, chaquetas con hombreras, suéteres con cuello vuelto y faldas hasta la rodilla. Una estética más cómoda, profesional y preparada para trabajar, donde el germen lo comenzó con Chanel en la década de los años 20, cuando la mujer comenzó a formar parte de las fábricas porque los hombres estaban en el frente.

Así, a lo largo de casi tres décadas, Ana Blanco, no sólo no ha cambiado de corte de pelo, si no que ha dejado en el armario los tacones de aguja, los vestidos de tubo que marcan el busto o los escotes que asoman canalillo. La presentadora de televisión, como cualquiera de sus compañeros masculinos, está abonada, y hace bien, a la americana y, la mayoría de las veces, al pantalón.

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