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Arzábal, una década de éxitos con su cocina de sabores y de temporada

  • El producto de mercado es el que marca la carta y su apuesta por los clásicos
Salón de comidas de Arzábal.
Madrid

Hace ahora diez años que Álvaro Castellanos e Iván Morales, dueños del Grupo Arzábal, abrían las puertas de su niña bonita, el primer restaurante de la marca, que hoy cuenta con tres hermanos repartidos por Madrid: Arzábal Museo, Arzábal Market y Kirikata.

Y es que, en un momento donde el pulmón financiero era inexistente y los inconvenientes iban in crescendo, los dos socios apostaron por un concepto que rompía con lo co-nocido hasta entonces: un espacio de comida de calidad que dejaba a un lado la etiqueta. En otras palabras, algo bueno pero informal, donde no existían los filtros ni los límites y que contaba con una parrilla muy plural. Una idea, explican, tachada de "loca" por muchos, pero que les ha proporcionado una cuenta de resultados cada año más positiva y "con ningún cero" a lo largo de toda su trayectoria.

Ahora, la taberna Arzábal, recientemente reformada, está dividida en dos zonas diferenciadas (barra y salón), con 80 plazas en cada uno de los espacios, junto con una terraza con vistas al Retiro. Pese a los años y las remodelaciones, quien visita este lugar no puede irse sin probar "la comida de siempre", acompañada de un entorno acogedor y decorado con buen gusto, porque, pase el tiempo que pase, la barra divertida, las raciones, una carta extensa de vinos y los productos de temporada -que marcan siempre la carta- son sus grandes estrellas.

Respecto a la oferta gastronómica, en carta se pueden encontrar más de 70 propuestas, y una lista de vinos compuesta por más de 650 referencias y unas 125 variedades de vinos por copas. Además, una de sus señas de identidad la determina su indiscutible fuera de carta, compuesto por 20 clásicos que nunca faltan, ya que sus clientes "siempre los piden y, si no están, se enfadan", bromean. De ellos, los fijos en casi todas las mesas son el salmorejo, la ensaladilla rusa o las las croquetas. Éstas últimas -elaboradas bajo la receta tradicional de la lenta cocción-, son, según lo dueños del restaurante, "las reinas de la casa", pues solo el año pasado sirvieron un total de 2.600.000 unidades.

En definitiva, otros platos que no se puede perder si visita este establecimiento son las alcachofas confitadas y a la brasa, las patatas a la importancia con cigalitas y el espeto de sardinas sobre laminado de tomate y aceite de piparra. Uno clásicos que recuerdan al comensal lo mejor de la comida tradicional.

El ambiente

Decorado moderno y espacio #amplio tanto para tomar algo en barra como sentado.

Recomendación

Probar las croquetas de ibérico con leche de oveja Latxa.

Lo mejor

No se pueden ir sin degustar el plato de Patatas a la importancia con cigalas. Exquisito.

A mejorar

Los chipirones encebollados resultan algo insípidos.

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