Sanidad

Amazon puede llegar donde Obama soñó: Bezos en solitario puede abaratar el sistema sanitario de EEUU

  • Está atacando varios frentes desde el seguro a los suministros sanitarios
  • El sector sanitario supone un negocio del 18% del PIB del país

El principal problema del sistema de salud de EEUU es su alto precio para los ciudadanos. Los movimientos de Amazon sobre el sector pueden abaratar sustancialmente los costes eliminando intermediarios y procesos que los elevan y son repercutidos a los pacientes. La compañía de Bezos ataca al sector por todos los frentes desde montar una aseguradora a convertirse en el proveedor principal de suministros sanitarios para hospitales.

El sistema de salud de EEUU es un complejo engranaje compuesto de enfermos, médicos, hospitales, aseguradoras, fabricantes de medicamentos, proveedores de suministros sanitarios y distribuidores bajo un abundante manto legislativo, que está sufriendo profundos cambios con la reforma de Obama y su Obamacare y la contrareforma emprendida por Donald Trump.

Lo que podría tardar años y años en el ámbito político, Amazon lo podría cambiar en un par de años. La compañía de Jeff Bezos se ha propuesto atacar todos los eslabones del sistema y como en la mayoría de movimientos promete abaratar costes en la larga cadena que implica el sector sanitario de EEUU.

Aunque las iniciativas eran esperadas por todos sus futuros competidores, no se ha ido concretando hasta estos últimos meses. La compañía ha ido adquiriendo licencias en más de una docena de estados para distribuir y vender productos sanitarios como mayorista.

Y hace dos semanas hizo oficial la alianza con Berkshire Hathaway y JP Morgan Chase para crear una mutua independiente para dar cobertura sanitaria más barata y de mayor calidad a los empleados de las tres compañías.

Lo mejor de cada empresa

En principio darán servicio a más de un millón de empleados. "Es una iniciativa para mejorar la atención sanitaria a largo plazo con más tecnología", apunta Stephen Tanal, analista de Goldman Sachs. Aunque la compañía que salga de esta colaboración no tiene nombre, los medios estadounidenses la han bautizado como ABJ Health (en referencia a las primeras letras del nombre de cada compañía) y los expertos especulan con que los tres gigantes aporten lo mejor de si mismos. La experiencia del holding de Warren Buffett en aseguradoras, la eficiencia en capitales de JP Morgan y la tecnología de Amazon.

Tanal pone de ejemplo el misterio del coste de los servicios médicos, como una receta, una prueba médica o un tratamiento. Amazon arrojará luz con su transparencia de precios. Pero la compañía es mucho más ambiciosa y no quiere limitarse a un simple acuerdo entre empresas y ya anunciado que su idea es extender la experiencia al resto del país.

No es que Bezos sea un buen samaritano. El negocio de la salud en EEUU es uno de los más grandes del país. Supone el 18% del PIB, lo que supone una tarta de 3,5 billones de dólares. La jugada de Amazon es la de siempre: entrar en un sector, probar y adquirir el máximo de datos posible para exprimir la eficiencia al límite para provocar una disrupción en el sector objetivo, asegura R.J. Hottovy, analista de tecnología de Morningstar.

Amazon como proveedor sanitario

El gigante de Internet no se va a quedar ahí, en solo una parte del negocio como la de los seguros. Se va a posicionar en toda la cadena valor, sobre todo en la parte donde más se encarece el coste. Con las licencias de venta de productos sanitarios puede convertirse en un distribuidor mayorista de equipos médicos y resto de suministros.

La amenaza es más que evidente para los jugadores tradicionales del sector. Amazon puede terminar con la multiplicación de comisiones por intermediarios y la opacidad de los costes. Sin embargo, "es ingenuo pensar que tenga la capacidad de impactar en el coste a corto plazo de la atención médica", dicen los analistas de Deutsche Bank.

De momento, algunos hospitales se han mostrado reacios a comprar suministros en Amazon Business, la plataforma web diseñada para empresas, por razones de seguridad en los envíos y de falta de opciones, según recoge The Wall Street Journal. "No podemos arriesgarnos", explica Phyllis McCready, directora de adquisiciones del hospital Northwell Health.

Los hospitales de EEUU funcionan con la garantía de que sus proveedores entregarán a tiempo y manteniendo la máxima calidad. Los profesionales del sector desconfían porque no se trata hacer un pedido de ropa. Cuando los médicos y las enfermeras buscan un producto, conocen sus especificaciones y tiene que estar disponible con seguridad. Saltarse este paso podría generar problemas con las existencias de un centro sanitario, explican desde el Northwell Health.

Problema para Bezos

Los hospitales generalmente contratan el servicio de fabricantes o de distribuidores, aunque es habitual que entren en sistema de subastas utilizando intermediarios que pujan de manera colectiva en nombre de varios centros. La mayoría de estas compañías están controladas por los propios hospitales o son participadas.

Los honorarios y costes de administración, comercialización y envío representan entre el 20% y el 30% del coste total de los servicios de salud, según un informe de investigación de Citigroup Global Markets. Una oportunidad que no puede dejar de escapar Amazon.

Las compañías de la salud están a la defensiva. Se espera concentración en el sector y el intento de establecer barreras legales. Y no solo en este ámbito. Según Bloomberg, Walgreens Boots Alliance, una de las principales farmacéuticas del país por detrás de CVS Pharmacy, está en conversaciones para hacerse cargo de AmerisourceBergen, uno de los tres mayores distribuidores de medicamentos en los Estados Unidos. Walgreens ya posee el 26% de la compañía.

Los distribuidores como AmerisourceBergen son otra parte de la cadena que encarece el sistema, inflando el precio de los medicamentos hasta que llega a manos del paciente. Al adquirirlo, Walgreens podría obtener un mayor control sobre los costes y los precios.

El próximo movimiento de Amazon puede ser el comercio minorista de fármacos. La compañía puede introducir toda su ventaja competitiva, en distribución, logística y precio para desarmar a sus futuros rivales.

CVS ya se protegió el año pasado al pagar 68.000 millones de dólares para adquirir la aseguradora de salud Aetna para adoptar una integración vertical en el negocio de la salud. El objetivo es reducir gastos y aumentar los ingresos con los pacientes de la aseguradora.

Amazon no vende medicamentos, pero si productos básicos de farmacia y de higiene, lo que ha afectado directamente a los ingresos de CVS. Walgreens también tiene un gran negocio de farmacias; recientemente acordó comprar casi 2.000 tiendas de Rite Aid por 4.380 millones, después de que las autoridades pusieran límites a una adquisición más grande.

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pepitogrillo123
A Favor
En Contra

Al final en los EEUU tendrán que darle gracias a Dios por que Amazon exista.

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#1