Empleo y prácticas

Las mujeres de 45 años bajan la tasa de paro en España

El índice de actividad femenina sube con respecto a 2011 y se coloca en el 52,93 por ciento. Tres de cada cuatro contratos con jornada reducida en nuestro país pertenecen a mujeres.

En un momento en el que las previsiones a corto plazo no son halagüeñas y la tasa de paro es del 22,89 por ciento, en España la única franja de edad en la que ha subido la tasa de ocupación es la que se refiere a las mujeres de más de 45 años , según datos recogidos por Randstad, empresa de recursos humanos.

El índice de actividad femenina en edad de trabajar sube respecto al año anterior y se coloca en el 52,93 por ciento frente al 67,30 por ciento de los varones, lo cual señala que todavía queda camino por recorrer en pos de una equiparación plena entre ambos sexos dentro del mundo laboral.

Y es que la incorporación progresiva de la mujer mayor de 45 años al mundo laboral tiene que ver con los datos de ocupación a tiempo parcial. Actualmente, en España, el número de mujeres (1.800.000) con un contrato de estas características triplica al de los hombres (590.000), es decir, un 75 por ciento de los profesionales españoles que cuentan con un contrato de jornada reducida son féminas. Esto es debido a que, en gran parte, la actual situación económica ha obligado a muchas personas a buscar soluciones que ayuden a mitigar los problemas económicos que están viviendo muchas familias.

A pesar de este dato positivo, la tasa de paro sigue siendo femenina y, según María Angeles Tejada, portavoz de Randstad, hay distintas razones que explican esto. Algunas de ellas tienen que ver con los sectores que mayormente ocupan mujeres y que se han visto afectados por la crisis, la industria manufacturera, por ejemplo. Otra razón, es que nuestra sociedad, aún no ha asimilado la total integración laboral de la mujer. Eso hace -dice Tejada- que existan ciertos paradigmas relacionados con necesidades de conciliación familiar, especialmente en maternidades, y que pueden representar cierto impedimento en la contratación; sobre todo cuando no se quiere tener en cuenta ni la productividad, ni la calidad del trabajo, sino simplemente la presencia física y las horas de tiempo en el puesto.

A pesar de que se avanza en igualdad y que las mujeres ocupan más asientos en la universidad, la radiografía laboral de nuestro sistema, según Adecco, es la de una mujer trabajadora, que continúa siendo la de una joven de entre 18 y 30 años , con estudios elementales, que desarrolla su carrera profesional en el sector servicios a jornada completa. Durante el año 2011, la contratación de trabajadoras jóvenes ha continuado su descenso, situándose en un 44,5 por ciento: un 19,3 por ciento no supera los 25 años y otro 25,2 por ciento tiene entre 26 y 30 años .

Para María Angeles Tejada, las mujeres tienen mejor formación que los hombres. Las estadísticas ponen de manifiesto que, en general, y a partir de secundaria, la formación femenina es mejor cualitativa y cuantitativamente; "sólo hace falta que tengan la oportunidad para demostrarlo". Afirma que existe un ejemplo claro: más de una tercera parte de las nuevas empresas constituidas en el último semestre fueron creadas por mujeres emprendedoras y, de ellas, sólo un uno por ciento con créditos o ayudas de la Administración.

En la universidad

La incorporación de la mujer en nuestras universidades ha sido más lenta que en otros países de Europa, donde las mujeres adquieren este derecho entre 1850 y 1890. En España fue en 1910 cuando las féminas pudieron acceder a la universidad y se les habilitó para ejercer las profesiones correspondientes a su género. Porque, aunque recibieran la misma preparación que los hombres, la ley les prohibía ejercerlas. Acababa así además, desde el punto de vista histórico, la perspectiva de que las mujeres podían alcanzar el mismo nivel de conocimiento intelectual y el mismo desarrollo profesional.

En nuestros días la presencia de las mujeres sigue siendo mayoritaria, tanto entre los estudiantes presentados como entre los aprobados, 55,7 por ciento presentadas frente a 44,3 por ciento de hombres presentados, según el Informe sobre Datos y Cifras del Sistema Universitario Español en el curso 2011-2012 del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte.

Además, las mujeres obtienen tasas de rendimiento más elevadas que los hombres en todas las disciplinas y niveles. En términos globales, el rendimiento de las mujeres supera en 10 puntos porcentuales al de los hombres (71,4 por ciento frente a 61,8 por ciento de los hombres). El diferencial es mayor en la rama más numerosa, Ciencias Sociales y Jurídicas, con un 50 por ciento de estudiantes, donde las mujeres logran un rendimiento de 71,4 por ciento frente al 63,5 por ciento de los hombres. El 54,1 por ciento del los estudiantes universitarios son mujeres y su presencia es mayoritaria en todos los niveles de formación universitaria. La proporción de mujeres se incrementa entre los titulados universitarios hasta situarse en el 59,7 por ciento de media. Sin embargo, estos datos no se corresponden en el mercado laboral. El conocimiento, el aprendizaje, la cultura, las formas y lo que conceptualmente se llama el saber, no necesariamente se manifiestan "solo" en el mundo laboral, según la portavoz de Randstad.

También afirma que las mujeres tienen tantas o más ansias por conocer, emprender y probar su competencia, "quizás porque llevan muchos decenios esperando, ya debe ser hora de que tengan oportunidades para demostrarlo".

A pesar de ello, la tasa de actividad femenina continúa subiendo porque el mundo se ha globalizado y cada vez más, "se valora la eficiencia y la capacidad de gestión más allá de que quien toma las decisiones y, por tanto, dirige, sea de uno u otro sexo, raza o condición, tener talento no es cuestión de sexo/género, sino de poner valor a lo que se hace y para ello hace falta liderazgo, pasión, resistencia a la adversidad, comunicación, multifunción e intuición frente a la ambigüedad de un futuro incierto, de todo eso las mujeres sabemos un poco", comenta Tejada.

Aún así, y mirando el lado económico, la situación de España mejora respecto a la OCDE en términos de diferencial de ingresos por motivos de género. Así, los ingresos de las mujeres con educación superior en nuestro país representan el 86 por ciento de los ingresos de los hombres frente al 72 por ciento de la media de la OCDE, según el Informe del Ministerio de Educación para el curso 2011-2012.

Y es que desde que comenzase la crisis en el año 2008, el papel de la mujer ha sido fundamental para salvaguardar la economía doméstica golpeada por la recesión española. Otro año más, la tasa de actividad femenina continúa su avance hasta alcanzar el 52,93 por ciento, mientras que la masculina se contrae hasta el 67,3 por ciento.

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