Opinión

El error de comunicación de Grifols que costó más que el golpe de Gotham

  • La compañía perdió 2.591 millones tras las dudas que generó a los analistas
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Las explicaciones siempre necesitan ser concisas y claras, pero cuando además tu credibilidad está en entredicho, el esfuerzo por decir lo que realmente quieres transmitir debe ser doble. Grifols vivió su particular 'Jueves Negro', que superó incluso al golpe que les infligió el primer informe de Gotham City en términos bursátiles, por añadir dudas que ni siquiera traían de casa los analistas que se conectaron a la conferencia tras la presentación de resultados. Dieron la sensación de que no iban a generar flujo de caja, lo que implica que, en mayor o menor medida, el negocio está muerto. Y la respuesta fue contundente: una pérdida de 2.591 millones de euros para la farmacéutica, un 35% de una tacada.

El director financiero de la empresa de hemoderivados utilizó el término breakeven para referirse a la caja que generará la compañía este año. Si en 2023 tuvieron un flujo negativo, los analistas empezaron a entender que trasladaba que la cifra sería cero, o cercana a ese guarismo. De hecho, las preguntas comenzaron a sucederse y, a pesar de las varias oportunidades, cada minuto que pasaba generaba mayor incertidumbre que el anterior. Citigroup fue el primero en interesarse por el flujo de caja, pero fue en el momento en el que volvió a insistir Barclays cuando se produjo la respuesta más ambigua que generó el estrés bursátil posterior.


Para poner en situación al lector, Grifols debe tener caja suficiente para pagar la deuda que le vence en 2025 y para ello cuanta con lo que genere su negocio más la venta de Shanghai Raas, que es lo que hasta ahora se ha repetido hasta la saciedad. Al unísono, la compañía se ha comprometido con sus accionistas a dejar el ratio de apalancamiento en cuatro veces el ebitda. Ante esta realidad, su respuesta ante las preguntas fue muy poco clara. "En cuanto a la cuestión del flujo de caja libre, reitero que nuestro objetivo es alcanzar nuestro propio punto de equilibrio (el famoso breakeven, otra vez) para este año", comenzó diciendo el director financiero. Inmediatamente después, fue a responder a la misma casa de análisis sobre el objetivo de apalancamiento. "Hablando orgánicamente, nuestra estimación para fin de año es realmente entre 4 veces y 4,5 veces. Sin embargo, estamos considerando otras posibles desinversiones", añadió. Se trata de la primera vez que no se asegura un apalancamiento de cuatro veces el ebitda, al tiempo que se habla de más desinversiones para lograr el objetivo, de lo que se deduce que el flujo de caja es muy débil.


Tras el descalabro en bolsa durante la jornada del jueves, Grifols amaneció este viernes con dos hechos relevantes que trataban de clamar las aguas. El primero de ellos, que ya lo adelantó el presidente ejecutivo el día anterior, versaba sobre un nuevo paso adelante en la venta de Shanghai Raas. El segundo es una enmienda a la totalidad a la comunicación que se hizo ayer. El flujo de caja será de 485 millones en 2024, cifra que crecerá exponencialmente (horquilla de entre 2.000 y 2.500) en los años siguientes. El problema es de fondo. Los pagos que tiene que afrontar Grifols por inversiones este año dejan el flujo en tan solo 5 millones, que sumado a la venta china, es insuficiente para los vencimientos de 2025.

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