Opinión

Torpedo a la Reforma Laboral

  • La Contrarreforma anunciada va en contra de crear trabajo de calidad
La ministra de Trabajo y Seguridad Social, Magdalena Valerio, con los líderes de UGT, Pepe Álvarez; CCOO, Unai Sordo; y de CEOE-Cepyme, Antonio Garamendi. Foto: Efe.

Distraídos por la reunión del Gobierno en Barcelona, algunas noticias importantes pasan más desapercibidas. Es el caso del la Contrarreforma Laboral. El 15 de noviembre avisaba en esta misma columna de su toxicidad. Pero, a pesar de ello, sindicatos y Gobierno anunciaron hace una semana que habían llegado a un preacuerdo para deshacer una de las claves de la Reforma Laboral de 2012 (RD12), cuya vigencia ha coincidido con un periodo de reducción del desempleo y aumento de filiación a la Seguridad Social. Por eso resulta paradójico que se quiera hundir con un torpedo en su línea de flotación. Lo que han acordado es acabar con la prevalencia del convenio de empresa, firmado entre la Dirección y el Comité en cada empresa, sobre el sectorial firmado por los aparatos de las federaciones sindicales de un sector con el aparato de la patronal.

La respuesta está en los intereses de los aparatos de las centrales sindicales que quieren recuperar poder de influencia, menguado por la falta de afiliaciones. También buscan mantener ingresos, para sus técnicos y directivos. Volver a la prevalencia de los Convenios Sectoriales sobre los de empresa busca eso: que los aparatos sindicales primen sobre los Comités de Empresa y que sus técnicos de la estructura reciban emolumentos por sus "negociaciones".

"En realidad lo que buscan los sindicatos es volver al sindicalismo vertical franquista"

Los argumentos que han exhibido los sindicatos y el Ministerio de Trabajo son para despistar. Pretender que con esta medida quieren reducir la precariedad laboral es irrisorio. Si las empresas se ven constreñidas por el corsé del convenio sectorial y no pueden adaptar sus relaciones laborales a su estrategia pierden competitividad. Eso va contra la creación de trabajo de calidad porque no hay nada más inestable que trabajar en una empresa poco competitiva proclive a no crecer o, incluso, reducirse o quebrar.

Si de verdad quieren ser útiles los Convenios Sectoriales debería ser porque su adopción por parte de las empresas, de acuerdo con su sindicato, es adecuada a su estrategia, no porque lo imponga la ley. En realidad lo que buscan los sindicatos es volver al sindicalismo vertical franquista, donde la parte social y la económica firmaban convenios de obligado cumplimento. Eso, que se mantuvo hasta 2012, era tan perjudicial que hubo que inventar la cláusula de descuelgue, según la cual una empresa en dificultades podía salirse del convenio sectorial, previo acuerdo del sindicato y la Autoridad Administrativa. Un sistema periclitado que creó tales rigideces que acabó obligando a la Administración a ser cada vez más abierta al descuelgue incluso cuando no había acuerdo sindical.

En fin, la Contrarreforma anunciada es reaccionaria y va en contra de crear puestos de trabajo de calidad pese a lo que digan sus promotores.

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