Nutrición

La obesidad, ¿una epidemia en España?

El desayuno balanceado es esencial para una buena alimentación Foto: eE

España está descuidando sus hábitos alimentarios hasta el punto de que el Ministerio de Sanidad asegura que el término de “obesidad epidémica” ya se ha afianzado en nuestro país por su tendencia ascendente y su incidencia en la población más joven.

Diversos estudios señalan que este grupo social no desayuna habitualmente y alertan de una relación clara entre este mal hábito alimenticio y la obesidad, que afecta al 13,9% de los niños españoles.

La existencia de la obesidad -especialmente en la infancia, donde alcanza cifras alarmantes- y su tendencia ascendente durante las dos últimas décadas, han hecho que también se afiance en España el término de “obesidad epidémica”.

La obesidad –más frecuente en mujeres (17,5%) que en varones (13,2%) está presente en el 14,5% de la población adulta mientras que el sobrepeso asciende al 38,5%. Esto es, uno de cada dos adultos presenta un peso superior a lo recomendable, según datos del Ministerio. También se ha observado que crece conforme aumenta la edad de las personas, alcanzando cifras del 21,6% y 33,9% en varones y mujeres de más de 55 años, respectivamente.

Niños obesos

Más preocupante para el organismo presidido por Bernat Soria es el fenómeno de obesidad en la población infantil y juvenil, situada ya en el 13,9%, y la de sobrepeso, que está en el 12,4%. En este grupo de edad, la obesidad es superior en varones (15,6%) que en mujeres (12%). Las mayores cifras se detectan en la prepubertad y, en concreto, en el grupo de edad de 6 a 12 años, con un 16,1%.

El estudio EnKid, de 2001, incide en que la obesidad se manifiesta en mayor magnitud a partir de los 14 años, con un pico máximo a los 18, y ocurre en el 9,8% de los varones y en el 7,8% de las mujeres, siendo además más frecuente en estratos económicos bajos. A esto se suma que, según este mismo estudio, el 59,5% de los niños dedica al desayuno menos de 10 minutos, lo que se asocia a una baja calidad nutricional.

La Encuesta Nacional de Salud ha detectado también que sólo un 7,5% de los niños toman un desayuno equilibrado compuesto por leche, fruta o zumo e hidratos de carbono. Por el contrario, el 19,3% de esta población infantil y juvenil sólo toma un vaso de leche y el 56% sólo lo acompaña de algún hidrato de carbono.

Malos hábitos alimentarios

Una alimentación y nutrición adecuadas son importantes en todas las etapas de la vida, pero particularmente durante la infancia. La dieta de los niños y adolescentes españoles se caracteriza por un exceso de carnes, embutidos, lácteos y alimentos con alta densidad energética, como productos de bollería y bebidas carbonatadas (ricos en grasas y azúcares refinados, respectivamente) y por un déficit en la ingesta de frutas, verduras y cereales.

Los hábitos dietéticos de la población infantil y juvenil española se encuentran en una situación intermedia entre un patrón típicamente mediterráneo y el de los países anglosajones. Estos hábitos se inician a los tres o cuatro años y se establecen a partir de los once, con una tendencia a consolidarse a lo largo de toda la vida.

La infancia es, por ello, un periodo crucial para actuar sobre la conducta alimentaria, ya que las costumbres adquiridas en esta etapa van a ser determinantes del estado de salud del futuro adulto.

En Europa

En comparación con el resto de países de Europa, España se sitúa en una posición intermedia en el porcentaje de adultos obesos. Sin embargo, en lo que se refiere a la población infantil, nuestro país presenta una de las cifras más altas, sólo comparable a las de otros países mediterráneos.

Así, en los niños españoles de 10 años la obesidad es sólo superada en Europa por los niños de Italia, Malta y Grecia. El número de niños obesos en nuestro país ha experimentado un aumento preocupante en la última década, provocado por los hábitos alimentarios y sedentarios.

Transición nutricional

Entre las principales causas que provocan la obesidad se encuentran el mayor consumo de alimentos hipercalóricos (con alto contenido de grasas y azúcares) y la menor actividad física.

España ha experimentado lo que se denomina una “transición nutricional”. Se trata de una secuencia de modificaciones, tanto cuantitativas como cualitativas, en la alimentación. Las dietas tradicionales han sido reemplazadas rápidamente por otras con una mayor densidad energética, con más grasa -principalmente de origen animal- y más azúcar añadido, unido a una disminución de la ingesta de carbohidratos complejos y de fibra.

El resultado final es un balance de energía crónicamente positivo, que se va acumulando, año tras año, en forma de grasa.

El conocimiento profundo de las causas mencionadas y de sus múltiples y complejas interrelaciones resulta esencial para cambiar los hábitos de la población y modificar los determinantes de la obesidad. Una combinación de actividad física regular, variedad de alimentos en la dieta e interacción social amplia constituye, probablemente, el abordaje adecuado para hacer frente al problema al que nos enfrentamos, con el resultado de una mayor longevidad y un envejecimiento sano de la población.

Enfermedades crónicas

En los adultos, la obesidad está asociada también a otras patologías, como las enfermedades respiratorias y la artrosis. Pero es en los niños y adolescentes donde el problema se hace más grave ya que, de no tomar medidas a tiempo sobre sus hábitos, hay una alta probabilidad de que el niño obeso se convierta en un adulto obeso.

En la población más joven las enfermedades asociadas a la obesidad incluyen hipertensión arterial, hiperinsulinemia, dislipemia, diabetes mellitus tipo 2, agravamiento de enfermedades respiratorias como el asma, así como problemas psicosociales.

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