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Los españoles quieren trabajar fuera... en sueños

El desconocimiento de otros idiomas, la atadura a las hipotecas, el entorno y lo más importante, no mover a toda la familia de su país, son las principales trabas para buscar empleo en el exterior.

Arrastrar a la familia, dejar el círculo de amistades, la barrera idiomática y la hipoteca son las principales razones por las que los españoles prefieren alargar el periodo de desempleo antes de aceptar un empleo que implique trasladarse de ciudad o de país. Y no es una característica de un determinado perfil profesional, al contrario se ha convertido en algo muy común.

Aunque lo cierto es que el tipo de formación adquirida ya da pistas sobre la predisposición de las personas a cambiar su residencia por motivos laborales. Es decir, es más fácil que un trabajador en paro que cuenta con formación en lenguas extranjeras suela tener una mayor facilidad a la hora de trasladarse de país.

Precisamente desde Comisiones Obreras achacan a la formación la diferencia entre quienes se marchan y quienes optan por rechazar un empleo fuera. Para el sindicato, se trata de una cuestión de "expectativas". "Los curritos de a pie, que son los que nosotros conocemos, aceptan los trabajos aunque sea fuera de su ciudad". Y ejemplifican con las campañas de la fresa y de la uva. Además, matizan que sus servicios de asesoramiento a inmigrantes se han reducido, y ahora son los españoles quienes acuden a ellos "porque van a emigrar".

El problema no es tanto buscar desde el principio un empleo fuera del país de origen, porque de hecho, como sueño puede apetecer, pero cuando se hace realidad, se rechaza. Así lo explica la directora comercial de Hays España, Noelia de Lucas.

Desde Infojobs aportan datos. Un reciente informe elaborado en colaboración con Esade manifestaba que los candidatos se muestran abiertos a cambiar su residencia para trabajar, aunque después no buscan empleo de forma activa. En concreto, de todas las personas que buscan empleo sólo el 24% admite hacerlo en países europeos, cifra que se rebaja al 16% cuando se amplía al resto del mundo.

Puestos idealizados

Un reciente informe elaborado por Adecco e Infoempleo.com revela que el 64% de los profesionales estaría dispuesto a cambiar de residencia por cuestiones de trabajo, tanto en el ámbito nacional como internacional. Pero el mismo estudio admite que este elevado porcentaje se puede deber a la idealización de un puesto de trabajo en el extranjero.

De hecho, sobre el porcentaje de candidatos que finalmente es elegido para cubrir una vacante en el extranjero y la rechaza, De Lucas calcula que se encuentra en torno a uno de cada cuatro o cinco aceptados.

A nivel nacional, en cambio, la disposición de moverse de su ciudad de residencia se rebaja al 62%. Lo cierto es que si se comprueban las ciudades en las que los españoles estarían dispuestos a instalarse, no deja de parecer un sueño. Y cercano. Las capitales europeas lideran el ranking: Londres, Berlín y París.

Los países más cercanos atraen a los españoles, mientras que a medida que se amplía el mapa, se pierde interés. Así, sólo el 1% de las personas que buscan empleo de forma activa lo hace para India, y un 2% para China.

Los expertos consultados coinciden en que uno de los inconvenientes radica en el carácter de los españoles. "Los mediterráneos nos vemos movidos por carencias", considera Ceferí Soler, profesor titular del Departamento de Dirección de Personas y Organización de Esade, quien lamenta la sociedad actual basada en la búsqueda del confort. "Pero de la crisis se sale con la suma del confort y el esfuerzo", arenga el docente.

Demasiado protegidos

Pero no todos los motivos son personales. La prestación por desempleo en España es demasiado protectora en opinión de algunos expertos. En este sentido se mueve el recorte anunciado por el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ya que se reducirá del 60 al 50% la base reguladora en función de la que se calculan estas percepciones.

El objetivo del Ejecutivo, según explicó el presidente, es incentivar la búsqueda activa de empleo, puesto que hay parados que se acomodan en el subsidio y optan por tomarse unas vacaciones hasta reanudar la búsqueda. Algo nocivo para la competitividad española, máxime si se tiene en cuenta que el periodo máximo de prestación por desempleo alcanza los 24 meses, uno de los más altos de Europa.

Desde su experiencia, Carlos Martínez, director general de IMF, explica que ha entrevistado a personas a las que les compensa económicamente cobrar la prestación por desempleo antes que aceptar un puesto de trabajo, porque puede que el salario sea inferior. Por eso, considera positivo que se pudiera compatibilizar un puesto de trabajo con la prestación del desempleo.

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