Bolsa, mercados y cotizaciones

El porcentaje de la bolsa española en manos de las familias baja del 20% por primera vez en la historia

  • Se sitúa en el 19,7%, es el porcentaje más bajo de la serie desde 1992
  • La participación del inversor extranjero marca un nuevo récord en el 46%

Hace dos años, las familias podían presumir de ser las segundas propietarias de la bolsa española. A cierre de 2017, en cambio, pasaron a ser las terceras. Según el último estudio publicado por BME sobre la propiedad de las acciones cotizadas, su participación se sitúa por debajo del 20% por primera vez en la serie histórica que data de 1992.

A pesar de que la presencia de las familias en la bolsa española ha sido precisamente una de sus señas de identidad, su exposición a ella se ha ido reduciendo en los tres últimos años hasta controlar el 19,7% (para encontrar una cifra similar es necesario remontarse a 2007, cuando tenían el 20,1%, ver gráfico). "Es difícil señalar un elemento concreto como responsable de este fenómeno", explica BME. En su opinión, han sido varios los factores que han concurrido simultáneamente.

"Uno, podría ser la rentabilidad del mercado y otro, el fuerte crecimiento de los fondos de inversión como destino de ahorro", dice. Pero identifica algunos más. Detrás de esa caída podría estar también la reducción en los últimos dos años del número de empresas que pagan dividendo mediante scrip dividend, además del progresivo aumento que se ha producido de la inversión directa en acciones extranjeras, "especialmente multinacionales que operan en sectores, como el tecnológico, poco representados en la bolsa española", explican.

Esa menor participación de las familias españolas se ha visto compensada por el aumento en la de los inversores extranjeros, que son los principales dueños de la bolsa al tener en su poder casi el 50% de la misma (46%). Hace diez años, esta cifra se situaba en el 36,8%. Su participación en la bolsa española ha tomado distintas formas, como describen en BME: desde la toma de participaciones de control a través, mayoritariamente, de empresas no financieras; "hasta inversiones de distinta magnitud realizadas básicamente a través de los denominados inversores institucionales", apuntan, es decir, de los fondos de inversión, fondos de pensiones, aseguradoras y entidades de capital riesgo. Según recoge este estudio en base a datos de FactSet, las acciones de las firmas del Ibex están presentes en las carteras de más de 8.700 fondos mundiales.

Desde el gestor de la bolsa española advierten, no obstante, que el impuesto a las transacciones financieras que ha incluido el Gobierno en el acuerdo presupuestario que ha alcanzado con Unidos Podemos podría suponer una amenaza para las cotizadas y restar atractivo a las mismas.

Si los inversores extranjeros son los principales dueños de la bolsa española y las familias las terceras, el segundo puesto es para las empresas no financieras, que poseen un 20,1%. Le siguen las instituciones de inversión colectiva junto a las compañías de seguros y otras compañías financieras no bancarias, que tienen otro 8%. Completan la tarta las administraciones públicas, con un 3,1%; y los bancos y cajas, con idéntico porcentaje.

De este grupo de las instituciones de inversión colectiva, y según los últimos datos publicados en la CNMV, los fondos de inversión españoles tienen 10.912 millones de euros en acciones españolas, máximos de cinco años, aunque lejos aún del récord de 2006 establecido en los 14.000 millones de euros. Los planes de pensiones, por su parte, también aumentaron el peso de este activo en sus carteras, hasta los 13.551 millones (máximo histórico). Las sicavs, por el contrario, redujeron su exposición a las cotizadas españolas en un 6%.

WhatsAppWhatsApp
FacebookFacebook
TwitterTwitter
Google+Google plus
Linkedinlinkedin
emailemail
imprimirprint
comentariosforum0
Publicidad
Otras noticias
Contenido patrocinado
forum Comentarios 0
Deja tu comentario
elEconomista no se hace responsable de las opiniones expresadas en los comentarios y los mismos no constituyen la opinión de elEconomista. No obstante, elEconomista no tiene obligación de controlar la utilización de éstos por los usuarios y no garantiza que se haga un uso diligente o prudente de los mismos. Tampoco tiene la obligación de verificar y no verifica la identidad de los usuarios, ni la veracidad, vigencia, exhaustividad y/o autenticidad de los datos que los usuarios proporcionan y excluye cualquier responsabilidad por los daños y perjuicios de toda naturaleza que pudieran deberse a la utilización de los mismos o que puedan deberse a la ilicitud, carácter lesivo, falta de veracidad, vigencia, exhaustividad y/o autenticidad de la información proporcionada.