Bolsa, mercados y cotizaciones

El nuevo retraso de la OPV de Aramco augura estabilidad en el precio del petróleo

El acuerdo de la Organización de Países Exportadores de Petróleo para limitar la producción apoya las subidas del barril con la intención de Arabia de que la firma arranque con las mejores condiciones. Quiere conseguir el mejor precio para el debut en bolsa de Aramco.

El principal hilo conductor del precio del petróleo durante los últimos años ha sido el acuerdo de recorte de producción que pactaron los países miembros de la Organización de Países Exportadores de Petróleo -OPEP- y otros grandes productores, como Rusia, a finales de 2016, y que desde entonces ha estado vigente. Arabia Saudí es quien lleva la batuta del cártel, aunque haya tenido que pactar -y ceder- con enemigos acérrimos como Irán, las medidas que asume el grupo de productores en su conjunto.

El límite de producción ha resultado efectivo para impulsar los precios del recurso energético: desde que se conoció el acuerdo, el 28 de septiembre de 2016, el precio del barril Brent ha subido un 42%, pasando de los 46 dólares hasta los 64 en los que cotiza en la actualidad, e incluso, el barril llegó a tocar los 70,5 dólares a principios de 2018. Es cierto que el cártel ya no tiene el peso que tenía en el pasado sobre la producción mundial -ya no controla la mayor parte de la producción mundial, como hacía hace décadas-, pero sus decisiones, con Arabia Saudí a la cabeza, productor de cerca de 10 millones de barriles al día, siguen teniendo un impacto significativo en el equilibrio de oferta y demanda del recurso, y en los precios, en definitiva.

De momento, el acuerdo de limitar la producción está ratificado hasta final de este año, pero cabe la posibilidad de que se amplíe en el futuro, si los miembros de la OPEP acuerdan que es necesario. En este sentido, Arabia Saudí tiene especial interés en mantener alto el precio del crudo, por la cuenta que le trae: el país está inmerso en una profunda reforma política, cultural, económica y hasta religiosa, bajo los mandos del príncipe heredero Mohámed bin Salmán, y uno de los pilares de este proyecto de cambios es dejar a un lado su dependencia del petróleo. Dentro del proyecto económico, uno de los hitos más destacables que prepara el país es la venta de una pequeña parte de la petrolera estatal Aramco, que de momento no cotiza en bolsa y el príncipe saudí valora en cerca de 2 billones de dólares. El plan es colocar en 2019 un 5 por ciento de la compañía que, de ajustarse a esa valoración, supondría que la corona saudí ingresara 100.000 millones de dólares en sus arcas.

Mientras se prepara la salida a bolsa de la compañía -todavía hay muchas decisiones por tomar como, por ejemplo, si cotizará fuera del país, algo que muchos analistas esperan, y en caso de que así sea, Arabia tiene que decidir dónde listará empresa- a Arabia Saudí le conviene que los precios del petróleo se mantengan altos, ya que de ello depende gran parte de la valoración que el mercado dé a las acciones de la empresa, el mayor productor de petróleo del planeta. Esto lleva a muchos analistas a pensar que el crudo se mantendrá alto al menos hasta que el gigante árabe finiquite la operación que tiene entre manos con Aramco. Almudena Benedit, directora de gestión de carteras para Iberia de Julius Baer, destaca a este respecto cómo, "a corto plazo, sí prevemos que puede seguir cotizando al alza ante la OPV de Aramco, ya que Arabia Saudí está muy interesado en que el crudo esté alto para conseguir una mejor valoración para la compañía".

En el pasado, Arabia Saudí ya ha hecho movimientos similares: el primer acuerdo de la OPEP para recortar producción se cerró menos de un mes antes de que el país colocase la mayor emisión de deuda emergente de la historia: fue el 20 de octubre de 2016, cuando consiguió captar 17.500 millones de dólares en el mercado, en la primera emisión de bonos en divisa internacional -dólares estadounidenses- que lanzaba el país. Ya entonces, muchos expertos se sorprendieron de que Arabia Saudí cediese en sus exigencias ante Irán, quien se negó en redondo a participar en el recorte, alegando que el mundo acababa de eliminar las sanciones comerciales que le habían impuesto por su programa nuclear, y que la OPEP debía permitirle recuperar su producción de cuatro millones de barriles diarios antes de pedirle que limitase esta oferta. Las tensiones fueron altas durante semanas, hasta que finalmente los saudíes pasaron por el aro... y lograron que, cuando se hizo la emisión, el precio del petróleo Brent se moviese en el entorno de los 53 dólares por barril, una de las cifras más altas que había conseguido alcanzar en años por aquel entonces.

¿Hacia dónde va el barril?

Si bien la operación de la venta de Aramco apunta a ser clave en el comportamiento del oro negro en el parqué, desde Julius Baer creen que el precio del recurso energético debería retroceder desde los precios actuales. "Nuestra previsión para el petróleo es de 55 dólares ya que el tirón que ha tenido el crudo en los últimos meses ha estado marcado por la tensión en Oriente Medio y por un aumento de la demanda que no creemos que se mantenga", destaca la firma. Este precio supondría una caída del 15 por ciento desde los 65 dólares actuales.

Ahora bien, hay expertos que sí esperan que el impulso que está viviendo la demanda de oro negro continúe durante algún tiempo. Es el caso de Goldman Sachs: el banco estadounidense elevó su previsión de precios para el barril a principios de febrero para los siguientes tres y seis meses hasta los 75 y 82,5 dólares, en los dos primeros casos, citando que "la caída de los inventarios globales de petróleo se aceleró a finales de 2017 por un fuerte aumento de la demanda, un elevado compromiso de la OPEP con su acuerdo de recorte, y el colapso de la producción de crudo en Venezuela".

Esto encajaría con el escenario deseado por Arabia Saudí, como también puede encajar que, una vez hayan soltado lastre en su gigante empresarial, dediquen menos esfuerzos a que el petróleo suba de precio toda vez que consideren cumplido su objetivo. Y es que Goldman no cree que el barril vaya a mantenerse en estos niveles durante mucho tiempo: para 2020 la firma mantuvo su previsión de precios en los 60 dólares, alegando "aumentos de producción de la OPEP y la respuesta por parte del shale".

Lo que está claro es que al petróleo todavía le pueden quedar vaivenes antes de tomar un rumbo concreto. Muchos analistas destacan el aspecto macroeconómico como el gran adalid ahora de los alcistas en crudo, y en otras materias primas: el mundo crece de forma sincronizada, lo que debería impulsar la demanda de petróleo, un recurso que siempre ha estado ligado al ciclo de la economía. Desde Lombard Odier esperan "dinámicas favorables y un riesgo bajista limitado. Está claro que el rally del petróleo se puede haber dado un poco pronto, ayudado por la infraestructura, los cortes de producción y el aumento del riesgo geopolítico; pero en el futuro la sólida imagen de los fundamentales debería apuntalar precios superiores a los 60 dólares por barril". Para ellos, "el repunte de la actividad mundial indica que la sólida demanda ha llegado para quedarse".

Ahora bien, el que fue el origen de las caídas hace ya casi cuatro años sigue presente: el aumento de la producción de crudo en Estados Unidos. Lombard Odier lo destaca como el riesgo bajista que se ha de tener en cuenta: "Podría afrontar factores adversos si el enfoque de los mercados se centra en el aumento de producción en EEUU".

Como último detalle, cabe destacar el año electoral en Rusia como otro factor que hará que la OPEP arrime el hombro para apoyar a su aliado en la aventura: "La necesidad de un precio estable para que la recuperación rusa se extienda en año electoral es probable que asegure el cumplimiento por parte de los principales participantes".

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