Bolsa, mercados y cotizaciones

Trump frena el décimo año alcista en EEUU

  • La 'exuberancia racional' de goldman espera al s&p 500 en los 3.000 puntos en 2019 y los 3.100 en 2020
  • JP Morgan retrasa el final del ciclo para dentro de tres años, seguido de una caída del 20% al 40%

Cuando aquel 6 de marzo de 2009 el S&P 500 tocó el 'endemoniado' nivel de los 666 puntos, los presagios y el mal agüero no perturbaron el inicio del que podría convertirse en el mercado alcista más añejo de la historia. Un 'título' que todavía regenta la bolsa americana tras el iniciado el 11 de octubre de 1990 y que duró casi una década.

Con una revalorización del 324 por ciento a sus espaldas y la intervención quirúrgica, a la par que experimental, de la Reserva Federal, el miura estadounidense todavía resoplaba su no- veno aniversario esta semana, sorteando las verónicas que se presentan en su camino. "Pese al posible azote de una guerra comercial, que sigue a los temores de un aumento de la inflación y por ende de los tipos de interés, la renta variable americana sigue sacudiéndose los temores en busca del repunte que le permita recuperar las pérdidas generadas durante la corrección", relata Sam Stovall, estratega jefe de CFRA desde su oficina en el 1 New York Plaza.

Desde el punto de vista técnico, Stovall incide en que las recientes subidas de los valores de pequeña y mediana capitalización implican que los titanes bursátiles pronto seguirán estos derroteros demostrando una vez más que "el envejecido mercado alcista no está listo para tirar la toalla". Aún así, la confianza entre los inversores se agrieta a medida que la incertidumbre se apodera de las mesas de inversión, donde el pulso arancelario lanzado por Trump, las represalias de sus aliados comerciales y los próximos pasos de los bancos centrales atosigan a los más optimistas.

En la jerga financiera estadounidense, donde el tantrum (o berrinche) hizo su primera aparición hace casi cinco años para describir los temores sobre el fin de las compras de bonos por parte de la Fed (véase el taper) se usa ahora para describir las pataletas relacionadas con la inflación y los aranceles. "Ambos son ejemplos de cómo una comunidad de inversión frágil se enfrenta a un cambio de régimen, una revaloración del riesgo a medida que avanzamos hacia una fase ya algo exhausta del ciclo económico", explica Chris Hyzy, director de Gestión Global de Patrimonios de Bank of America Merrill Lynch. Según su parecer, este cambio puede durar algo más que un par de semanas pero, en última instancia, espera que "estos berrinches sigan postulándose como oportunidades de compra, teniendo en cuenta el crecimiento, los beneficios, un dólar estable y un riesgo de recesión bajo", añade. Hyzy y su equipo están convencidos de que la tendencia alcista volverá a recuperar su brío a comienzos de abril, una vez se comiencen a publicar los primeros resultados trimestrales de 2018.

Mientras Goldman Sachs y su teoría de la exuberancia racional apoyan que la escalada para el S&P 500 continuará el próximo año, cuando se espera que éste toque los 3.000 puntos, y el siguiente, haciendo lo propio en los 3.100, David Kostin, su estratega jefe avisaba durante la semana que los retornos serán menos favorables el año que viene, cuando el mercado alcista soplará sus diez velas.

"Nuestros economistas proyectan que la Fed subirá tipos ocho veces en los próximos dos años, el crecimiento del PIB se debilitará al 2019 y la rentabilidad alcanzará el 4 por ciento", aclara. Este panorama forzará a las empresas a tener que mejorar sus expectativas de crecimiento a medio plazo en casi un 2 por ciento para mantener el precio de sus acciones y blindarse ante el impacto de una mayor rentabilidad en los bonos.

Daniel Pinto, copresidente de JPMorgan Chase, reconocía esta semana que estamos en un momento interesante donde "tenemos dos o tres años hasta el final del ciclo" y por eso que los mercados están nerviosos por cualquier aspecto relacionado con la inflación y el crecimiento. "Al mercado le queda recorrido al alza, por lo menos un año o dos, pero si entonces llega la corrección, puede ser una corrección profunda, entre un 20 por ciento y un 40 por ciento, dependiendo de lo alto que lleguen las valoraciones", explicó el ejecutivo. Un escenario donde los recientes aranceles a las importaciones al acero y al aluminio respaldan un tono proteccionista en la Casa Blanca que no solo amenaza con generar una batalla campal con sus socios comerciales, sino que puede aniquilar el efecto estímulo de medidas co-mo la reforma fiscal. Precisamente, uno de sus arquitectos, Gary Cohn, anunció su dimisión el pasado martes. La salida del expresidente de Goldman Sachs y considerado como el guardaespaldas de la globalización y el libre mercado le deja en manos de los halcones comerciales, como Peter Navarro, el director del Consejo Nacional de Comercio de la Casa Blanca, Robert Lighthizer, el representante comercial de EEUU o el secretario de Comercio, Wilbur Ross.

"Nos preocupa que estemos ante un abismo resbaladizo donde aumenta considerablemente la posibilidad de una guerra comercial. Nuestro enfoque se centra ahora en el próximo informe sobre propiedad intelectual y China", destaca Paul Mortimer-Lee, economista jefe en EEUU para BNP Paribas. Este experto recuerda que una batalla comercial "menor", donde se aumenten los aranceles en distintos ámbitos y sectores en un 10 por ciento puede reducir el PIB (producto interior bruto) mundial entre un 1 y un 4,5 por ciento.

Por el contrario, un cambio del 40 por ciento sobre los gravámenes comerciales amenazaría con "sumir al mundo en una profunda recesión".

WhatsAppWhatsApp
FacebookFacebook
TwitterTwitter
Google+Google plus
Linkedinlinkedin
emailemail
imprimirprint
comentariosforum0
Publicidad
Otras noticias
Contenido patrocinado