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El mercado le pide a Ben Bernanke que baje los tipos de interés

El 18 de septiembre de 2007, Ben Bernanke llevó a cabo su primera rebaja de los tipos de interés desde que sustituyó a Alan Greenspan en la presidencia de la Reserva Federal (Fed), el banco central de Estados Unidos, el 1 de febrero de 2006. En concreto, recortó el precio oficial del dinero medio punto, hasta el 4,75%, en un movimiento que, al mismo tiempo, también puso fin a cuatro años y tres meses sin descensos en los intereses de la primera economía mundial.

Posteriormente, vendrían seis tijeretazos más hasta abril de 2008, que situarían los tipos en el 2%. Y en ese punto se detuvo. De algún modo, entendió que ya había puesto demasiada carne monetaria en el asador de la crisis.

Pero puede que no haya bastado. La suspensión de pagos de Lehman, la sorprendente compra de Merrill Lynch por parte de Bank of America y la reciente intervención de las sociedades hipotecarias Fannie Mae y Freddie Mac han constatado la maltrecha situación por la que pasa el sistema financiero estadounidense.

Y lo han hecho hasta tal punto que ha modificado por completo las expectativas de los mercados financieros acerca de la resolución que adoptará la Fed en la reunión que celebra hoy. Si el pasado julio incluso se preveían incrementos de los tipos en septiembre y hasta el viernes se apostaba por un mantenimiento del precio del dinero en el 2%, la gota de Lehman ha colmado el vaso y el mercado de futuros pasó a conceder ayer una probabilidad del 72% a que la institución norteamericana rebaje hoy el precio del dinero hasta el 1,75%, cuando el día anterior ese porcentaje era de, tan sólo, de un 12%. Por tanto, un año después de haber cumplido su bautismo bajista, Bernanke podría confirmarse en este terreno, si se cumplen las expectativas de los inversores en futuros que, difieren, no obstante, de las de los expertos.

Más anímico que real

Una cosa es lo que quiera o prevea el mercado, y otra muy distinta cómo obre finalmente la Fed. En este sentido, la suspensión de Lehman ha supuesto un cambio importante: esta vez, y a diferencia de Bear Stearns, el banco central estadounidense no ha consumado rescate alguno. Y aunque esta decisión desconcertó ayer a los inversores de todo el mundo, que hasta ahora habían asumido que la Fed o el Departamento del Tesoro de Estados Unidos estaban de su parte, puede suponer un viraje estratégico que podría verse confirmado si Bernanke resiste hoy la tentación de reducir los tipos.

En este sentido, abaratar el precio del dinero en estos momentos tendría más un impacto psicológico que real; sería tan sólo una forma de intentar explicar que el organismo está ahí para ayudar, pero aportaría nada beneficioso para la economía. Como indica Pablo Guijarro, de AFI, "sería una medida con un impacto limitado en los mercados". En efecto, rebajar en este momento el precio del dinero no se transmitiría a la economía, porque no llegaría al consumidor final, ya que el problema radica en que el sector financiero no presta dinero: ni los bancos entre ellos, ni éstos a los consumidores ni a las empresas.

Por ello, los expertos apuntan que el papel que deben jugar los bancos centrales es la de actuar como prestamistas de último recurso; es decir, la de inyectar dinero al sistema cuando sea necesario, pero no tanto la de rebajar el precio del dinero, al menos, en EEUU "porque sería malgastar munición", dice José Carlos Díez, desde Intermoney.

Porque la situación de Jean-Claude Trichet, presidente del Banco Central Europeo, y la de Ben Bernanke son distintas. Si bien ayer el primero afirmó que continúa mirando a la inflación, José Carlos Díez opina, sin embargo, que "debería poner los pies en la tierra". Al fin y al cabo, con el euribor al 5,341%, y los tipos de interés en el 4,5% y la inflación en el 3,8%, los tipos de interés no son negativos, como sí sucede en EEUU. Una ventaja que, si el mercado de financiación continúa cerrado, le daría la alternativa al BCE para rebajar los tipos de interés en su reunión de octubre.

Por el momento, los grandes bancos sí hicieron suya la labor de financiador. Ayer el BCE inyectó un total de 30.000 millones de euros a un tipo marginal del 4,30%, en una operación preventiva de ajuste realizada después de que el organismo anunciara que "vigila de cerca" las condiciones del mercado monetario de la zona euro. Algunos brokers consultados, sin embargo, explicaron que la demanda fue mucho más alta. "Hubo solicitudes por valor de 90.000 millones de euros, por lo que bastantes peticiones quedaron insatisfechas", explica Julián Benavente, desde CM Capital Markets. "Además, se solicitó dinero hasta el 4,7 por ciento", añade.

Por su parte, la Reserva Federal inyectó 70.000 millones de dólares -50.000 millones de euros- en reservas al sistema bancario, la mayor aportación desde septiembre de 2001. Además, el Banco de Inglaterra prestó a los bancos 5.000 millones de libras -6.250 millones de euros- y el Banco Central suizo ofreció liquidez a través de su ventanilla a un día.

A la espera de que Ben Bernanke explique si ablanda su política monetaria, en lo que sí será más flexible será en los activos que le sirven de aval para prestar dinero al sistema financiero. "Hasta ahora sólo se admitía como colateral de la financiación bancaria papel con grado de inversión (investment grade). A partir de ahora se admitirá papel de diferentes calificaciones crediticias", explica Ibersecurities. Además de rebajar las exigencias de calificación -incluso se llegó a especular con la posibilidad de que si fuera necesario la Fed podría llegar a aceptar acciones-, la Reserva Federal ha ampliado tanto los importes como los plazos en los que que mantendrá abierta la ventanilla de financiación.

"Hasta ahora las subastas de "segunda ronda" se llevaban a cabo cada dos semanas y a partir de ahora las subastas tendrán lugar semanalmente y el monto total llegará a los 150.000 millones de dólares, desde los 125.000 millones actuales. En la "primera ronda", sin embargo el volumen se mantendrá en los 50.000 millones de dólares, de tal forma que el monto total de fondos ofrecidos en las subastas aumentarán hasta 200.000 millones, desde los 175.000 dólares puestos a disposición del mercado hasta ahora", añade Ibersecurities.

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