Bolsa, mercados y cotizaciones

Conozca las cinco claves de la reunion más importante en más de año y medio

Ben S. Bernanke, presidente de la Reserva Federal. Foto: archivo.

La expectación es máxima. Tras semanas de espera, el 2 y el 3 de noviembre por fin llegará la esperadísima reunión de la Reserva Federal. Los mercados, EEUU y el conjunto de la economía mundial están pendientes de la resolución del banco central norteamericano.

Todo está preparado en Estados Unidos. Los adornos, las calabazas, el maquillaje, los disfraces. Llega Halloween, una de las noches más especiales del año. Y con ella, una pregunta clave: ¿truco o trato? La formulan los niños cuando van de casa en casa, bolsa en ristre, en busca de los preciados dulces. Si se salen con la suya, triunfa el trato. Si no, el anfitrión se enfrenta a las travesuras infantiles. Es lo que tiene el truco.

Probablemente, Ben Bernanke no estará para demasiados caramelos. Más que nada porque la institución que preside, la Reserva Federal (Fed), afronta el 2 y el 3 de noviembre su reunión más importante desde marzo de 2009. Los mercados lo saben. Llevan semanas esperándola. Bueno, ellos, todos los estadounidenses y, prácticamente, el mundo entero. "Los americanos deberían reconocer que representa un punto de inflexión crítico para determinar la prosperidad futura de EEUU", proclama Bill Gross, el presidente de Pimco, la mayor gestora de renta fija del planeta.

Una trascendencia que queda reforzada porque, si bien Bernanke ha telegrafiado que tomará medidas, las quinielas están abiertas, con la dosis de incertidumbre consiguiente. ¿Qué hará la Fed? ¿Satisfará las expectativas creadas? ¿Las superará? ¿Y si no hace nada? En definitiva, ¿qué ofrecerá Bernanke, truco o trato? Un dilema cuya resolución pasa por cinco claves.

1.- ¿Anunciará la Fed un nuevo estímulo monetario?

. En este punto no hay fisuras entre los expertos. Todos coinciden en que introducirá más dinero en la economía con la compra de activos, un medio con el que perseguirá el fin de evitar que la deflación o caída de los precios arraigue en EEUU. Se tratará del segundo estímulo de estas características que acometerá la Fed, de ahí que se haya bautizado como QE2. El anterior, el QE1, inyectó 1,75 billones de dólares con la adquisición de deuda hipotecaria y pública en 2009.

Ahora bien, el convencimiento de que el helicóptero Ben despegará de nuevo para arrojar más billetes no impide que haya dudas en el cuánto y en el cómo. En principio, se espera que el QE2 cuente con una munición aproximada de 500.000 millones de dólares -unos 360.000 millones de euros-. Una cantidad inferior no cumpliría las expectativas -truco y, por tanto, decepción entre los inversores-, mientras que una cifra muy superior -hay analistas que mencionan hasta 2 billones de dólares- generaría una sensación de gravedad que alarmaría al mercado -de nuevo, truco-.

Junto a la cantidad, la cuestión es cómo se ejecutará el QE2. Sobre la mesa, dos opciones. La primera, anunciar el montante global que va a descargar. Y la segunda, que inicie el proceso de adquisiciones sin concretar la cuantía exacta. "Espero que apruebe una nueva fase más flexible, con cifras mensuales", comenta José Luis Martínez, estratega de Citi en España. "Es mucho más razonable hacer una aproximación gradual. Es decir, establecer una cantidad mensual y revisarla en cada reunión, o algo similar. Así, puede que incluso las compras totales sean muy elevadas. Pero el no anunciar un objetivo total concreto ofrece mucha flexibilidad, pues pueden ajustarlo en función de cómo se desarrolle la economía", asevera Alberto Matellán, director de estrategia y macroeconomía de Inverseguros.

2.- ¿Establecerá un objetivo concreto de inflación?

Es la segunda gran incógnita. Y existe porque, desde la celebración del Simposio de Jackson Hole a finales de agosto, Bernanke ha argumentado que una de las herramientas heterodoxas para luchar contra la deflación consiste en fijar un objetivo de inflación. Es decir, un compromiso taxativo -y público- sobre los precios para lanzar al mercado y la economía el mensaje de que harán cuanto puedan para llevar la inflación a ese nivel.

Ahora bien, esta iniciativa tiene sus riesgos... en caso de que se fije una meta muy ambiciosa y no tenga éxito a corto plazo. Por eso, puede optar por otra vía. "Una alternativa es establecer un objetivo de Producto Interior Bruto (PIB) nominal y no de inflación. Técnicamente, es más razonable", opina Matellán.

3.- ¿Modificará su mensaje?

Desde marzo de 2009, la Fed ha sostenido en cada reunión que los tipos de interés continuarán en niveles "excepcionalmente bajos durante un extenso periodo de tiempo". Representa el salvoconducto con el que la entidad ha reiterado que el precio del dinero permanecerá una larga temporada entre el 0 y el 0,25 por ciento en el que se encuentra desde diciembre de 2008. Otra de las incógnitas de la reunión es si modificará este mensaje para definir de forma más precisa cuánto tiempo continuarán los intereses en el nivel actual.

4.- ¿Habrá unanimidad?

Para sacar adelante el QE2 y otras iniciativas, Bernanke deberá cohesionar las posturas de los miembros del Comité Federal del Mercado Abierto (FOMC, en sus siglas en inglés), el órgano de la Fed que establece la política monetaria en EEUU. Durante 2010, uno de sus componentes, Thomas Hoenig, ha sido la voz disidente porque cree que las condiciones monetarias actuales pueden generar nuevos problemas. Es decir, se opone a cualquier estímulo adicional. Si suma más miembros a su causa, Bernanke lo puede tener complicado. "Todo dependerá del equilibrio de fuerzas en el FOMC, puesto que hay gente que se opone, y sus argumentos técnicos son muy sólidos", certifica Matellán.

5.- ¿Serán efectivas las medidas?

Esta cuestión no la responderá la Fed. Pero es la pregunta del millón. "Creo que sí funcionarán. Aunque las veo un poco innecesarias a estas alturas. La Fed está más nerviosa de lo que debería en un ciclo de recuperación como éste que no está siendo peor en promedio que los de las cuatro últimas recesiones. Veo un poco de impaciencia. En cualquier caso creo que es mejor que se pasen a que se queden cortos", explica Juan Ignacio Crespo, director en Europa de Thomson Reuters.

Menos optimista es Bill Gross. "Estamos en una trampa de liquidez, donde los tipos de interés o los billones de compras en el QE2 podrían no estimular el crédito porque no hay demanda de los consumidores. Escapar de esa trampa podría ser imposible. Bernanke, sin embargo, lo intentará. Es, siendo honestos, todo lo que puede hacer", sentencia.

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