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La tolerancia pública ante la mala conducta corporativa desaparece

Foto: Archivo

La tolerancia pública para la mala conducta corporativa y personal está desapareciendo, según se afirma en la Encuesta mundial sobre fraude y delito económico 2018, que cada dos años elabora PwC a partir de la opinión de más de 7.000 compañías en todo el mundo.

No solo la sensibilidad hacia la mala conducta corporativa está en su punto más alto, algunas corporaciones y líderes también están siendo responsabilizados por el comportamiento pasado, llevado a cabo cuando las 'reglas tácitas' de hacer negocios podrían haber sido consideradas diferentes.

Así, el 59 por ciento de los directores ejecutivos de empresas de todo el mundo reconoce que las organizaciones están experimentando una mayor presión para responsabilizar a los directivos por cualquier conducta inapropiada de la organización.

Las evaluaciones de riesgo de fraude son el primer paso para prevenir el fraude antes de que eche raíces. A pesar del aumento en el gasto, muchas organizaciones aún abordan la prevención del fraude mediante el uso de un enfoque reactivo y defensivo. Solo el 54 por ciento de las empresas de todo el mundo reconocieron haber llevado a cabo una evaluación general de fraudes o delitos económicos en los últimos dosaños.

Menos de la mitad dicen haber realizado una evaluación de riesgos de cibercrimen. Menos de un tercio reconoce que su compañía realizó evaluaciones de riesgo en las áreas críticas de antisoborno y corrupción, antilavado de dinero o sanciones y controles de exportación. Y solo uno de cada diez encuestados no realizó ninguna evaluación de riesgo en los últimos dos años.

Los directores ejecutivos citan la confianza y la responsabilidad del liderazgo como dos de las amenazas más importantes para el crecimiento empresarial. Esto apunta a un mayor riesgo cuando el fraude o el crimen económico se extiende a la vista pública, y una mayor necesidad de que las organizaciones tomen la iniciativa en la prevención del fraude antes de que pueda echar raíces. Las evaluaciones de riesgo de fraude pueden ayudar a las organizaciones a identificar los fraudes específicos que deben buscar. Además, estas evaluaciones son cada vez más buscadas favorablemente por los reguladores en las acciones de cumplimiento.

En España, más de la mitad de las empresas españolas ha sido víctima de algún delito económico en los últimos dos años. Concretamente, el 54 por ciento de las empresas españolas asegura haber sufrido algún tipo de fraude económico en los últimos veinticuatro meses. Unas cifras que sitúan a España por encima de la media mundial -49 por ciento-, en línea con los principales países de nuestro entorno, como Reino Unido -50 por ciento-, Alemania -50 por ciento- y Estados Unidos -53 por ciento-.

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