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El Parlamento tramitará la Ley de Secretos Comerciales

Foto: Archivo

El Consejo de Ministros ha aprobado el anteproyecto de Ley de Secretos Empresariales, que será tramitado en el Parlamento, supone la transposición de la Directiva europea 2016/943, relativa a la protección de los secretos comerciales.

La Ley define lo que se consideran secretos oficiales, determina las conductas constitutivas de violación de estos secretos, y establece el catálogo de acciones de defensa y otras medidas procesales.

Con ella, se pretende, por un lado, garantizar que la competitividad de las empresas europeas que se basa en información empresarial no divulgada esté protegida de manera adecuada y, por otro, mejorar las condiciones y el marco para el desarrollo y la explotación de la innovación y la transferencia de conocimientos en el mercado interior.

Las empresas están cada vez más expuestas a prácticas desleales que persiguen la apropiación indebida de secretos empresariales como el robo, la copia no autorizada, el espionaje económico o el incumplimiento de los requisitos de confidencialidad que comprometen la capacidad de su titular legítimo para aprovechar las ventajas que por su labor de innovación le corresponden.

Con este panorama, la creatividad empresarial se puede ver desincentivada con los consiguientes efectos para la inversión y el buen funcionamiento del mercado.

Apropiación indebida

La globalización, la creciente externalización, cadenas de suministro más largas y un mayor uso de las tecnologías de la información, contribuyen a aumentar el riesgo de tales prácticas.

La norma, impulsada por el ministro de Justicia, Rafael Catalá, parte de la consideración de que esos conocimientos técnicos o información tienen valor comercial. Por ello, incorpora reglas singulares en materia de medidas cautelares para asegurar la eficacia de su acción y evitar de manera inmediata que se produzca la revelación, uso u obtención ilícita del secreto empresarial.

La obtención, utilización o revelación ilícitas de un secreto comercial comprometen la capacidad de su poseedor legítimo para aprovechar las ventajas que le corresponden como precursor por su labor de innovación. La falta de instrumentos jurídicos eficaces y comparables para la protección de los secretos comerciales menoscaba los incentivos para emprender actividades transfronterizas en el mercado interior asociadas a la innovación e impiden que los secretos comerciales puedan liberar su potencial como estímulos del crecimiento económico y del empleo.

Actualmente la protección del secreto empresarial en España se viene realizando a través de cláusulas de confidencialidad en los contratos celebrados con otros operadores económicos, pactos de confidencialidad incluidos también en los contratos con los trabajadores de la empresa y a través de la vigente Ley de Competencia Desleal.

La futura norma incorpora una serie de reglas destinadas a preservar el tratamiento confidencial de la información que se aporte o se genere en el proceso y que pueda constituir secreto empresarial.

Además, ofrece un marco normativo para que el demandante pueda preparar el ejercicio de su acción garantizándose así el derecho a la tutela judicial efectiva a través del desarrollo de diligencias de comprobación de hechos, medidas para acceder a las fuentes de prueba en poder del futuro demandado o de terceros y, en su caso, de medidas de aseguramiento de las mismas.

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