Internacional

John Bercow: el hombre que estuvo a punto de tener una trombosis por ordenar el Brexit

  • El speaker de los Comunes es hijo de un taxista e hincha del Arsenal
  • También es apasionado del tenis y admira a Roger Federer

El Parlamento británico es mágico, oscuro y antiquísimo pero por una de sus misteriosas puertas se ha colado una pequeña luz que te hace sonreír. Entra John Bercow, el portavoz de los Comunes, y dedica a EFE su ya famoso "Oooordeeer, order" dirigido a los políticos españoles en plena gresca electoral.

Los acalorados debates sobre el Brexit que modera sin tapujos, difundidos en los medios de comunicación de todo el mundo, su pelo revuelto y sus floridas corbatas le han convertido en una estrella internacional, viral en las redes sociales.

Pero lejos de su toque pintoresco, este conservador que se ha vuelto socialliberal con los años, es una figura clave en el proceso de salida del Reino Unido de la Unión Europea y se ha convertido en uno de los políticos más admirados a lo largo y ancho del planeta.

Y es que en la Cámara británica solo se vota lo que él decide y, para escándalo de muchos que lo acusan de "parcialidad", no se ha cortado un pelo en darle tremendos reveses a las intenciones de la primera ministra, Theresa May, y a su plan del Brexit.

"Lo de ser famoso resulta raro, incongruente e inesperado"

Para él, un hombre aparentemente sencillo, lo de ser famoso le resulta "raro, incongruente e inesperado". "No es algo que yo hubiera soñado, compararme con figuras muy, muy importantes en nuestro sistema político o el vuestro", comenta, para interesarse acto seguido por el proceso electoral en España.

"Ni soñaría en interferir en la campaña electoral española, ni soñaría con hacerlo", bromea Bercow, quien no tiene pudor, no obstante, en pedir a los políticos un poquito de orden con esa manera tan suya que primero hace estremecer y, después, sonreír.

No son menos simpáticas sus corbatas, algunas de las cuales le "elige" su mujer Sally Illman, quien lleva en el coche una pegatina en defensa de la permanencia en la UE que le causó al "speaker" más de un quebradero de cabeza en el debate parlamentario.

Volviendo al colorido asunto de su atuendo, a Bercow le mola ser "un poco estrafalario", llevar "algo que llame la atención". "Si a la gente le gusta, es fantástico, pero si alguien dice 'oh, odio esa corbata!', está bien, es mi elección, no la de ellos", espeta rebosante de personalidad.

Cuando habla del momento del que se siente más orgulloso, recuerda que estuvo 14 horas moderando un debate del Brexit y que el médico le dijo que no lo hiciera nunca más porque le podía dar una "trombosis" si no se movía de la silla.

Sin embargo, se queda pensativo momentos después... Lo que realmente le emocionó fue la aprobación del matrimonio entre parejas del mismo sexo y se le inundan los ojos de lagrimitas.

Aunque tiene un gato que se llama "Order", este monstruo de la comunicación le pone a todo suavidad: permite las bodas gays en los salones del Parlamento, que los diputados lleven a sus bebés, que se quiten la tradicionales pelucas y da voz al último mindundi.

No obstante, puede que de vez en cuando ponga firme a más de alguno porque ha sufrido acusaciones de acoso laboral.

Bercow, de 55 años, no tiene nada que ver con los políticos "pijos" que inundan el Reino Unido. Es hijo de un taxista, hincha del Arsenal y procede de una familia de inmigrantes judíos rumanos.

Los medios británicos reportaron que dejaría su puesto este verano y él no quiso confirmar nada a Efe, porque su decisión, tendrá que lanzarla en el Parlamento. Es presidente desde 2009 y el primer "speaker" reelegido tres veces desde la Segunda Guerra Mundial.

Revela, sin embargo que no va a "colgar" ahora "las botas" porque el Reino Unido está "ante un proceso importante", en alusión al Brexit. ¿Y que hará en el futuro?.

"Nunca digas nunca jamás pero puedo decir con certeza que es poco probable que quiera hacer un solo trabajo cuando deje de ser portavoz, será divertido hacer una mezcla de cosas", apunta.

"Disfruto pronunciando discursos. Quiero escribir algo, soy apasionado de la enseñanza superior, quiero hacer temas comerciales, beneficencia", adelanta este jugador de tenis, que compartió partidas con el exprimer ministro David Cameron, causante con su referéndum de ese tinglado llamado Brexit.

"Ya sean británicos o de otra parte del mundo, es bastante normal que la gente me diga: por favor puedes pronunciar esas palabras, me hacen decir "orden, orden"

Bercow de pronto se acerca mucho y baja su tono de voz: "Te digo algo, un secreto, nunca he visto en directo el Masters de Madrid, por ejemplo, un campeonato en mayo y estoy tentado a ir".

"Admiro al increíble Rafa Nadal, aunque mi héroe personal es Roger Federer. Si Roger progresa a Madrid y alcanza las fases del fin de semana, me gustaría estar allí para verlo", afirma. "Ver jugar a Nadal sobre tierra también sería un enorme honor y un privilegio", reseña con una sonrisa de oreja a oreja.

Él lo sabe y no se queja. Si viene a Madrid, le pedirán millones de fotos y que lance su grito de guerra, porque la gente le conoce en todas las ciudades por las que pasa, como ayer recogía en un vídeo la BBC.

"Ya sean británicos o de otra parte del mundo, es bastante normal que la gente me diga: por favor puedes pronunciar esas palabras, me hacen decir "orden, orden", asume resignado entre las paredes del Palacio de Westminster, donde vive con su familia. La fama le llega a uno por motivos inesperados, concluye al despedirse entre risas.

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