Internacional

El Partido Laborista británico elige al ex fiscal general centrista Keir Starmer como nuevo líder

  • Se reunirá con Johnson la próxima semana para tratar la crisis del virus
Keir Starmer. Foto: Reuters

Cambio de época en la izquierda británica. Después de que el líder radical Jeremy Corbyn sufriera la peor derrota del partido en casi un siglo el pasado diciembre, la militancia se ha lanzado hacia el otro lado. Sir Keir Starmer, un abogado de derechos humanos del ala centrista del partido, que fue fiscal general de Inglaterra y Gales con Gordon Brown y David Cameron, ha ganado de forma aplastante, con un 56% de los votos, las primarias para ser el nuevo líder del partido.

Starmer, diputado por Londres desde 2015, despuntó en la última legislatura como el portavoz laborista del Brexit. Desde ese puesto, consiguió frenar la salida de la UE durante casi un año, evitó una marcha sin acuerdo y llevó a su partido a posiciones más cercanas a la UE. Ahora, desde la oposición, intentará moderar las pulsiones aislacionistas del Gobierno de Boris Johnson.

Pero su principal trabajo consiste en reconstruir el debilitado partido que hereda de las manos de Corbyn. En las elecciones de diciembre, los laboristas perdieron en decenas de feudos obreros del norte de Inglaterra que habían dominado ininterrumpidamente durante un siglo. Además, la entrada de elementos antisemitas en la militancia dañó la imagen del partido y de su ya exlíder, Corbyn, que se negó a expulsarlos ni a condenar sus acciones.

En su primer discurso tras la victoria, Starmer prometió "trabajar de forma constructiva con el Gobierno, no hacer oposición solo porque sí o para sacar puntos", y anunció que había aceptado la oferta de Johnson de reunirse la próxima semana para hablar de la crisis del coronavirus, entre rumores crecientes de que el primer ministro podría ofrecerle un Gobierno de unidad nacional durante la emergencia. Pero Starmer insistió en que "haré responder al Gobierno de sus acciones y buscaré que pronto podamos transformar el país desde el poder". Y añadió que "en nombre del partido, pido perdón por los casos de antisemitismo", un "veneno" que prometió "erradicar de raíz".

A su lado tendrá a Angela Rayner, una diputada centrista que fue elegida vicelíder. Los candidatos izquierdistas a líder y 'número dos' que apoyaba Corbyn, Rebecca Long Bailey y Richard Burgon respectivamente, acabaron por debajo del 30% de los votos, en una clara señal de que la militancia en su conjunto se ha movido claramente de posición.

Corbyn, por su parte, felicitó a su sucesor y prometió "hacer todo lo posible para que el próximo gobierno sea laborista". Buena parte de la izquierda del partido no parece haberse tomado la derrota muy bien, pero el grupo que impulsó al ya exlíder, la organización Momentum, que dirige a decenas de miles de simpatizantes, prometió trabajar con Starmer para ganar las elecciones. Unir el partido será uno de sus principales objetivos. Uno más de la larga lista de retos a los que se enfrentará en los próxiimos cuatro años. "Tendremos que trepar una montaña", advirtió.

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