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¿Sabemos lo que comemos? "Arribes: el resto es barullo", un documental sobre la sostenibilidad y el medio rural

Zev Robinson, artista y director de cine.

"La comida es el producto más importante que consumimos y es esencial en nuestra vida, y sin embargo, irónicamente, no le prestamos la suficiente atención en cuanto a su origen y su modo de producción", reflexiona el artista y director de cine Zev Robinson, que este miércoles presenta en Madrid el documental "Arribes: el resto es barullo".

La aislada región de los Arribes del Duero, que está situada entre las provincias de Zamora y Salamanca a modo de frontera con Portugal, captó de inmediato la atención del realizador canadiense-británico, que quedó fascinado por el modo de vida de sus habitantes y por su forma de relacionarse con el medioambiente. De hecho, el esfuerzo y el sacrificio continúan siendo el motor de una pequeña comunidad de pueblos que produce entre el 80 y el 90% de la comida que consume, que roza el autoabastecimiento y que recicla todo lo que es aprovechable.

"He viajado a Arribes unas seis veces en cuatro años y cada vez me esperaba un nuevo descubrimiento, un material único para grabar, y cada visita me hacia cambiar algo en mi forma de entender la vida", relata el documentalista, que ha querido que sean los propios habitantes de la región los que cuenten su vida y su historia en primera pesona, convencido de que Arribes es un ecosistema sostenible que puede sobrevivir y exportarse a otras regiones. Pero, ¿están dispuestas las nuevas generaciones a tomar el relevo? Algunos casos demuestran que sí, pero eso ya es una cuestión de prioridades y oportunidades.

Sin embargo, Zev Robinson no pretende dar una falsa imagen de bucolismo y felicidad, ya que el testimonio de los protagonistas deja claro que su modo de vida no es fácil ni ideal aunque tenga sus recompensas. Ni tampoco es un llamamiento a dejar la ciudad como solución a la crisis y el desempleo, algo que sin embargo puede llegar a ser posible. Lo que el documental intenta es poner de relieve que los valores de la sociedad urbana se han invertido y que sin una agricultura sostenible y unos alimentos de calidad no se puede llevar una vida sana.

"Realizar el documental ha cambiado no sólo mi perspectiva sobre la comida y su producción, sino también mis valores más básicos. Todavía dedico la mayor parte de mi tiempo al cine y al arte, pero ahora he ajustado mis valores urbanos asumiendo que la comida y la agricultura son la base para cualquier tipo de existencia", concluye Robinson.

Un futuro sostenible pasa por ser conscientes de la importancia de la agricultura en nuestras vidas y de como éstas se relacionan con el entorno y con los animales que nos sirven de alimento. La protección y la sostenibilidad del medio rural debe ser prioritaria y tiene que comenzar por el reconocimiento de las personas que trabajan en el campo.

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