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Cali y el Valle de Cauca: entra la salsa, la caña de azúcar y el café colombiano

Cristo Rey de Cali Imagen: Mario Carvajal

El Valle del Cauca, en el sur oeste de Colombia, en la zona andina, entre las cordilleras central y occidental es uno de los lugares más accesibles de un país en el que los desplazamientos son difíciles por las distancias y las pobres infraestructuras de transporte. Partiendo de la capital del Departamento del mismo nombre, Cali, se accede a los lugares más interesantes circulando por las mejores carreteras de la nación, tras cruzar Palmira capital agrícola del país y en la que se ubica el aeropuerto, aunque no se recomienda la visita al tener un alto índice de delincuencia. El resto del Valle es seguro.

El Valle ha estado habitado desde la prehistoria por tribus indígenas de la familia caribe, entre ellos los deliciosamente llamados indios "gorrones". En el Municipio de Colima- Darién hay un interesante Museo Arqueológico con piezas de hasta diez mil años de antigüedad.

Los conquistadores capitaneados por Sebastian de Belalcazar lo ocuparon pronto y fundaron ya en los años treinta del siglo XVI ciudades como la propia capital y Guadalajara de Buga, camino de lo que después sería El Perú y en búsqueda del famoso Dorado. Su amplitud, doscientos cuarenta kilómetros de largo y entre doce y treinta y dos de ancho, ofrece diversidad.

Parte sur de la ciudad de Cali Mario Carvajal

En las llanuras del mismo, situadas a 1000 metros de altitud se cultiva fundamentalmente la caña de azúcar, y en las laderas de las montañas el famoso café de Colombia. Es actualmente uno de los principales destinos turísticos. Su riqueza hidráulica y la alta pluviosidad, especialmente en otoño garantizan que el visitante pueda gozar de unos paisajes absolutamente verdes e inmensos que no se limitan a la caña y al cafetal, sino que incluyen múltiples y variados tipos de palmeras, bambús de hasta veinte metros, flores de todo tipo, como las increíbles heliconias, y como no las orquídeas, aves y mariposas infinitas en sus parques nacionales. Su clima ecuatorial permite la visita durante todo el año.

En todo el Valle hay haciendas, algunas históricas reconvertidas en hoteles que ofrecen un alojamiento autentico, muy concurridas por los caleños de recursos y los turistas foráneos. El plato típico de la zona es el sancocho-cocido- de gallina, que acompañan de aguardiente, ron, o cerveza.

La ciudad de Buga conserva bien el aire colonial con abundantes y restauradas casas del XVII y XVIII y con la Basílica de Nuestra Señora de los Milagros, importante centro de peregrinaje.

Cali, tercera ciudad del país, con cerca de tres millones de habitantes, goza de un clima extraordinario que anima a los locales a disfrutar de los espacios abiertos como el Boulevard a la orilla del rio, totalmente modernizado y en el que se puede admirar la famosa, localmente, estatua del gato, de más de tres metros de altura, que ha sido imitada en todo tipo de materiales y colores en lugares públicos y privados por lo que siempre hay un gato cerca. La alegría y simpatía de la población, de origen afroamericano, europeo e indígena se contagia fácilmente. La gratuita y omnipresente sonrisa es muy apreciada por el visitante.

Cali se ha autoproclamado capital mundial de la salsa, que puede ser bailada en varios locales, o admirada a lo grande en el inigualable El Delirio, espectáculo con más de trescientos bailarines. A los festejos taurinos de la Feria acuden aficionados de muchos lugares.

Aunque no queda mucho del Cali colonial, merece la pena un paseo por el Barrio de San Antonio, con algunas casas del XVIII, reconvertidas en bares y restaurantes en los que disfrutar de las especialidades del Valle acompañadas de buena cerveza local. Los turistas y los locales suben al cerro de Cristo Rey desde el que se divisa una panorámica completa de la ciudad, o hacen la sacrificada caminata, e siete kilómetros a otro cerro el de las Tres Cruces con su historia milagrera.

El lugar más típico es el mercado de La Alameda, en el que se ofrecen todos los productos locales, frutas diversa, y todo tipo de pescados de Pacifico, que pueden tomarse en sancocho, fritos o en ceviche en sencillos puestos que tienen una gran demanda, por su extraordinaria calidad y su precio reducido.

Los que dispongan de tiempo pueden desplazarse por carretera a Buenaventura unos ciento veinte kilómetros y principal puerto marítimo de Colombia. Entre julio y octubre se pueden avistar las ballenas jorobadas y escuchar sus canticos.

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