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Los muros del mundo, en el siglo XXI

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En pleno siglo XXI, con el pasado histórico que tienen los países, después de haber atravesado por dos guerras mundiales, multitud de guerras civiles y miles de conflictos entre estados, parece increíble que todavía existan territorios separados por muros, que simbolizan prohibiciones, desigualdades y violencia. Estos son algunos de los muros del mundo.

Cisjordania. Los Israelíes comenzaron a levantar un muro en 2006 con la excusa de controlar los ataques de los palestinos en su territorio, cuando en realidad lo que consiguieron fue aislar a los palestinos a través de esta pared de hormigón. El 80% del muro está construido dentro del territorio ocupado de Cisjordania, con lo que se han separado a comunidades y familias, que no pueden verse. Esta barrera ha sido motivo de reivindicación de muchas organizaciones humanitarias como Amnistía Internacional, incluso la propia ONU que ha pedido y exigido en reiteradas ocasiones a Israel que ponga fin al régimen de restricciones de movimiento.

El muro marroquí o muro de seguridad es un barrera de casi 2800 metros, levantada por Marruecos en el Sahara Occidental, como línea de división entre los territorios ocupados por Marruecos y los territorios liberados por el Frente Polisario, que es el movimiento que trata de lograr la independencia del Sahara. Además es una zona militar altamente controlada no sólo por el ejercito de tierra sino también con paracaidistas, alambradas, zanjas, minas antipersona, etc.., que tratan de aislar a los saharauis y evitar su independencia. Existe unos campamentos, en la denominada zona libre, que se encuentra al este del muro fronterizo marroquí y al oeste y al norte de las fronteras con Argelia y Mauritania, que es el territorio en el que se encuentra el Frente Polisario. Las condiciones de vida de las personas que viven en los campamentos son infrahumanas, carecen de agua corriente, luz, y viven sobre todo de la ayuda internacional.

Línea de paz en Irlanda del norte. Bajo este eufemismo, los casi 100 muros levantados en la ciudad de Belfast son una separación física entre comunidades católicas y protestantes. Se extienden alrededor de 20 metros de longitud y miden a veces más de siete metros de alto. Se comenzaron a levantar hace 40 años, y ahora, con el conflicto terminado, no sólo siguen en pie, sino que han aparecido algunos nuevos. Lo cierto es que hay una gran parte de la población que considera que aún son necesarios, sobre todo las personas que viven limítrofes a esos barrios, a pesar de los numerosos intentos de derribarlos y hacer de la ciudad una zona de convivencia.

Entre las dos coreas no existe un muro como tal, pero si una zona desmilitarizada que separa los dos países, antes uno sólo. Esta separación se remonta a la guerra fría y a la bipolaridad del mundo, que se dividía entre capitalistas y comunistas. En 1948 se formaron las dos entidades políticas, lo que supuso la separación absoluta de todo tipo de contacto entre las dos partes del muro. Esto continúa en la actualidad, familias separadas durante años y una fuerte tensión provocada por el régimen de Pyongyang, que vulnera las libertades individuales y comete atrocidades con aquellos que están bajo su órbita.

Y aunque afortunadamente ya no existe, al hablar de muros es casi obligatorio citar el muro de Berlín, o 'muro de la verguenza', símbolo de la atrocidad, de la violencia y de lo devastador de una guerra. Se levantó una noche en Berlín en 1961, por la socialista República Democrática Alemana, pero lejos de afianzar la paz, lo que consiguió fue dividir al mundo en dos, durante la 'guerra fría', el periodo de no bélico que comprende desde el final de la 2ª guerra mundial, hasta 1989, cuando cayó el muro. Aunque los soviéticos levantaron el muro bajo el pretexto proteger a la población del fascismo, lo cierto es que su objetivo no era otro que evitar que la población de la zona este emigrara hacia occidente. Muchas famillas quedaron separadas tras el levantamiento del muro, sin posibilidad de mantener contacto durante estos años, varias personas murieron al intentar cruzar el muro y algunas lo consiguieron. El 9 de noviembre de 1989, se anunció por televisión que se retiraban las restricciones y espontáneamente la gente acudió al muro con la intención de cruzarlo, los guardias, que no habían recibido una confirmación oficial, no se atrevieron a disparar y las personas pudieron cruzar al otro lado. Al día siguiente los propios berlineses comenzaron a demoler el muro, entre abrazos y muestras de afectos de aquellos que se iban encontrando.

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