Evasión

Fernando Raigal, buzo del rescate de Tailandia: "Bajo el mar, un reloj es nuestra seguridad"

  • "El rescate se cobró la vida de un compañero, esto demuestra los riesgos que corres"
  • "Los protocolos existen porque funcionan, pero a veces hay que improvisar"
  • "Hacemos ejercicios de reciclaje y emergencia, cada buzo sabe qué hay que hacer"
Fernando Raigal, buzo español participante en el rescate de Tailandia.

Antes de alistarse en la Marina, Fernando Raigal (1985, Ciudad Real) ya tenía claro que su vida solo tendría sentido a golpe de viajes y aventura. Algo que, sin duda, ha conseguido con creces. El buzo, adiestrado en la sección de Submarinos de la Marina española, se ha convertido en un héroe mundial al formar parte del operativo de rescate de los 12 niños tailandeses atrapados en la cueva Tham Luang, una de las misiones de salvamento más complicadas de la historia que, gracias a Raigal y el equipo de buceadores, acabó con final feliz.

¿Cómo fue la llamada que le avisó de que tenía que ir al rescate de los niños de Tailandia?

Acababa de volver de un viaje de trabajo y recibí un email a las 23 horas de un ex navy seal tailandés -agente de fuerzas especiales de la Marina- que me preguntaba si estaba en tierra, que le hacía falta buzos, y le respondí con la foto de mi vuelo, que era a las 6 de la mañana del día siguiente. Y allí me fui.

¿Cómo vivió este salvamento?

Fue muy intenso, de repente te ves envuelto en una situación que no te esperabas el día de antes. Tienes que seguir procedimientos, trabajar en equipo. No quiero dejar de mencionar que este rescate se cobró la vida de un compañero, y es algo que pone en evidencia los riesgos a los que te expones. Siguiendo los procedimientos y estando tranquilos, debería salir todo bien, pero siempre hay situaciones que demuestran que no es siempre así. El rescate salió de la mejor manera que podía haber salido, fue una sorpresa para muchísima gente, estábamos luchando contrarreloj y había un cierto sentimiento de que lo que se estaba haciendo era un poco imposible, pero nosotros teníamos mucho optimismo y pensábamos: "Ya que estamos aquí, vamos a hacer lo máximo".

Cuando practican un rescate, ¿piensan que ustedes podrían ser los que mueran?

La posibilidad siempre está ahí, suena muy drástico, pero es así. Los buzos en el agua tienen que responder a un entrenamiento y protocolo que se ha ensayado previamente, y seguirlo sin ponerse nerviosos. Una vez que te acostumbras a ello es bastante fácil, porque nunca llegas a la "c" sin pasar por la "b", va todo por pautas.

¿Qué se siente cuando has salvado a alguien?

Es un sentimiento de equipo grandísimo, te da mucha alegría y se recompensa todo el trabajo.

¿Cómo se lleva el saber que una vida depende de tus manos?

Con muchísima responsabilidad e intentando estar a la altura en todo momento. Hay que agarrarse a esos métodos que nos han enseñado, porque aunque a veces hay que improvisar, tienes que estar seguro de ti mismo. Los protocolos están ahí porque está probado que funcionan, pero de vez en cuando salen cosas que no te esperas. Esta improvisación también es posible porque la realizamos mezclando una serie de pautas del protocolo.

¿A veces, tiene miedo?

Miedo realmente no, porque aunque haya cosas desconocidas que pueden aparecer de vez en cuando, siempre hay unos procedimientos que nos inculcan, unos conocimientos a fuego, entonces uno se agarra a ese entrenamiento y simplemente lo va siguiendo por pasos.

¿Qué significa para un buzo y un submarinista un reloj?

Un reloj es como un cuchillo para nosotros, es la esencia del buceo, de tu seguridad, y también es tu orgullo. El reloj es algo que nunca pierdes, es algo que siempre va contigo, y luego el reloj combinado con las tablas de buceo son las que van a guardar tu seguridad. Seiko tiene una marca de seguridad muy buena, creo que inigualable, es una marca en la que puedes confiar y es conocida por todos los buzos. Casi todos con los que trabajo tienen, o bien relojes Seiko, o relojes con maquinaría Seiko.

¿Cómo es su trabajo diario?

Lo mio se desarrolla en alta mar, en plataformas de petroleo, o bien dentro de la plataforma o en un barco que da suministros de servicios subacuáticos. Siempre hay un plan; instalar una tubería, cortar algo, inspeccionar... Todo lleva un método y siempre es un trabajo en equipo de rotación, cada uno tiene un puesto específico. Mi trabajo es el modo de llegar al trabajo, es decir, tenemos que ver cómo llegamos al fondo del mar para solucionar algo. Cada pocos días hacemos ejercicios de reciclaje y de emergencias. Entonces, como cada emergencia tiene detrás una metodología, cuando pasa algo de esto, no nos ponemos nerviosos, porque cada buzo sabe perfectamente qué hay que hacer.

¿Qué siente cuando está en el mar?

Siento que puedo poner en práctica todos estos conocimientos y años entrenando. Entonces, es el verdadero momento en el que uno se siente útil.

¿Qué significa para usted el submarinismo?

El submarinismo es mi vida. Algo que descubrí y que lo he ido siguiendo siempre. Con los años, me he ido especializando en diferentes áreas y ahora mismo no sabría que hacer a parte de submarinismo.

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