Evasión

Ignacio García-Belenguer: "El público joven es una prioridad para el Teatro Real"

  • "El secreto es que combinamos títulos conocidos con otros innovadores"
  • "Utilizar RTVE permite llegar a cifras de difusión más altas"
  • "La ópera 'Achille in Sciro' es una recuperación del patrimonio musical español"
Ignacio García-Belenguer, CEO del Teatro Real: Daniel G. Mata
Madrid

El Plan Estratégico y de Viabilidad 2014-2018 permitió al Teatro Real alcanzar una estabilidad económica con cuatro años consecutivos de equilibrio presupuestario, gracias al incremento de los ingresos propios y por patrocinio, que han pasado a representar el 75 por ciento del presupuesto anual. La nueva senda del Teatro Real, marcada por el Plan estratégico 2019-2024, tiene como objetivo consolidar un modelo cultural e institucional de referencia, apostando por la excelencia artística; incrementar la participación de la sociedad civil con especial atención a los jóvenes; el impulso digital, tecnológico y audiovisual; incrementar el valor de marca y la presencia e in-fluencia internacional; y una mayor eficiencia en la administración de recursos.

¿Cómo valora el último ejercicio económico, que confirmó un equilibrio presupuestario?

Desde el punto de vista presupuestario, lo valoramos en un sentido positivo, porque es el resultado del esfuerzo del Teatro Real por desarrollar un modelo basado en la excelencia artística, en la calidad y en una programación excelente y sostenible respecto a los recursos y presupuesto. Muestra de la calidad es nuestra programación, que hace que lleguemos a más de un 90 por ciento de la ocupación, prueba de la satisfacción del público y que se puede entender como un lleno total.

Este año se ha producido un aumento importante de los abonados, ¿cómo lo valora?

Estamos en unos 21.000 abonados, yo me atrevería a decir que es el teatro de Europa con mayor porcentaje de abonados, un público fiel, una garantía de satisfacción. Es una buena muestra de la salud de la programación artística del Real. Sin perjuicio de eso, el Teatro Real cree que este número de abonados es el más adecuado. Somos un teatro público, abierto y se tiene que dar cabida a nuevos espectadores. Si la mayoría fuera abonados, sería como un club privado y nada más lejos de nuestra intención. Lo ideal para nosotros es que el número de abonos esté entre el 40 por ciento y el 60 por ciento.

Atraer al público joven es uno de los puntos importantes del Plan Estratégico hasta 2024.

El público joven es una prioridad y a eso hemos dedicado más de dos millones de euros, al desarrollo de políticas para el público joven, tanto infantil, durante la semana con funciones escolares y actividades extraescolares o bien a través de las funciones familiares de fin de semana, como para un público algo mayor, con entradas a 19 euros. Eso hace que cada vez más gente joven venga al Real. La cifra del año pasado estuvo en alrededor de 60.000 jóvenes. Además, tenemos acuerdos con todas las universidades, gracias a un acuerdo con la Crue (Conferencia de Rectores y Rectoras de las Universidades Españolas). Y desarrollamos el programa Universidad a Escena, que permite que los universitarios vengan y hagan un curso sobre ópera y se lo certifiquemos con créditos. La media de edad del abonado está en unos 57 años y del público general en unos 50. Entonces, la media de edad rondaría los 53 años.

¿El reciente acuerdo con la RTVE va en ese sentido, acercar el Teatro Real a las personas?

El Teatro ya tiene 1.750 butacas, es un magnífico teatro, uno de los más grandes de Europa en tamaño. Entonces, utilizar los medios audiovisuales de Televisión Española permite llegar a cifras de difusión muchísimo más altas. En el momento en que retrasmites a través de televisión, a través de palco digital, a través de Facebook o a través de Internet… te da una exposición mayor. Este acuerdo permite que crezca el público que disfruta de la ópera.

En la programación artística de este año destacan títulos más vanguardistas o menos conocidos.

Si hacemos un repaso de la programación, tienes títulos muy conocidos, como Don Carlos, de Verdi, La flauta Mágica, de Mozart, La Traviata, también de Verdi, o El Pirata, de Bellini. Óperas con las que el público está encantado. Pero, al mismo tiempo, tenemos títulos que son menos conocidos como Lear o La Pasajera, para que el público inquieto de Madrid descubra obras que no conocía. En este sentido, la ópera Achille in Sciro, escrita por Corselli para la corte española del siglo XVIII, es una operación muy importante de recuperación del patrimonio musical español.

¿Diría usted que este tipo de apuestas programáticas son más arriesgadas?

El Teatro Real ha defendido siempre la idea de una programación artística equilibrada. El secreto del éxito del Teatro Real es que somos capaces de combinar títulos más conocidos con otros mucho más innovadores y contemporáneos. El Teatro Real está abierto a todo tipo de público. Al final, lo que busca ese publico es disfrutar con las obras que conoce mejor, pero, al mismo tiempo, quiere conocer nuevas óperas. Es un atractivo. En representaciones que podrían ser arriesgadas o desconocidas se produce un gran descubrimiento, lo que enriquece al Real, al público y al abonado.

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