Evasión

'Entre Barcelona y Madrid, un bello intermedio': un viaje entre la ciudad y la España vacía

  • Una oferta de la asociación de hoteles y restaurantes Relais & Châteax
  • La ruta representa un equilibrio entre la España rural y la urbana
  • La comarca de Matarraña es una parte importante del recorrido
Hotel Torre del Visco, en la comarca de Matarraña.
Madrid

La asociación Relais & Châteaux, de la que forman parte 580 establecimientos de todos los rincones del mundo, sugiere diferentes rutas de la felicidad con parada en hoteles y restaurantes miembros. El primer itinerario propuesto, llamado Entre Barcelona y Madrid, un bello intermedio, comienza en el Hotel Neri (Barcelona), pasa por La Torre del Visco (Teruel) y Molino de Alcuneza (Guadalajara) y finaliza en el Hotel Orfila de Madrid, con visita a los restaurantes Ramón Freixa, Santceloni, El Club Allard y Coque

Esta ruta representa el equilibrio entre la España más histórica, silenciosa, tranquila y natural, representada por la comarca de Matarraña o pueblos medievales como Sigüenza, y las urbes más modernas, vibrantes y pobladas de España: Madrid y Barcelona.

Además, es una forma de sumergirse en distintas regiones con encanto y conocer en una misma escapada varios negocios de Relais & Châteaux, que encarnan valores como la trasmisión de una historia y un legado cultural únicos, el compromiso medioambiental y la promesa de experiencias singulares y de un servicio de calidad, todo ello en lugares de excepción.

Así, el cliente podrá adaptar cada ruta en función de sus preferencias y las experiencias que desee vivir; para ello, Relais & Châteaux pone a su disposición un equipo de asesores especializados en planificar y personalizar los recorridos, ayudar con sus reservas en los establecimientos e incluso recomendar actividades extra en los alrededores.

Salida desde Barcelona, hotel Neri

Entre Barcelona y Madrid, un bello intermedio da comienzo en el Hotel Neri, ubicado en el corazón del barrio de la Ciudad Condal –una de sus fachadas da a la plaza de San Felipe Neri, a cuya iglesia iba a rezar a diario Gaudí–, donde ocupa dos palacios históricos, uno de ellos medieval, que se unieron en el siglo XVIII.

Decorado en un estilo que conjuga la evocación del pasado con lo contemporáneo, ofrece a sus huéspedes inspiración cultural y experiencias únicas. Entre ellas, la gastronomía de su espacio a restaurant, íntimo y acogedor, con una carta mediterránea diseñada por el chef Alain Guiard. En la cuarta planta, el edificio esconde la azotea Roba Estesa, un auténtico oasis urbano en el que degustar exquisitos cócteles.

Lo siguiente es Matarraña y La Torre del Visco

La segunda parada es el hotel con encanto La Torre del Visco (Fuentespalda, Teruel), único Relais & Châteaux en España y Portugal con el certificado Starlight que lo convierten en el rincón perfecto para disfrutar de la observación de estrellas.

Esta masía, con su torre de 1449, se encuentra en el Matarraña –una región por descubrir, donde se tocan los tres antiguos reinos medievales de Aragón, Cataluña y Valencia–, en mitad de una finca de 89 hectáreas delimitada por el río Tastavins y las montañas de Beceite. La propiedad, entre olivares y rosaledas, produce su propio aceite, además de frutas y hortalizas de cultivo ecológico que surten su restaurante. Desde allí, se puede continuar el viaje de descubrimiento visitando Horta de Sant Joan, un hermoso pueblo donde Picasso pasó varios veranos de joven y cuya extraordinaria formación montañosa inspiró el inicio de su fase cubista.

A continuación, se atraviesa Aragón, rumbo a la provincia de Guadalajara. Se puede aprovechar para visitar el monumento natural las Grutas de Cristal en el Maestrazgo o Rillo de Gallo, en la comarca del Señorío de Molina, que alberga una casa de estilo Gaudí.

A continuación es el turno del hotel Molino de Alcuneza (Sigüenza)

Siguiendo hacia el oeste, alcanzaremos el tercer destino, un refugio de serenidad entre La Alcarria y la Sierra Ministra. El hotel Molino de Alcuneza (Sigüenza) es el proyecto de una familia local decidió adquirir un antiguo molino harinero del siglo XV a las afueras de Sigüenza, remodelarlo y convertirlo en un hotel boutique con 17 habitaciones, equipadas con todo lujo de detalles y decoradas con obras de artistas locales.

Molino de Alcuneza.

Las instalaciones se completan con una piscina de verano, un gran jardín para disfrutar del sol, un completo spa y un restaurante gastronómico, a las órdenes del chef Samuel Moreno, que recibió su primera estrella Michelin en la última edición de la Guía Roja. Se puede aprovechar, además, para visitar la catedral de Sigüenza, que este año celebra su 850 aniversario.

Madrid, la última parada

La última etapa de este camino a la felicidad tiene lugar en Madrid, con alojamiento en el Hotel Orfila. Un palacete singular y elegante, construido en 1886, en el que el huésped se sentirá como en una galería de arte, gracias a sus muebles de época, sus antigüedades y el soberbio trampantojo del patio ajardinado.

Es uno de los mejores sitios  para explorar Madrid, sus museos, su oferta de ocio y su gastronomía, especialmente, en los cuatro restaurantes pertenecientes al sello Relais & Châteaux: Ramón Freixa Madrid, Santceloni y Coque, los tres reconocidos con dos estrellas Michelin, y El Club Allard, donde se podrá disfrutar de su nuevo menú primavera y vivir un encuentro personal con el chef José Carlos Fuentes y el jefe de cocina Baptiste Guyonnet.

El origen de las rutas de Relais & Châteaux

Las rutas de Relais & Châteaux están inspiradas en el conocido como 'Tren azul' (Train blue), un mítico expreso de lujo, oficialmente denominado Calais-Mediterráneo Express, que funcionó durante casi un siglo (desde 1886) y transportaba pasajeros desde Calais hasta la Costa Azul –terminaba en la frontera con Italia– pasando por París. En paralelo a las vías, se construyó una carretera, y la ruta se consolidó como un recorrido perfecto para descubrir el auténtico sabor francés.

Hace más de 60 años, Marcel y Nelly Tilloy, pareja de artistas de music-hall propietaria del hotel-restaurante La Cardinale –en Ardèche, a orillas del Ródano–, tuvieron la idea de reunir ocho hospederías francesas bajo el eslogan «La Route du Bonheur», animando a los viajeros a explorar ocho paradas. Ocho espacios diferentes, auténticos, situados entre París y Niza, apartados de las grandes ciudades y unidos en torno a unos valores comunes: la pasión por la hospitalidad, una gastronomía excepcional y una concepción particular del arte de vivir. Esta unión fue la semilla de lo que después se convertiría en la asociación hostelera más prestigiosa del mundo: Relais & Châteaux.

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