Evasión

La libertad cervantina se sube a las tablas de La Abadía de la mano de Ernesto Arias

  • 'Dos nuevos entremeses nunca representados', hasta el 14 de abril
  • Una pieza donde el sueño y la realidad vuelven a ser protagonistas
'Dos nuevos entremeses, nunca representados', de Ernesto Arias.

Ernesto Arias (Asturias, 1969) se confiesa enamorado de la palabra cervantina –aunque él prefiere el término cervantesca, porque considera que define mucho mejor el verso del gran escritor español– y su objetivo ha sido siempre comprenderla. El dramaturgo se ve reflejado en la obra del escritor alcalaíno, pues, como a él, le seduce la temática del ser desvalido, el que todo lo ha perdido y tiene que aferrarse a algo, como la ilusión o la locura, para sobrevivir.

Ahora, haciendo realidad uno de sus sueño, el director asturiano regresa al Teatro La Abadía de Madrid la obra Dos nuevos entremeses, nunca representados, donde, de los ocho textos escritos por Cervantes, elige La guardia cuidadosa y El rufián viudo, pues se hilvanan fácilmente: en ambas piezas, uno de los personajes debe elegir pareja y en ambas el factor decisivo es el dinero. Una función que podrá disfrutarse hasta el próximo 14 de abril.

En esta segunda temporada, ya que esta obra de Arias vio la luz por primera vez en el año 2017 en el mismo teatro madrileño, el espíritu del dramaturgo y del equipo que la hace posible es el mismo: "Intentar entender la palabra de Miguel de Cervantes y adaptarla al tiempo, no actualizarla", aclara Arias en una entrevista a este medio. Y es que, al director no le gusta aquello de "actualizar los clásicos, de intentar traer su universo a nuestra realidad", y apuesta, en cambio, por hacer un concienzudo trabajo de investigación para interpretar con lucidez cada parte del acto.

La trama

El rufián viudo llamado Trampagos, escrito en decasílabos, narra, en tono irónico y en clave de comedia, la historia de Trampagos, un duque llamado Rufián que, tras quedarse viudo, debe elegir entre dos mujeres, y el dinero toma la partida. Por su parte, el entremés de La guardia cuidadosa, es una divertida parodia escrita en prosa que habla de una joven doncella que, al igual que Rufián, es cortejada por un soldado y un sacristán y debe elegir con quién se queda. Finalmente, la doncella elige al sacristán, emulando así como el dinero del sacristán prevalece ante el valor del soldado.

En esta ocasión, el decorado, alejado del que el dramaturgo José Luís Gómez formuló para su Entremeses hace años, se lleva a cabo en un entorno urbano y sombrío, donde presencia estas historias revestidas de ambientes humildes, con personajes desvalidos necesitados del sueño y del ideal para sobrevivir en su dura existencia. Una relación de ideal-realidad recurrente en la obra de Cervantes que habla de la libertad humana y de la imposibilidad de alcanzarla.

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