Evasión

La poesía española del siglo XXI tiene nombre de mujer

  • Hablamos con Elvirar Sastre, Loreto Sesma, Pau Albert y Andrea Valbuena
  • Nos dan su visión del machismo literario y un mundo sin poesía
De izquierda a derecha: Elvira Sastre, Loreto Sesma, Andrea Valbuena y Pau Albert.

El pasado jueves, 21 de marzo, celebrábamos el Día Mundial de la Poesía. Un género literario que sirve como fiel testimonio de tiempos pasados y como el vehículo para las mentes más sensibles.

De las grandes plumas, como Cervantes, Shakespeare o Allan Poe, han pasado, más que muchos años, muchas revoluciones. Y este sector, que era territorio hostil para mujeres, ha roto las cadenas, borrado los clichés y ha escrito nombres femeninos donde merecen estar.

Para descubrir cómo y cuánto hemos avanzado en materia literaria, hablamos con ellas, las poetas del siglo XXI: jóvenes, libres y repletas de talento. Mujeres que no quieren ser musas, porque, sin opción, ya lo fueron durante mucho tiempo. Que quieren ser las letras, y la voz, de todas las que han sido emborronadas por un mundo de hombres. Las que son poetas, no poetisas. Escritoras que han conseguido hacerse un hueco en un sector que ha estado siempre reservado para ellos, porque las mujeres solo servían como objeto inspiracional.

Para ello, hablamos con Elvira Sastre, Pau Albert, Loreto Sesma y Andrea Valbuena, cuatro mujeres que, a golpe de esfuerzo y perseverancia, han conseguido un lugar privilegiado en muchas estanterías del país, y que encontraron en Internet un trampolín que las impulsó a lo más alto.

Loreto Sesma (Zaragoza, 1996), conocida por recitar sus poesías en Youtube, cuenta con cuatro obras publicadas: Naufragio en la 338, 317 kilómetros y dos salidas de emergencia, Amor revólver y Alzar el duelo. Esta última, la alzó como ganadora en 2017 del Premio Internacional de Poesía Ciudad de Melilla. Por su parte, Pau Albert, (Madrid, 1986), es autora de Los lunes que no te llevaste, Me viste temblar y Soy lo que siento, tres poemarios de ritmo ligero pero profundo que cautivaron a la crítica rápidamente. Elvira Sastre (Segovia, 1992), ha conseguido difundir su nombre hasta latinoamérica. Con tan solo 26 años, tiene en su haber siete obras: Tú la acuarela/Yo la lírica (coautora), Cuarenta y tres maneras de soltarse el pelo, Baluarte, Ya nadie baila, La soledad de un cuerpo acostumbrado a la herida, Aquella orilla nuestra y Días sin ti. La cuarta en discordia, Andrea Valbuena (Barcelona, 1992), es autora de Mágoa y Si el silencio tomara la palabra, dos poemarios que, al igual que sus coetáneas, tuvieron una calurosa acogida en las redes sociales y demostraron que la profundidad no está solo en las almas viejas.

Conocidas como poetas contemporáneas, su forma de escribir se aleja, en cierto modo, de la poesía tradicional. Ellas manejan una escritura más aireada, más corta y fresca, más directa y sin necesidad de ser fiel a la rima; a fin de cuentas, una poesía adaptada a su tiempo y a un lector que, como todo, también ha cambiado. Que las redes sociales, sobre todo Twitter, han sido sus mejores aliadas, es una obviedad. En este sentido, las poetas coinciden en que la llave del éxito es siempre la honestidad. Separarse de las modas, ser constante y perseguir concienzudamente un sueño. Porque, si no eres fiel a ésto, las redes tampoco servirían.

Camino que recorrer

El dulzor de su éxito y el fulgurante apoyo que reciben de sus lectores no les impide ver el machismo que, de forma general, existe aún en el sector literario. "No solo desde las personas que formar parte de él, sino también en los propios lectores. Hay quien todavía no lee a escritoras porque creen que sus libros no están a la altura de un hombre", espeta Sesma. Según Albert, los hombres tienen más oportunidades a la hora de publicar, y mayor visibilidad en muchos sentidos.

Por su parte, Sastre declara que "como mujer joven, siento que tengo que estar demostrando continuamente que merezco estar donde estoy". Algo que completa Valbuena que, pese a tener una visión optimista y creer en el cambio de las nuevas generaciones, sabe que éste ha sido un sector vapuleado por el machismo durante décadas. Y es que, para la autora de Días sin ti, si la mujer no hubiera estado invisibilizada en este género durante toda la historia, hoy gozaríamos de una poesía "más plural, más justa y tendríamos un reflejo más acertado de la sociedad de entonces".

Como posible solución para dar pasos hacia un mundo más igualitario, todas acuden, sin titubeos, a la misma palabra: educación. Y que sus bases sean reales e inclusivas, y tan fuertes, que en un futuro no tengamos que estar hablando de esto.

Cuando planteamos qué sería el mundo sin poesía, hablan de tristeza, inseguridad y existencia inerte. Por el contrario, cuando cuentan para qué sirve el género que les aglutina, vuelven a coincidir: para dar respuestas. "Algunas que ni si quiera hemos planteado aún y otras que serían imposible resolver sin la poesía. Es una herramienta para comprender al mundo y a ti misma".

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