Evasión

Emiliano Suárez traslada a Puccini de los coliseos líricos a un garaje

  • El heredero de la saga joyera producirá La Bohème más 'underground'
  • La cita tendrá lugar el 14 y 15 de marzo en Madrid
  • Un proyecto con exitosos antecedentes que promete hacer 'mucho ruido'
Nacho Martín

Emiliano Suárez, heredero de la saga joyera Suárez, es inquieto y curioso, unas características que le dificultan la calma, pero que, a su vez, son su motor más imparable para la creación. Desde que tiene memoria, recuerda haber mantenido una íntima relación con el arte y todo lo que tiene que ver con él, pues, como él mismo subraya, sin arte no hay historia ni cultura.

Ahora, junto con un equipo y elenco de altura, Suárez desdibuja todo lo anteriormente conocido e irrumpe en Madrid de la forma más alternativa de la mano de La Bohème, de Giocomo Puccini. Y es que, los días 14 y 15 de marzo, trasladará la emblemática pieza operística de los coliseos líricos a un garaje ubicado en la calle del Pintor Juan Gris, 1.

Este proyecto cuenta con antecedentes tan recientes como alentadores, ya que el primer espacio que le acogió fue el garaje de San Mamés, en Bilbao, en septiembre de 2018. Una cita tan exitosa que, tan solo tres meses más tarde, Barcelona demandaba la presentación de la obra y el espacio creativo de Palo Alto lo hizo posible con el mismo éxito.

Debido a la gran demanda de la capital por la ópera garaje, el productor y su socia Macarena Bergareche, responsable de Think Chic y productora de la ópera, decidieron que ya estaban preparados para trasportar a su primogénita a Madrid porque, en palabras del productor: "Ya tenían los deberes hechos, y a esta ciudad hay que venir así".

La fuerza del proyecto -más que el presupuesto, remarca- ha facilitado el poder contar con primeras figuras de la lírica para el elenco. Concretamente, la soprano Mariola Cantanero, el tenor Shalva Mukeria, los barítonos Manel Esteve y Javier Galán, el colín Stefano Palatchi y la mezzosoprano Ruth Terán.

Nuevo rumbo

El heredero del grupo joyero decidió realizar un cambio de rumbo hace dos años para, sin dejar de formar parte del negocio familiar, al que sigue estrechamente vinculado, poder dedicarse a lo que "realmente le llena el alma". Por ello, decidió sumergirse en un nuevo proyecto y fundó, con su amigo y socio Federico León Sierra, Do the right thing, una agencia de negocio creativo que nace con el espíritu de "ayudar a las empresas a encontrar las mejores soluciones a través de la creatividad", aclara el productor. Algo más tarde y sin haberlo planeado, todas las piezas encajaron y Suárez "se dio cuenta" de que sus proyectos personales también tenían cabida en su agencia y podrían ser una vía más de negocio.

Dedicación y serendipia

La historia de inmersión de Suárez en la ópera garaje habla mucho de la casualidad, o, mejor dicho, de la serendipia. Pese a que el productor siente esta ópera de Puccini como una paradoja de su propia historia personal, pues es un creyente férreo de las segundas oportunidades, los primeros acercamientos entre Suárez y La Bohème fueron, más bien, agridulces. La ópera de Coruña le encargó la producción de la obra y, tras dos años trabajando "sin ayuda ni apoyo de nadie", la obra no salió adelante "por falta de subvención por parte de la Administración y falta de seriedad por la ópera gallega", declara Suárez. Tras esto, el productor puso rumbo a Bilbao, la ciudad que le vio nacer, y expuso su pieza fotográfica Textures en el garaje de San Mamés que, rápidamente, "le atrapó para siempre". "En uno de los momentos libres y de reflexión que tenía, sentado en aquel garaje, me di cuenta de que en ese lugar tenía todo lo necesario para llevar a cabo la ópera. Tenía grabada en mi memoria todo lo importante y el garaje, con su decorado, su magia, su decadencia, sus cristaleras, ponía el resto". De esa manera, en milésimas de segundo, lo que parecía una majadería se convirtió en uno de los eventos más variopintos y esperados del año.

Como punto negativo de este viaje, Suárez desembrolla que, pese a la "tremenda ilusión" que siempre ha tenido por poder presentar su obra en Madrid, el lugar donde reside desde los ocho años, se encontró con barreras institucionales que no había tenido en otras ciudades, ya que en Barcelona estuvo apoyado por el Teatro Liceu, y en Bilbao, por Abao (Asociación Bilbaína de amigos de la Ópera). "Aunque en un primer momento tuvimos el beneplácito del Teatro Real, finalmente no hubo acuerdo y no tuvimos su respaldo", declara el productor.

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