Evasión

Viaje al pasado con Henry Poole, la sastrería que creó el esmoquin

  • Las prendas de ropa son la conclusión de siglos de vestimenta
  • El origen del esmoquin está en el número 15 de Savile Road, en Londres
Madrid

La gala de los Goya del sábado pasado fue testigo del poder del esmoquin como el traje oficial para los caballeros en los eventos de noche. La alfombra roja de la ceremonia del cine español fue una retahíla de hombres ataviados con esmóquines de diferentes estampados, colores y formas. Sin embargo, si se echa la vista atrás unos 150 años, ningún hombre se atrevía con el esmoquin. Pero no por falta de valentía, sino porque no existía. El nacimiento de este básico de la elegancia nocturna vio la luz en el año 1865 de la mano del sastre Henry Pole y el Príncipe de Gales y futuro rey Eduardo VII. "No se ha encontrado ninguna referencia anterior a una prenda similar en los libros de contabilidad históricos de Henry Poole & Co, que se remontan a 1846, o los libros de contabilidad sobrevivientes de cualquier otro sastre o ilustración de la época", explica en una entrevista a este medio Simon Cudney, quinta generación al cargo de la sastrería del 15 de Savile Road.

Este acontecimiento marcó el devenir de la moda masculina, porque hasta ese momento las noches de eventos oficiales se vestían con frac, tipo de traje que destaca por una chaqueta de color azul medianoche corta por delante y larga por detrás, formando un faldón. Un desequilibrio de tela que el rey Eduardo VII puso fin al pedir a su sastre de entonces, Henry Poole, que se lo cortara para poder celebrar con mayor comodidad sus cenas informales en Sandringham, una casa de campo de la Familia Real Británica. Nadie se imaginó por aquel entonces que esta nueva chaqueta se convertiría en el uniforme oficial para las citas nocturnas, pues el frac ha quedado reducido en al actualidad "al mundo diplomático, a los directores de orquesta y a las ceremonias de Estado", explica Eugenia de la Torriente en su libro La elegancia masculina.

Así, se sembró la semilla de lo que hoy se conoce en nomenclatura inglesa como dinner jacket, porque fue la prenda que se comenzó a utilizar en las cenas informales. Lo cierto es que fue en una de esas veladas cuando el estadounidense James Potter se quedó prendado con la chaqueta de Eduardo VII. Tanto, que encargó uno igual para comenzar a usarla en el club de campo de Tuxedo Park, una villa cercana a Nueva York. Un hecho que sirvió para popularizar el esmoquin al otro lado del charco, de hecho, los norteamericanos hablan de Tuxedo cuando hablan de esmoquin. En este dúo de hidalgos en pro del esmoquin falta Eduardo VIII. Eugenia de la Torriente explica que fue el estilo desenfadado del duque de Windsor, nieto de Eduardo VII, el que terminó por popularizar el esmoquin en los años 20.

También, en este juego de denominaciones falta mencionar que la palabra española esmoquin es una adaptación del término inglés smoking jacket, que hace referencia al tipo de chaquetas que los varones utilizaban en la sala de billar o la biblioteca mientras disfrutaban de un tiempo de whisky y tabaco. Se ponían esta prenda para evitar que su frac cogiese olor.

El presente de Henry Poole

La sastrería Henry Poole ha sabido mantener hasta hoy este hito histórico que atesora en su biografía. Esta sastrería es una de las fundadoras de Savile Road, el icono británico de la sastrería masculina a medida que provocó que los ojos de la moda, que estaban centrados en Francia, comenzasen a mirar a Gran Bretaña. Simon Cudney cuenta que el secreto del éxito es haber sabido conservar "los valores tradicionales".

Así, esta sastrería ha hecho trajes a personajes tan in-fluentes como Charles Di-ckens, el Dr. Livingstone, el Zar Alexander II de Rusia, el Príncipe Otto von Bismarck, Buffalo Bill, Sir Winston Churchill, Charles de Gaulle, JP Morgan, William Randolph Hearst, el Emperador Haile Selassie de Etiopía y el Emperador Hirohito de Japón, por nombrar algunos. También, el rey Amadeo I de España y el rey Alfonso XIII fueron clientes.

En la actualidad, Henry Poole fabrica cada año entre 1.000 y 1.200 trajes. Y cada traje requiere de entre dos y tres meses para que esté terminado. Esto incluye consultas y dos ajustes completos.

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comentariosforum1

David
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Savile Row es el nombre de la famosa calle londinense, compuesta por infinidad de sastrerías y donde a día de hoy se siguen confeccionando los mejores trajes del mundo.

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