Evasión

Terai, cosmética de autor con raíces científicas

Madrid

Verónica García (Bilbao, 1978) es licenciada en Químicas por la UPV y doctora en Tecnología por la Universidad de Oulu (Finlandia). Tras dedicar gran parte de su vida a la investigación en los campos de ingeniería química y medioambiental en universidades de Finlandia, Reino Unido, Perú, India y España, decidió volver a su país natal aún conociendo las dificultades económicas y sociales que atravesaba, para continuar haciendo lo que mejor sabe hacer y le apasiona: investigar. Sin embargo, su sueño no fue posible, pues además de que en España "no se trata a los investigadores ni se les aprecia como en otro países", confiesa, tenía que competir por el puesto "con personas que estaban nominadas a Premios Nobel".

Con este panorama, García empezó a unir las piezas de un puzzle que le llevó a emprender, junto a otros tres socios, y fundó una marca de cosméticos 100 por cien naturales, para que su alma científica pudiera continuar en el mundo de la investigación. De esta manera, hace ahora cinco años, nacía Terai, bajo el modus operandi de la naturalidad y artesanía, algo que prevalece a través del tiempo. Hoy, el negocio se desarrolla en un espacio familiar reconvertido en laboratorio y donde Verónica formula, uno a uno, cada uno de sus productos. Desde las mezclas hasta el etiquetado de los mismos.

Recurriendo a la literatura científica, la química formula sus productos basándose en filosofías como el Ayurveda, la Aromaterapia y las flores de Bach, con el objetivo de cuidar de forma saludable la piel por dentro y por fuera, y utilizando materias primas de origen vegetal y ecológico de diferentes países.

Terai cuenta en la actualidad con venta online, venta directa en Bilbao y puntos de venta distribuidos por toda España. No obstante, García explica que una de las partes que hace que un producto puramente artesanal pueda ser rentable es "comiéndose al distribuidor". Terai se salta el paso del intermedio, lo que le permite explotar lo máximo posible el beneficio. "Además de por cuestiones éticas, no podemos entrar en un canal de distribución porque no es rentable. Existen muchos intermediarios y el margen de beneficio se lo llevan ellos, no el productor. No obstante, cada vez hay más espacio para los pequeños", confiesa la investigadora.

Cambio de tendencia

En este sentido, y relacionándolo con el cambio de tendencia que se está produciendo a favor de lo natural, la fundadora de Terai explica que las personas se inclinan cada vez más por productos naturales, pero que todavía queda mucho por hacer. "La personalidad del producto es lo que le ha dado éxito. Que esté fabricado por mí artesanalmente. Es cosmética de autor para una persona que aprecia la belleza y lo bien hecho. Además, detrás hay mucho laboratorio y mucha conversación con los clientes, para que ellos nos cuenten qué es lo que realmente necesitan", remata la química.

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