Evasión

El Sevilla: "Acostarse a las 7 de la mañana no es Rock and roll, levantarse a las 7, sí"

Madrid

Probablemente, como Miguel Ángel Rodríguez no le conocerán muchos, pero como El Sevilla, casi todos. El vocalista del mítico grupo de rock los Mojinos Escozios decidió abrir una nueva etapa en 2015 y subirse a los escenarios para poner a prueba su faceta interpretativa. Ahora, quiere demostrarle a todos lo que ha aprendido en este periodo y, para ello, hasta el 30 de marzo, llenará de Rock and Roll las noches del sábado del pequeño Teatro de Gran Vía con La vida es roncalrol. Con esta obra, pretende demostrar al público qué es ser un rockero de verdad: cuando se apagan las luces, no suenan los altavoces y toca quitarse las prendas de leopardo y demás extravagancias. Justo en ese momento, cuando El Sevilla llega a su camerino después de una de sus desenfrenadas actuaciones, confiesa lo duro que es ser un rockero al mismo tiempo que se es presidente de la comunidad de vecinos, o cómo educa a sus hijos un tipo que tiene un grupo llamado Culos Escozíos. Y es que, en palabras de El Sevilla: Acostarse a las 7 de la mañana no es Rock and Roll, levantarse a las 7, sí.

¿Por qué decide subirse a los escenarios y mostrar su faceta de cómico?

Era una espinita que tenía clavada desde el 98 que me lo propuso Paco Mir, del Tricicle. No fui lo suficientemente valiente, no lo veía, y realmente me arrepiento de no haber tomado antes la decisión.

¿Qué es ser un rockero?

En mi caso es mi pasión convertida en profesión, aunque soy un roquero de pacotilla. Sin embargo el R´N´R está por todas partes: Amancio Ortega es Rocanrol, un billete de 500 es rocanrol, Montoro era Rocanrol…

¿Rockero se nace o se hace?

Se nace. Yo no me considero roquero, aunque me gane la vida cantando en una banda de rock. Hay gente que son artistas simplemente andando.

¿Qué es lo más difícil de su profesión?

Ser reconocido por la calle. Hay que saber llevarlo. Realmente soy una persona normal y corriente, con su familia y con los problemas de las personas normales y corrientes, pero no soy anónimo. Se te apetece comerte unas castañitas calientes en plena calle, y en el momento que tienes la boca llena y las manos tiznadas es cuando te piden la foto. Complicado.

¿Qué intenta transmitir en sus espectáculos?

Buen rollo. Solo intento que la gente ría. Me conformo con la sonrisa aunque siempre busque la carcajada

¿En qué se inspira para crear sus obras?

El día a día está lleno de cosas que nos hacen reír, la calle siempre es una fuente de inspiración, aunque me encanta la escatología. Que mi hija con 30 kilos que pesa y ocho años que tiene, atasque el váter de casa, me hace mucha gracia.

¿En qué se diferencia ser cantante de un grupo de rock con subirse a un escenario a interpretar un papel?

En el escenario tengo una banda que me protege, que me arropa y me cubre en todo momento, en el teatro, la gente oye cómo respiro o cómo me cae una gota de sudor por la frente. Es como actuar desnudo

¿Qué enseñanza destacaría de estos tres años que lleva mostrando su parte más interpretativa?

Es muy importante creerte lo que haces, en lo personal. Y por otro lado, hay que ser humilde desde que te levantas hasta que te acuestas. A la gente le gusta que le mires a los ojos y lo hago desde que se abre hasta que se cierra el telón.

¿Tiene alguna canción favorita de 'Mojinos Escozíos'?

Una solo no. Son como los hijos, por un motivo o por otro, los quieres a todos por igual, aunque uno te haya dado más alegrías y otro más disgustos.

¿Algo o alguien que le acompañe en cada reto de su vida?

Siempre la familia. No tendría sentido hacer nada sin objetivos, y mi gente son quienes me hacen funcionar.

¿Qué le queda por hacer a El Sevilla?

Antes decía que me faltaba por hacer películas porno, pero ya hice un cameo en una, aunque sin desnudarme ni participar en ninguna escena comprometida.

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