Evasión

El melodrama japonés de Puccini vuelve al Liceu catalán

  • 'Madama Butterfly', hasta el 22 de enero en el GranTeatre del Liceu
  • Un renovada versión bajo la batuta del maestro Giampaolo Bisanti
Madrid

Hace 110 años que el Gran Teatre del Liceu de Barcelona acogía entre sus majestuosas paredes la ópera Madama butterfly, de Giacomo Puccini. Desde entonces, ha sido interpretada en el templo operístico catalán más de 160 veces, con éxito rotundo en el 2006 y 2013.

Para dar la bienvenida al 2019 por todo lo alto, el anfiteatro presenta una reposición de una versión "muy clásica, elegante e inteligente" –en palabras de su director, Giampaolo Bisanti– de la pieza de Puccini, que cuenta con las sopranos Ainhoa Arteta y Lianna Haroutounian y los tenores Jorge de León y Rame Lahaj, y con la producción de Moshe Leiser y Patrice Caurier.

Hasta el 29 de enero, y bajo la batuta del maestro Bisanti, los espectadores podrán estremecerse con la historia de la geisha Cio-Cio-San, conocida como Butterfly, que con tan solo 15 años es obligada a casarse con el teniente norteamericano Pinkerton, y por el que después –tras haber renunciado a sus valores y a su religión–, es repudiada.

Para Bisanti, la música de Puccini castiga en el cierre de la obra al comandante Pinkerton, pues incluye un sol mayor que no tiene concordancia con el resto de la obra: "Para mí, esta diferencia tan radical tiene un significado muy claro: el castigo que impone a Pinkerton". Además, aclara que Puccini deja la música de la partitura sin cerrar, y, por lo tanto, "abre un nuevo camino para que Pinkerton reciba su castigo". En este sentido, vaticina que aunque Butterfly tenga tan triste final, "alguien le dará continuidad y escribirá Madama Butterfly II: The Revenge".

Un comienzo difícil

La versión original de esta ópera fue presentada en 1904 en la Scala de Milan con una pésima acogida, a pesar de que sus intérpretes fueron artistas tan destacados como la soprano Rosina Storchio o el barítono Giuseppe De Luca. Respecto a este fracaso, "que hirió profundamente al compositor", apostilla Bisanti, aclara que tuvo mucho que ver una iconografía muy fuerte, la aparición de una prostituta –tema poco tratado entonces–, la contraposición de dos mundos y un componente muy machista.

Con todo, ambos tenores, Jorge de León y Rame Lahaj, coinciden en que es todo un reto encarar el papel del desalmado Pinkerton. "Es un personaje bastante duro y agrio, porque uno no siente todo lo que viene a expresar, y él es el exponencial culpable de la situación", expresa León, a lo que añade su compañero y debutante del Liceu, Lahaj, "por muy bien que lo hagas, por muy bien que cantes, es un papel que siempre irrita al público".

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