Evasión

Turandot, la forma de pedir perdón de Puccini

Madrid

Veinte años después de su presentación en la primera temporada de un entonces recién reinaugurado Teatro Real, Turandot regresa con dirección de escena de Bob Wilson. Las 18 funciones que se ofrecerán entre el 30 de noviembre y el 30 de diciembre estarán dedicadas a Montserrat Caballé.

Wilson ha definido esta ópera de Puccini como "un cuento de hadas extraño", que no forma parte del mundo real, pero con el que el espectador podrá sentirse identificado gracias a tres personajes que se encuentran "en tierra extranjera" y a la "avaricia por el poder". Este drama lírico narra las visicitudes de una princesa china que obliga a sus pretendientes a resolver tres acertijos para poder desposarse con ella, bajo pena de muerte en caso de fallar.

Nicola Luisotti, encargado de la dirección musical, explica que Turandot es una ópera extraordinaria desde muchos puntos de vista. El más evidente es que representa la transformación de Puccini de compositor popular a simbólico y el descubrimiento de un nuevo género que ha llamado ópera oscura. El director musical ha recordado que Puccini introduce un cambio en el argumento con respecto a la versión de Carlo Gozzi (1762) en la que se basa el suicidio del personaje de la esclava, y lo ha vinculado a un escándalo que afectó a su vida.

Este acontecimiento hace referencia a la historia de Doria Manfredi, la empleada doméstica de la familia Puccini que se suicidó tras ser acusada de prostitución y por mantener relaciones con el compositor. La esposa de Puccini fue la autora de esa difamación y la posterior detenida por incitación al suicidio. Algo que quedó en nada por la suma de dinero que el artista dio a la familia Manfredi. Sin embargo, Puccini cargó con ese peso durante 15 años, desde que se produjo el suicidio hasta casi el estreno de esta obra en donde el artista pide perdón. "Las últimas palabras de la ópera son su disculpa ante el mundo por un suicidio del que se siente culpable", ha explicado Luisotti.

A la pregunta de por qué lo hace, el director musical contrapone la historia de Manfredi. "Quince años después, Puccini no puede con el recuerdo de esta muerte. Cuando tiene cáncer de garganta y tienen que ir a tratarse a Bruselas decide cambiar el final". Así, Puccini falleció en Bruselas en 1924, sin concluir el tercer acto. Franco Alfano se encargó de terminar la partitura partiendo de los esbozos del maestro y bajo la supervisión de Arturo Toscanini, quien dirigió el estreno póstumo en La Scala de Milán, en 1926.

Otras recomendaciones culturales

'El mito de Rafael Tegeo'

Hasta el 17 de marzo

El Museo del Romanticismo acoge la muestra Rafael Tegeo, 1798-1856, una monográfica del pintor español que fue "una figura fundamental" en la escena artística del siglo XIX y se caracterizó por su "independencia" y su ideología liberal que "le trajo muchos problemas". Tegeo fue también uno de los primeros introductores de la sensibilidad romántica en la pintura española. Así lo ha hecho saber la comisaria de la muestra -junto con Carlos González Navarro- y directora del museo, Asunción Cardona.

'La empatía con los desamparados'

Hasta el 24 de marzo

El Museu Valencià de la Il·lustració i la Modernitat (MuVIM) ha recopilado en un ciclo expositivo la historia social y cultural de la Mare de Déu dels Desemparats, en "una de las exposiciones más ambiciosas de sus 17 años de existencia", que reflexiona sobre su contribución a la memoria colectiva; sobre una devoción que tiene "empatía con los desamparados de toda clase y condición"; y en cómo la "secularización no ha matado la religión, sino que la ha transformado". Esta exposición condensa 600 siglos de historia de la patrona de Valencia en tres muestras.

'Los revolucionarios de la publicidad'

Hasta el 31 de marzo

El Museo Nacional de Artes Decorativas ha inaugurado Grupo 13. Publicidad entre el arte y el diseño, una exposición que recorre la evolución de la publicidad en la España de los años 60 del siglo pasado, una época en la que un colectivo de creativos revolucionó para siempre el lenguaje publicitario. De sus ideas salieron muchas de las imágenes que se utilizaron a través de los medios de comunicación como logotipos, carteles, spots y campañas sociales. La exposición recorre cronológicamente la producción y acciones del grupo.

'Da Vinci, iletrado, disléxico y bipolar'

Hasta el 19 de mayo

El Palacio de las Alhajas se suma a la conmemoración del quinto centenario de la muerte de Leonardo Da Vinci con la exposición Leonardo da Vinci, los rostros del genio, comisariada por el televisivo Christian Gálvez, que aglutina todas las facetas del genio que destacó por su "polimatía y multidisciplina". "Era un chaval que fue iletrado y con altas probabilidades de ser disléxico, bipolar y con déficit de atención y, a pesar de todo eso, nosotros seguimos admirando lo que hizo", explicó Gálvez.

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