Evasión

Un viaje hacia el universo mágico de 'El Cascanueces'

  • La obra tendrá lugar hasta el 10 de noviembre en el Teatro Real
  • Uno de los títulos más famosos del repertorio clásico
  • Una pieza a cargo de la Compañía Nacional de Danza (CND)
Carlos Quezada
Madrid

Aunque su primera representación tuvo lugar hace 126 años en el Teatro Mariinski de San Petersburgo, gran parte de la población asociamos su famosa melodía a Fantasía, la película de animación de Walt Disney que se estrenó en 1940 y que consiguió despertar el interés por el Ballet de grandes y pequeños.

Ahora, el Cascanueces, una de las obras culmen del Ballet universal, reaparece más pulido, preciso y emocionante –si cabe– que nunca de la mano de la Compañía Nacional de Danza (CND) que, para esta ocasión, elige el Teatro Real como templo artístico.

Basado en el libreto de Marius Petipa, que a su vez bebe de la adaptación que Alexandre Dumas (padre) hizo del cuento clásico de Ernst Theodor Amadeus Hoffman, este nuevo espectáculo hará de medio de transporte hacia un universo mágico, donde los sueños y la realidad, lo consciente y lo inconsciente, aparecen íntimamente entrelazados y se combinan de forma magistral.

Así, desde ayer y hasta el próximo 10 de noviembre, el Teatro Real de Madrid sonará, brillará y vibrará majestuoso con la música del gran Tchaikovsky, la coreografía y dirección artística de José Carlos Martínez, la batuta de Manuel Coves, director de la Orquesta, la escenografía de Mónica Boromello y los pasos del cuerpo de baile de la Compañía Nacional de Danza.

Tras ocho años de trabajo y el éxito conseguido con Don Quijote, su primera producción artística desde hace 25 años, la CND repite con otro de los grandes títulos del repertorio clásico. En palabras del director de la CND y director artístico de la obra, José Carlos Martínez: "Hemos situado la acción en la época de 1910, acentuando el contraste entre el realismo burgués de una fiesta familiar, y el imaginario de Clara, donde cohabitan sus deseos con sus miedos, imágenes maravillosas con otras mucho más inquietantes o fantásticas. La estrecha frontera entre el mundo real y el de la fantasía permite transportar al espectador a un universo mágico por el que viajará a través de los recuerdos de su propia historia".

Dos tiempos para soñar

La obra, con una duración aproximada de 1 hora y 30 minutos, está dividida en dos actos. El primero comienza cuando Clara recibe como regalo de Navidad El Cascanueces y, tras ser salvada por éste de unos ratones, viajan juntos al Reino de las Nieves. El segundo, cuando Clara y su nuevo amigo llegan al Reino de los Sueños y conocen a mágicos personajes, con los que Clara vive la mayor de sus fantasías.

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