Evasión

Un viaje por Londres a través de su cultura

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Madrid

Un paseo por el mercado de Camden, la foto de rigor delante del Palacio de Buckingham y estirar el cuello hasta no dar más de sí para mirar el reloj del Big Ben son citas obligadas en la capital londinense. También, una visita a la piedra de Rosetta del Museo Británico y probar el clásico fish and chips son imprescindibles. Sin embargo, ¿es eso todo lo que hay en Londres? He aquí una guía para aprovechar al máximo tu visita a la ciudad del Támesis.

La National Gallery

Aunque Londres esté repleto de españoles con quienes hablar en cada esquina, practicar inglés durante tu estancia te vendría de perlas. Una buena forma de hacerlo es acercándote a las visitas gratuitas en la National gallery, una de las mayores pinacotecas del mundo (de lunes a domingo, a las 11.30 y 14.30 horas). En estas visitas, un guía te explicará los pormenores de obras de arte como La última cena, de Caravaggio, o El matrimonio Arnolfini, de Van Eyck, entre otros muchos, mientras te permites el lujo de sentarte en el suelo durante una hora y seguir las detalladas indicaciones del experto.

ICA, librería y cine

A pocos metros de Buckingham, en un lugar un tanto recóndito de Pall Mall, la majestuosa avenida que lleva a palacio, se encuentra el Institute of Contemporary Arts, un espacio pequeño de cultura en mayúsculas. En su sala de cine de unas 20 butacas nada más, se proyectan películas, documentales y ciclos retrospectivos sin grandes efectos especiales pero con gran carga emocional. Sí, es el típico cine para ir a ver pelis iraníes, nórdicas y el Hollywood de antaño en blanco y negro.

Sin embargo, hay más. La joya de la corona es, sin duda, la pequeña tienda de libros que alberga el edificio, donde ofrecen una selección de que haría las delicias del mismísimo Umberto Eco, todos muy comprometidos con temas del mundo que nos ha tocado vivir.

William Morris

Desde que la Fundación Juan March dedicó una exposición a la obra del artista inglés William Morris a finales del año pasado en Madrid, la figura de Morris y su recuperación de las formas tradicionales de producir en el ámbito de las artes decorativas ha ganado una popularidad muy merecida en nuestro país.

Algo alejado del centro de Londres, pero a tan sólo media hora de Picadilly Circus si uno toma la Victoria line, se alza la William Morris Gallery, la casa donde el artista decimonónico creció, vivió y estableció su taller creativo, conocido por sus coloridos tapices con motivos naturales. Además, cuenta con un inmenso parque, parte de la heredad de su familia, en el que hay desde un típico jardín inglés hasta una pista para skaters, y que sirve de espacio de recreo a los habitantes del trendy barrio de Walthamstow, al noreste de la capital británica.

Park Theatre

Estamos acostumbrados a ver a los actores sobre el escenario, lejos de los espectadores, que se sientan en sus butacas enfrente de la representación.

El Park Theatre es todo lo contrario, más bien un ejemplo del llamado fringe theatre o teatro alternativo, en el que la escena se representa a ras de suelo, con el público sentado alrededor de los actores. Este espacio propone un tipo de creación más arriesgada y más íntima (en sus dos salas caben alrededor de 100 personas), en la que los actores y las actrices hablan e incluso tocan al espectador.

Instituto Francés

En South Kensington, el barrio más afrancesado de la capital de Inglaterra y abreviado a South Ken por los londinenses de pura cepa, en el que se encuentra el Museo de Historia Natural (sí, aquel que tiene el esqueleto de un dinosaurio enorme en su interior), también está la sede del Instituto Francés, el equivalente al Cervantes español.

Su biblioteca es de acceso libre y merece la pena pasarse por allí y hacer un alto en el camino mientras uno lee la prensa francesa en un lugar tan apacible y contempla los muebles y estanterías de la sala, todos elaborados en madera, lo que le da un toque muy Hogwarts. Al salir, uno puede degustar algunos de los mejores creps, quesos y vinos de la capital.

En barco a Greenwich

Ya que Londres cuenta con el Támesis, un río navegable, habrá que aprovecharlo (qué sería de Madrid si se pudiera surcar el Manzanares). Un gran plan es tomar un barco en el embarcadero que hay justo delante del Big Ben y recorrer Londres a través de su mayor tesoro navegable hasta acabar en Greenwich, uno de los barrios más auténticos y pintorescos de la ciudad.

Allí, uno puede embobarse con las vistas de Londres desde lo alto del parque de Greenwich (pronunciado grinich, como haría Su Majestad) y también visitar el Royal Observatory, donde se estableció el meridiano cero y donde muchos y muchas aprovechan para hacerse fotos de sus pies, uno a cada lado de la línea imaginaria que separa el planeta en franjas horarias. Si prefieres ahorrarte las casi 20 libras que cuesta entrar al observatorio, siempre puedes ver la raya desde la verja que da al exterior. No obstante, una visita al edificio merecerá la pena para saber más sobre el interés de la humanidad por medir el tiempo (y hacer que no tengas excusa para entrar a trabajar a tu hora).

Angel Road

Después de un paseo tan largo, el cuerpo nos pedirá reponer calorías, así que habrá que tomar, al menos, un tentempié. ¿Por qué no hacerlo lejos de Oxford Street, Leicester Square y Covent Garden, siempre atascadas de turistas? Una de las zonas por donde se mueven los londinenses es la de Angel, justo la cosmopolita calle que se extiende entre las estaciones de metro de Highbury & Islington y Angel.

En ese recorrido de unos dos kilómetros uno puede tomarse un vaso de Pimm's, la bebida británica por excelencia, en cualquiera de los numerosos pubs de la zona, degustar las delicatessen de la cocina internacional, desde el boeuf bourgignon del restaurante francés Le sacre coeur hasta las tapas españolas de La Farola –en caso de que uno tenga la morriña patria a flor de piel–.

Para quienes se atrevan con la comida local, dos recomendaciones: probar los huevos escalfados en el acogedor New London Cafe y, si es domingo, el típico asado de carne y verduritas (sunday roast) en The Alwyne Castle, ambos en St. Paul's Road.

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