Evasión

El Ego de Cibeles: la buena salud del futuro de la moda española

Con el desfile compartido de la El Colmillo de Morsa y Cati Serrà llegó el momento más conservador de El Ego, pero que ello no llame a equívocos, a pesar de ese rasgo conservador su propuesta estuvo por encima de los clásicos más recalcitrantes de Pasarela Cibeles.

El Colmillo de Morsa, formado por los catalanes Jordi Espino y Elisabet Vallecillo, recurre a una aproximación unisex al patronaje en el que los tonos y formas neutras prevalecen. Cati Serrà por su parte se recrea más en las texturas que cobran forma de plisado para las mujeres y de contrastes de materiales para los hombres para los que mezcla prendas de base de lana a las que le aplica solapas y bolsillos en piel.

LE (Laura Negre y Esperanza) juegan con conceptos como la arquitectura y la escultura en unas prendas con gran sentido de la espacialidad donde los juegos geométricos 3-D tienen un papel esencial. Los modelos demostraron sobre la pasarela la versatilidad y 'transformabilidad' de ciertas prendas a las que se les puede dar varios usos.

Tras ella se presentó la colección que conseguiría el Premio L'Orèal ex ecquo con la vista a la una de Etcheverría, la de Lluis Corujo, una colección exquisita, detallista, suntuosa que busca el preciosismo de lo artesanal pero no por ello abandona el propósito del concepto: brujas, puritanas sacadas de Las Brujas de Salem, de negro riguroso, mujeres ligadas a la noche y la naturaleza. En esta ocasión no sólo aplaudimos la decisión del jurado sino que compartimos ese no poder decidirse por uno de los dos.

Maya Hansen y el corsé

Muy interesante la interpretación corsetera del Renacimiento que hace Maya Hansen. Terciopelos, algodones, lanas, encajes italianos, gasas, estampados de pintores flamencos en gasa y lana, imitación pelo animal (visón, chinchilla) y piel (napa). Maya Hansen es una verdadera artista de la artesanía corsetera y es una delicia ver sus creaciones sobre el cuerpo femenino.

American Perez optó por darle un toque años 30 a su colección, otorgándole mucha importancia a los materiales de los que mezcló tejidos técnicos o plástico con otros más convencionales como el crepe de seda o el punto de seda.

En resumen: una jornada la que nos ha brindado El Ego en el que queda patente la buena salud de la que goza el futuro de la moda española. Una generación formada y abierta a las corrientes internacionales que está dispuesta a romper moldes si se apuesta por ellos y se les dota de recursos.

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