Evasión

La Fábrica, la opción 'sin pintxos' de Donosti con delicias de mar y tierra

Restaurante La Fábrica.
Donosti

Ir al País Vasco y no ponerse ciego a pintxos es un pecado capital, y eso no puede discutirse. Pero, más allá de aquellos sabrosos bocados, existe un mundo gastronómico digno de descubrir, como el propuesto por Íñigo Bozal en el restaurante La Fábrica.

El chef abrió este local –ubicado en la Parte Vieja de Donosti, la zona más concurrida de la ciudad– hace ahora 14 años. Bozal estaba convencido de que ofrecer diferentes menús cerrados, de calidad pero a "buen precio" (desde 25 a 45 euros), podría ser todo un éxito en aquellas calles. Y estaba en lo cierto. Tanto es así, que poco después de inaugurar este restaurante, el chef cedió La Muralla, su antiguo mesón, a su hermana, porque La Fábrica le exigía tiempo y dedicación completa.

Los adeptos de Bozal son, casi a partes iguales, tanto lugareños como turistas. Y es que, además de saber cuánto vas a desembolsar de antemano, este restaurante donostiarra lleva a cabo una cocina tradicional con toques actuales, y respeta, por encima de todo, el valor y sabor de la comida de siempre, que es capaz de conquistar todos los paladares.

Aquí es posible elegir entre un amplio abanico de platos, elaborados con productos tradicionales, de mar y tierra, maridados de forma original o con "el toque Bozal". En definitiva, una cocina sin grandes pretensiones, pero bien hecha.

"Ir a comer a un sitio sabiendo lo que vas a gastarte, siempre me ha parecido una buena idea, sobre todo cuando hablamos de grupos más grandes. Así luego no hay sorpresas", cuenta el cocinero cuando le preguntamos por esta elección.

Por este motivo, entre semana, la carta ofrece Menú del día (33 euros), Menú degustación (45 euros con bebida y 40 euros sin ella) y Menú para niños (18 euros). Y los fines de semana, las mismas opciones pero con un incremento de 3 euros en cada carta.

Como plato estrella desde sus primeros pasos, los raviolis de setas y hongos con crema de foie. El clásico más demandado de su carta. Y como recomendaciones, el arroz cremoso de espinacas, mejillones y langostinos; la sopa clásica de pescado; el bacalao al pil-pil –especialidad vasca por antonomasia– y, para los más carnívoros, carrilleras de ibérico confitadas con chutney de manzana.

Para finalizar, uno no puede marcharse sin probar la tarta de queso. Una genialidad, que no tiene nada que envidiar a su vecina y más famosa, la tarta de La Viña.

El ambiente

Agradable y distendido. Un espacio clásico, sin sobrecargar, decorado con muy buen gusto.

Recomendación

Probar los raviolis de setas y hongos con crema de foie. Buenísimos.

Lo mejor

El arroz cremoso de espinacas, mejillones y langostinos. Un sabor original y muy bien ejecutado.

A mejorar

Algunos de los platos del menú llevan suplemento. Hay que fijarse.

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