Evasión

Ocho esculturas impactantes que quizá no conoces

  • La escultura, como todo arte, va más allá de las obras clásicas
  • A veces nos perdemos obras interesantes porque no son famosas
  • Musement ha seleccionado ocho esculturas que merecen una visita por su rareza
El tenedor de Jean-Pierre Zaugg y Georges Favre
Madrid

El arte de modelar el barro o tallar piedra y otros materiales nos ha dejado algunas de las obras más impresionantes y visitadas del mundo como, por ejemplo, el David de Miguel Ángel o el Éxtasis de Santa Teresa de Bernini. Pero la escultura, como todo arte, va más allá de las obras clásicas y, en muchas ocasiones, los artistas han buscado con ellas generar impacto en el público a través de la controversia como, por ejemplo, hizo Marcel Duchamp con La Fuente, o expresar otro tipo de emociones como dolor, felicidad, humildad o afecto.

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Son muchos los viajeros que organizan su tiempo para conocer de cerca las esculturas más famosas del destino que visitan. Sin embargo, a veces nos perdemos muchas obras interesantes porque éstas no son lo suficientemente famosas. Por ello, Musement, plataforma de reserva de actividades en destino, ha seleccionado ocho impactantes esculturas que, aunque no son muy conocidas, bien merecen una visita por su rareza:

Brownnoser (David Cerný), República Checa

La obra, expuesta en los jardines de la Galería Futura en Praga, muestra dos mitades inferiores de cuerpos masculinos, inclinados hacia delante, que se funden con la pared. En ambos hay una escalera que asciende hacia sus traseros y que permite a los visitantes subir por ella y descubrir en su interior un vídeo en el que se ve al ex presidente checo Václav Klaus y al artista Milan Knížák, dándose de comer el uno al otro. Según Cerný, autor de la obra, la escultura representa una metáfora de la política checa.

Brownnoser de David Cerný

La estatua de San Wenceslao (David Cerný), República Checa

Cerný es también el autor de esta obra controvertida en la que el patrón de la República Checa, San Wenceslao, se sienta sobre la barriga de su caballo muerto. La obra, situada en la Galería Lucerna de la capital, se considera una parodia satírica y se encuentra muy cerca de la estatua original de San Wenceslao en la que éste aparece montado correctamente sobre su caballo.

La estatua de San Wenceslao de David Cerný

The Headington Shark (John Buckley), Inglaterra

Quienes paseen por el barrio de Headington en Oxford pueden sorprenderse con esta escultura en la que un tiburón blanco de fibra de vidrio, de más de 7 metros y 200 kilos, atraviesa el tejado de uno de los adosados de New High Street. La obra, situada en la vivienda de un famoso locutor de radio, apareció el 9 de agosto de 1986, el mismo día que se cumplían 41 años del lanzamiento de la bomba atómica de Nagasaki con el objetivo de reflejar la impotencia y la desesperación del mundo moderno.

The Headington Shark de John Buckley

El tenedor (Jean-Pierre Zaugg y Georges Favre), Suiza

En medio del lago Leman, en la ciudad de Vevey, se encuentra el mayor tenedor del mundo. La escultura, de acero inoxidable, mide unos 8 metros de alto, por metro y medio de ancho, y pesa cerca de 450 kilos. Fue instalado en 1995 con motivo del décimo aniversario de Alimentarium, un museo dedicado a la alimentación ubicado a pocos metros de la obra. Hoy en día, es la foto obligada de todos los viajeros que pasan por allí.

El tenedor de Jean-Pierre Zaugg y Georges Favre

L.O.V.E (Maurizio Cattelan), Italia

Justo enfrente del Palacio de la bolsa de Milán se encuentra esta obra, de 11 metros de altura, que representa una mano con cuatro dedos cortados, de la que solo sobrevive el dedo corazón. Desde su instalación la obra generó mucha polémica, algo que continúa pasando hoy en día, ya que mientras unos la consideran una denuncia del capitalismo, otros la ven como un insulto al sistema financiero. Según el artista, 'L.O.V.E' representa las palabras: Libertà, Odio, Vendetta y Eternità.

L.O.V.E de Maurizio Cattelan

Mano del desierto (Mario Irarrázabal), Chile

Esta escultura que representa una mano saliendo de la tierra, se encuentra en el desierto de Atacama, a 75 kilómetros de Antofagasta. La obra, inaugurada en 1992, se ubica a 1.100 metros de altitud, mide 11 metros de altura y está construida con hormigón armado. Su autor deja a los viajeros la libre interpretación del significado de su obra por lo que algunos la consideran como una despedida a los visitantes que pasan por allí, mientras que otros lo ven como un homenaje a las víctimas de la dictadura militar.

Mano del desierto de Mario Irarrázabal

Parque de esculturas de Vigeland (Gustav Vigeland), Oslo

Con más de un millón de visitantes al año, este parque es uno de los destinos favoritos por los turistas que visitan la capital noruega. Allí, se encuentran más de 200 esculturas de Vigeland, entre las que se incluyen Monolitten y Sinnataggen, dos de las más famosas. La primera de estas obras es un bloque único de granito de 17 metros en el que se esculpieron 121 figuras humanas desnudas y entrelazadas. Mientras que, Sinnataggen, muestra a un niño 'enfadado'. El parque, en el que se encuentra esta exposición permanente, mide 32 hectáreas y está abierto todos los días del año.

Parque de esculturas de Vigeland de Gustav Vigeland

El devorador de niños (Hans Gieng), Suiza

Esta escultura ha asustado a los niños de la ciudad de Berna durante siglos y no es para menos pues en ella un hombre se está comiendo a un bebé mientras sostiene con su otra mano un saco lleno de niños. No se sabe exactamente a quién representa por lo que las teorías van desde que es Cronos, el ser mitológico que se comía a sus hijos, hasta que es una amenaza a la comunidad judía de la ciudad.

El devorador de niños de Hans Gieng
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