Moda y Complementos

Salvador Mateu:"El sentido del ridículo del español se debe a la influencia que La Inquisición tuvo"

Salvador Mateu con una modelo.

Salen a escena las modelos de la nueva gran promesa del diseño patrio, la discípula de Galliano: Elisa Palomino. Cada detalle es un refresco para los sentidos, pero las miradas no pueden evitar sobrevolar sus cabezas para escrutar los tocados que lucen. Estos son obra del valenciano Salvador Mateu. Este creador que estudió en L´Ecole de la Chambre Syndicale de la Couture Parisien nació en Aldaia, ?el pueblo de los abanicos?, pero actualmente reside en París perfeccionándose en el Lycée Octave Feuillet, ?una escuela donde se trasmiten oficios como bordados, plumista, flores de tela y sombrerería, lo que llaman aquí el savoir faire de la Alta Costura?.

¿Cómo nace tu interés por los tocados?

Hay varios pintores en mi familia: mi abuelo, su hermano? Las visitas al taller de mi tía Carmen Mateu, artista y restauradora, marcaron mi vocación artística. Yo me decanté más por la escultura y la fotografía, y ya hacia fotos a mi hermano Pablo con sombreros de brotes de lentejas sobre la cabeza. A diferencia de la ropa, que necesita del cuerpo para tomar forma, el accesorio tiene entidad propia. Yo veo un abanico, un zapato, un sombrero?, como pequeñas esculturas, son elementos de transformación mágica, algo que invita a jugar.

¿Cómo empezaste profesionalmente?

En el año 95 trabajé en la producción de la opera Turandot dirigida por Jaume Martorell, en el Teatro Romano de Sagunto con figurines de Pedro Moreno. Me fueron encargando algunas piezas, y luego hice el tocado para Gwyneth Jones. Más tarde trabajé de nuevo con Martorell en la opera Un ballo in maschera. Junto a Pedro Moreno hice los accesorios para El perro del hortelano de Pilar Miró y Goya en Burdeos de Carlos Saura. A partir de entonces colaboré de manera habitual con la Sastrería Cornejo.

También trabajaste con Jean Pierre La Roque, ¿verdad?

Bueno, fue gracioso. Viendo la película Tolouse Lautrec, vi una modelo desnuda con un casco de valkiria con alas de metal. Era una pieza que yo había realizado anteriormente para la Sastrería Cornejo, donde habían hecho íntegramente el vestuario del filme. Fue más tarde, a través de Humberto Cornejo como conocería a Jean Pierre La Roque.

¿Cómo surge esta colaboración con Elisa Palomino?

Conocí a Elisa en París a través de Adrien Beau, un amigo común. Su trabajo me parece precioso, refinado y audaz.

¿Cuáles dirías que son los momentos más gratificantes de tu carrera?

Tengo muchos buenos recuerdos de los años que colaboré con la Sastrería Cornejo, con quien tuve la oportunidad de trabajar para grandes figurinistas españoles y algunos extranjeros como EikoIsyoka, Mediline Fontaine, Ybonne Blake, Franca Squarciapino.

Guardo un gran recuerdo de los viajes para montar la ópera Carmen dirigida por Emilio Sagi en Los Ángeles o Tel Aviv, cuando tenía que explicar con un traductor en hebreo cómo se pone una mantilla.A partir de esta producción con figurines de Jesús del Pozo en cómo entablo relación con el diseñador a quien le tengo mucho cariño y con el que he seguido colaborando en muchos desfiles, como en el último que ha presentado en Cibeles el pasado día 18 de febrero.

Me interesa saber cómo es el proceso que te lleva a crear un tocado, ¿cómo llega la inspiración? ¿Tienes claro desde el principio qué es lo que quieres hacer y vas resolviendo los problemas técnicos? ¿O empiezas una idea y nunca sabes cómo va a resultar al final?

La inspiración llega más fácil cuando estoy trabajando. Se establece un diálogo con los materiales, ellos te hablan. Sólo hay que escucharlo y se te ocurren mil cosas. Más que dibujar, me ayuda mucho el construir pequeñas maquetas en volumen, tengo una visión más tridimensional.

¿Qué buscas en cada una de tus creaciones?

Intento trasmitir a un objeto una emoción, que cuente algo, que tenga alma.

¿Qué te lleva a establecerte en París?

Mejorar en lo que es mi pasión: mi trabajo. En 2006 conocí a Paco Rabane quien me habló de la Chambre Syndicale y en 2009 me trasladé a París. De esta ciudad sobre todo me han interesado los oficios, artesanos y las técnicas que hacen posible el lujo y la gran oferta cultural.

¿Crees que el universo del tocado está en alza ahora mismo dentro del mundo de la moda? ¿O sigue siendo el gran olvidado?

Gracias al talento inglés de Stephen Jones y Philip Treacy la sombrerería esta evidentemente en alza. Los sombreros potencian enormemente el look. Cuando los desfiles a través de McQueen y Galliano pasan a ser un show con gran repercusión mediática, los tocados toman más protagonismo.

¿Es España un país para dedicarse a hacer tocados?

Debería serlo con el sol que hace. Un buen sombrero es el mejor filtro solar. Es paradójico que sea más popular en Inglaterra, quizás porque allí La Inquisición duró poco y en España estuvo 400 años propiciando que cualquier envidia pudiera provocar una denuncia anónima... De ese pánico colectivo creo que nos viene heredado el marcado sentido del ridículo, el miedo a hacerse señalar, al qué dirán. Por suerte esto empieza a estar superado y usar sombreros es divertido, elegante y positivo. Estoy seguro que en España hay mucha de gente esperando que se ponga de moda para atreverse a ponérselo, podría producirse un efecto dominó.

WhatsAppWhatsApp
FacebookFacebook
TwitterTwitter
Linkedinlinkedin
emailemail
imprimirprint
comentariosforum1

Mandrágora
A Favor
En Contra

Que interesante! No lo conocía de nada y tiene un curriculum tremendo y siento mucha envidia de las escuelas que ha tenido en los últimos años!!

Puntuación 0
#1