Moda y Complementos

Alma Aguilar: Una habitación en el Hotel Formertor

La eterna romántica de gasa, muselinas, satén y chiffon nos transporta al Hotel Formertor y su historia real e imaginada de exquisitez, arte, paz y descanso que recrea a base de volantes y chorreras, así como de impresionantes e increíbles tocados sólo posibles en un Ascot como aquel de My Fair Lady.

¿Qué nos ofrece Alma Aguilar en esta ocasión? El nudo de lana en crudo que contrasta con raso fucsia; recogidos en las telas que recuerdan a los estores venecianos y que cierran tanto sus minivestidos como dibujan insinuados polisones en el constante romanticismo inspirador del mundo Alma.

Un mundo que se abre a aquella elegancia ochentera alejada de la hombrera y el brillo pero sí sinónimo de pantalones tableados de pierna fruncida o ancha; lazos que ciñen y sujetan sus camisas o la vuelta a la falda pantalón como concepto y recurso multifuncional.

El traje sastre se recorta hasta convertirse en short y sin embargo no pierde un ápice de la elegancia de esos huéspedes que, llave en mano, pasean y habitan un hotel donde la recreación marítima se materializa en escamas de lentejuelas y discretas rayas náuticas.

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