Moda y Complementos

El gran corazón de Ágatha Ruiz de la Prada

Modelo de la última temporada de Agatha Ruíz de la Prada.

Ágatha ha puesto todo su corazón en esta colección. Y esto hay que interpretarlo de la manera más textual posible, ya que la creadora ha desechado todas sus demás obsesiones gráficas para dar absoluto protagonismo al corazón tanto en las siluetas como en los estampados que aparecen en prendas y complementos en mil y una versiones.

El desfile comenzó con unos rítmicos latidos que dieron paso a una propuesta sensata, apegada a la tierra y las necesidades de la mujer, con momentos de espectáculo, cómo no, pero siempre pensando en que las prendas cuelguen de perchas y terminen en casa de clientas que no tienen por qué ser amantes del riesgo? basta con que sean amantes del color y la luz, porque precisamente la colección se titula Light party.

Los momentos de Agatha

En el devenir del desfile podemos diferenciar tres momentos distintos: un inicio con sabor bohemio a lo Montmartre, muy chic, muy de jovencita parisina que alza su mano para parar un taxi en cualquier calle de la Ciudad de la Luz; un segundo momento donde el romanticismo impera y donde Ágatha demuestra que la arquitectura del vestido es muy importante; y un tercer momento más maduro, donde despliega lo mejor de los tejidos de esta colección entre los que se encuentran las lentejuelas.

Hay que destacar en su presentación el brillante papel de los complementos, tanto bolsos y zapatos, como su nueva colección de sombreros, que son de lo más chic. Tampoco hay que perder de vista sus jeans, muy juveniles y divertidos. Su colección, bastante extensa, todo sea dicho de paso, da cabida a todos los gustos: vestidos trapezoidales, vestidos-túnica con cierto sabor setentero, trajes de noche de corte medievalista? de todo, y bien ejecutado, que es muy importante. La limitación autoimpuesta (la del uso en exclusiva de los corazones como motivo gráfico) la ha suplido con un esmerado trabajo en los materiales empleados donde se conjugan brillos y mates, figuras troqueladas, y texturas para todos los gustos.

Treinta años cumple Ágatha desde que presentara su primera colección, y si algo puede decirse de ella es que mejora con la edad, como el buen vino, y que a pesar de haber dotado de una dimensión comercial muy saludable a sus diseños no ha traicionado por ello su compromiso artístico y estético.

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