Moda y Complementos

Hannibal Laguna rinde homenaje a París

Un precioso modelo de Hannibal Laguna.

PArís, con A mayúscula de Tour Eiffel como a mí me gusta escribirlo, y esa misma torre presidiendo de fondo la pasarela convertida en cabaret o café cantante del que bien podría haber surgido la Rita Hayworth de Gilda alzada a la plataforma respingona de su calzado en el que se introduce la H y la L de su anagrama enmarcado en oro o convertido en joya en las cinturas de sus vestidos como marca de elegancia, lujo y calidad.

Cuerpos flor, vestidos lazo y mariposa y volantes que dan el único volumen a las figuras entalladas del femenino imaginado e idealizado por un Hannibal al que ya no se le podrá achacar una falta de innovación ya que no sólo introduce la piel de pelo en tiras para chaquetas sino que interrumpe el negro y lamé con toques ochenteros, calzado aterciopelado o de microcristales y un batallón de maniquíes -que no modelos- guiadas por la estrella Godelieve capaz de permanecer y llenar ella sola dos minutos y cuarenta y ocho segundos de pasarela e invierno de verde marítimo y oxidado en el que entra la lana en tweed mezclada con cristal, y los encajes y redes que cubren el pecho.

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