Gourmet

Kirikata, nueva etapa con platos en caliente y dos menús degustación

En este local se comenzó a escribir la historia de Álvaro Castellanos e Ivan Morales. Estamos en el Arzábal originario y donde todo empezó. Hace tan sólo nueve años, dos jóvenes cocineros revolucionaron la oferta de las casas de comidas madrileñas al unir un excelso producto con técnicas actuales sin perder la tradición. Lo demás es historia y hoy esa fórmula se extiende a dos locales y una excepción: Kirikata. Por devenires del destino, aquel primer Arzábal es en la actualidad este restaurante japonés que inicia ahora nueva etapa.

Un nipón que se trasladó recientemente a su nuevo emplazamiento en esta calle mágica de Madrid (Doctor Castelo) donde la gastronomía y el tapeo campan a sus anchas en multitud de establecimientos. Ahora, además de los tradicionales cortes japoneses en frío, destaca la incorporación de la robata y preparaciones en caliente, como las tempuras o las sopas. A la vez, se han introducido dos menús degustación: Omakase Medium y Omakase Large, de 65 euros y 85 euros, respectivamente.

Un recoleto espacio concebido al modo de una taberna -son tan sólo seis mesas- donde disfrutar de una de las mejores cocinas niponas de Madrid. En la barra se puede también comer a la carta o picar algo acompañado de una gran oferta por copas (también champagnes). Al frente, el sushiman Luis Sánchez, quien lleva desde los inicios del restaurante.

El Japón más puro se sienta a la mesa en Kirikata -una técnica de corte del sashimi- para recrearse en una cocina basada en una excepcional materia prima. Tartar de atún toro (con mayonesa de cebollino si se desea), un increíble sashimi de carabinero con la cabeza en tempura y servida caliente que rematan en la mesa extrayendo sus jugos o la impactante trilogía de ventresca de atún toro en nigiri con caviar oscetra, tomate y erizo. Éste último, el mar en la boca, aunque ojo con la temperatura del arroz, a veces demasiado bajo. Originalísimas y calientes cocochas con pil-pil de miso en su perfecto punto de cocción del pescado y pasable uramaki de langostino con aguacate, aunque de divertido punto crujiente. Un lujo de carta con 68 preparaciones: tatakis, makis especiales (carrillera, socarrat y gamba roja…), ramen, arroces (verduras en robata..), tartares, sashimis, niguiris, tempuras… completísima gama de opciones con un innegable punto de originalidad. Entre los postres, la poco ortodoxa pero deliciosa torrija de Arzábal, famosa en todo Madrid. Espléndida oferta de vinos (300 referencias) y hasta 160 de champagnes. Take away sólo para recoger en el restaurante.

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