Entrevistas Evasion

Tiziana Domínguez:"Mis padres me han enseñado desde pequeña que la empresa es parte de la familia"

Tiziana Domminguez.

Horas antes del desfile de la firma Adolfo Domínguez tuvimos la oportunidad de conversar con la hija del diseñador, su mano derecha en las labores creativas. Tiziana Dominguez aterrizó en el negocio familiar en 2009, justo el año en que la firma volvió a subirse a la pasarela en Cibeles. Es guapa, inteligente, formada, con talento artístico y sentido del humor. Estudió en el Middlebury College, en Vermont, Estados Unidos, una facultad con renombre estudios medioambientales, lo que explica la creciente concienciación de los Dominguez con la moda ecológica. En cada respuesta se percibe la devoción que la hija procesa al padre, y minutos después cuando entrevistamos a Adolfo constatamos que la adoración es recíproca.

Muchos hijos intentan desmarcarse profesionalmente de la labor de su padre (en cualquier ámbito), solo los valientes afrontan el reto de someterse a las inevitables comparaciones. ¿No da un poco de miedo calzarse los zapatos de un maestro del diseño como es su padre?

No me lo planteo desde ese punto de vista, yo lo que intento es aportar, de ningún modo mi intención es desplazar el trabajo de mis padres en la empresa e implantar mis ideas. Mi intención es sólo aportar, porque bastante trabajo ya tienen ellos. Mis padres me han enseñado desde pequeña que la empresa es parte de la familia. La crearon mis abuelos, después pasó a mis padres, y ahora nosotras, mis hermanas y yo, tratamos de continuar eso.

¿En qué cree que sigue la línea de su padre y en qué aspectos es diametralmente distinta?

Para mí es una labor continuista. Mi padre desde pequeña me ha llevado a museos, de compras, a ver tiendas? Siempre he pintado en mi estudio y él me ha aportado su opinión y aliento. Así que el proceso creativo conjunto es algo muy asimilado por ambas partes.

Pero algo habrá en que te distancies de su visión.

En esta colección, por ejemplo, la inspiración la hemos sacado de un lienzo mío de hormigas en colores fluorescentes. No es que se trate de algo que no comulgue con la visión de mi padre, pero seguramente es algo que no se le hubiera ocurrido a él. También el hecho de ser mujer me proporciona una ventaja a la hora de opinar sobre colores o en la forma de sacar partido al cuerpo, precisamente por mi condición femenina en que lo vivo en primera persona cada mañana cuando me visto. Aunque mi padre nunca anda muy descaminado porque siempre ha estado rodeado de mujeres.

¿Y qué productos o líneas de productos son con los que más disfruta trabajando en ellos?

Disfruto mucho en el proceso de creación de la colección de pasarela, porque son más creativas. Por otro lado me gusta especialmente la joyería. Presentamos una colección de joyas inspiradas en hormigas también, debe ser una especie de obsesión pasajera por las hormigas. Yo estudié bellas artes y siempre he pintado y esculpido. La técnica de joyería tiene muchas similitudes con la escultura y por eso me siento más cómoda. La ropa, por contra, exige poseer otros conocimientos sobre patronaje y otras técnicas.

¿Estética o comodidad?, ¿qué es una prioridad en el estudio de diseño de Adolfo Dominguez? ¿Cree en aquella máxima de que para estar bella hay que sufrir?

Mi padre siempre sumergido en un mundo femenino, como te he dicho, basta con decir que tiene tres hijas, por eso le da mucha importancia a la funcionalidad. Cada vez que me ve con unos taconazos me echa la bronca y me dice que me estoy desgraciando el pie. En Adolfo Dominguez tenemos mucho cuidado con detalles como los escotes para que puedan llevarse con sujetador, o la construcción de los tacones, que pretendemos que sean sólidos y estables.

Adolfo Dominguez se ha convertido en este país en un abanderado de la moda respetuosa con el medio ambiente y los animales, ¿cree que la moda española debería tomar más en serio (o tomarse en serio simplemente) el ser respetuosos con el medio ambiente y los animales?

Sí, se están dando pequeños pasos, pero es obvio que todavía hay sociedades mucho más avanzadas que la nuestra en ese tema. Aún tenemos que concienciarnos más. Nosotros tenemos la línea ecológica desde hace seis temporadas y al principio fue muy duro, las ventas estaban muy difíciles, la gente pasaba de que fuera una línea ecológica, aunque ahora se está comenzando a vender bien. La gente no compra algo solo por ser ecológico sino porque le guste, se ajuste a sus necesidades y tenga un precio correcto. El que sea ecológico es solo un factor adicional.

Ahora no existen las limitaciones en cuanto a materiales ecológicos disponibles en el mercado para realizar una colección, ¿verdad?

No sé qué decir, es algo relativo. En 2008, cuando comenzamos, era dificilísimo. Tardamos dos años en encontrar un buen proveedor. Hoy día está más desarrollado el sector pero continúa siendo un quebradero de cabeza.

¿Cuando llega Cibeles cómo lo vive? ¿Qué parte de toda su parafernalia le gusta más y de cuál prescindiría perfectamente?

Lo que más, los momentos previos al desfile, cuando tienes a todas las modelos preparadas. Cuando salen a desfilar y, con la música y la iluminación, la colección cobra una vida que no tenía cuando estaba en el taller. Es pura magia.

¿Y lo peor?

Los tiempos muertos. Te pasas días de pruebas a los modelos y mientras llegan unos y otros se producen muchos momentos de espera agotadores.

¿Es usted una diseñadora-soñadora o una creadora con los pies puestos en la tierra y la mirada en las directrices comerciales?

Yo creo que se pueden tener ambas cosas. El diseñador está para hacer una propuesta. Para que esos diseños se lleven tienen que estar apegados al cuerpo y ser funcionales. El desfile es un espectáculo que no tiene que estar apegado a la realidad, tiene un elemento dramático que no tiene la calle.

Se escucha mucho aquello de que al público hay que darle lo que quiere, ¿pero no cree que también es responsabilidad del diseñador educar el gusto del consumidor?

?Educar? sería un poco una falta de humildad. El diseñador hace una propuesta basada en sus gustos, en lo que se ve en la calle, y, ¿por qué no?, en lo que piensa que quiere su público llevar. Ahora queda en manos de la gente dar el sí a esa propuesta. Conseguir esa aprobación es el gran éxito de toda colección.

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